San Trich, el ‘santo’ narco. Columna de Álvaro Hernán Prada. @ALVAROHPRADA

Álvaro Hernán Prada

San Trich, el ‘santo’ narco

@ALVAROHPRADA

El pasado 10 de mayo el terrorista alias ‘Jesús Santrich’ fue trasladado a la Fundación Camino de Libertad, que pertenece a la Conferencia Episcopal. Según un comunicado emitido por el organismo eclesial, se trata de una acción humanitaria, pero de lejos se nota que es una medida de protección a uno de los peores criminales del país.

Hace un mes, una Corte Federal de los Estados Unidos solicitó la extradición de ‘Santrich’ por narcotráfico y concierto para delinquir, en un plan para transportar 10 toneladas de cocaína hacia el Estado de Nueva York. Desde el momento que fue recluido en la cárcel La Picota, inició una huelga de hambre por la que lo trasladaron a un hospital. Desde ese momento el asesor de las Farc Álvaro Leyva y el congresista defensor de la organización criminal Iván Cepeda, en compañía de los sacerdotes Francisco de Roux y Darío Monsalve, abogaron para que la iglesia lo protegiera.

Están usando la caridad cristiana para convertir a un terrorista en mártir y ayudarle a escapar de la suerte que él mismo se labró. Una cárcel en los Estados Unidos. Los feligreses no se han hecho esperar para dar sus opiniones de rechazo, al igual que obispos como Monseñor Pedro Mercado y Monseñor Alirio López. Ellos se han apartado de la decisión del episcopado y recuerdan que muchas víctimas como el niño Andrés Felipe Pérez, que murió de cáncer suplicando la liberación de su padre, no han recibido solidaridad cuando las Farc han violado sus derechos.

No nos explicamos cómo la iglesia se presta para albergar a un criminal que no está arrepentido, mientras tantos desplazados piden limosna en las calles, no tienen un techo dónde vivir y mueren de hambre. Cabe preguntarnos si es una estrategia para que un frente guerrillero cometa asalto y lo saque de allí, para llevárselo monte adentro y escapar de la justicia.

La solidaridad es un valor escaso en nuestra sociedad, pero no debe fomentarse hacia los victimarios que no se han arrepentido. Es con los inocentes que han sufrido los horrores del peor grupo narcoterrorista que ha… Clic para tuitear

Recordemos cómo en tiempos de Cristo, el Sanedrín hizo todo para crucificar al hijo de Dios y logró la liberación de Barrabás. Una injusticia que partió la historia del mundo en dos hace 2018 años y conmemoramos en cada Semana Santa. No podemos repetir la historia. Los inocentes no deben ver cómo su verdugo es protegido por la máxima autoridad de la iglesia colombiana, mientras sacrifican los valores y el futuro del país.

‘Santrich’ no es un santo, no es mártir, no es una víctima. Es un terrorista. Un narco. La construcción de la paz no se hace con amnistías inmerecidas a todo tipo de atrocidades como secuestros, masacres, bombas, violaciones a niños y reclutamiento forzado. Se hace con una sociedad justa, donde los bandidos sepan que hay consecuencias por sus actos.