El apocalipsis petrozombi Columna de Ana María Abello @aniabello_r

Ana María Abello

El apocalipsis petrozombi

@aniabello_r

Les confieso que me encantan las películas de terror y a veces me siento a fantasear sobre asuntos “tan trascendentales” como: ¿qué pasaría si se me aparece un fantasma en la casa que se dedique a esconderme las cosas y a hacer pirámides con las sillas del comedor? o ¿qué tal si se me aparece la Virgen María? Primero que todo, ¿cómo hago para saber si de verdad es la Virgen María y no un fantasma mamagallista queriéndose hacer pasar por Ella?  Y si, efectivamente es la Virgen, ¿Qué hago si me pone en la tarea de ir de casa en casa a hablar sobre la milagrosa aparición? – vaya responsabilidad – sobre todo en la mitad de una campaña política en la que estoy dedicada a hacer lo mismo, pero hablando sobre Iván Duque. Y como a la Virgen no se le puede decir que no, tendría que combinar ambas tareas, primero rezamos un rosario y después les hablo del programa de gobierno de Duque.

Como las películas y series de apocalipsis zombi están de moda es inevitable imaginarse ¿Qué pasaría si estalla uno en Colombia? Que llegue a los supermercados y lo único que encuentre sea comida vencida y que en las farmacias no tengan ni la pastilla que me tengo que tomar todos los días (so pena de muerte) o mi tinte de pelo porque todos los sobrevivientes se adelantaron y se llevaron todas las existencias. ¡El horror! Sin tinte de pelo prefiero ser mordida por un zombi antes que tener que pasar la vida con la cabeza blanca.

Entonces llego a la conclusión de que para imaginarse un apocalipsis zombi no hay que llegar muy lejos… ahí están Cuba y Venezuela. En Cuba todo se está cayendo. Los edificios que en otrora brillaban en todo su esplendor, hoy están sucios, mohoso, con matas creciéndole en las grietas y con familias numerosas habitándolos en estado de hacinamiento. Los carros, que en cualquier parte del mundo serían considerados clásicos, en Cuba son chatarras remodeladas con piezas artesanales por mecánicos creativos que parecen salidos de la Isla de Gilligan. Las mujeres tienen que contar con la generosidad de los visitantes de la isla para hacerse a productos de belleza, inclusive el tinte de pelo.

En Venezuela, en teoría el país más rico del sur del continente, ya no hay qué comer. Así como zombis, el pueblo venezolano se está adelgazando al mismo ritmo en que se engorda el dictador Maduro que, a medida en que pasa el tiempo, se ha inflado debajo de esa carpa llamada camisa como si le estuvieran inyectando a la vena varios kilos de BigMacs. Cuando un venezolano se enferma y tiene que ir a un hospital público se encuentra con que los médicos le hacen el diagnóstico, pero a la hora de tratarlo, no hay medicinas. Enfermarse en Venezuela es una sentencia de muerte. Muchos niños han dejado de ir a las escuelas porque se desmayan del hambre porque el salario mínimo da para comprar o un kilo de carne o una bolsa de harina pan, comprar ambas cosas es impensable. Como zombis, Venezuela está gestando una generación de jóvenes malnutridos e iletrados, la combinación perfecta para la perpetuación del régimen.

En Venezuela, en teoría el país más rico del sur del continente, ya no hay qué comer. Así como zombis, el pueblo venezolano se está adelgazando al mismo ritmo en que se engorda el dictador Maduro que, a medida en que… Clic para tuitear

Ahora en Colombia llega a la candidatura presidencial un personaje cortado por la misma tijera de los dictadores de Cuba y Venezuela. Gustavo Petro es el mayor exponente de apocalipsis zombi que acabó con varias generaciones de cubanos y un par de generaciones de venezolanos.  Sus seguidores alimentados por su discurso de odio ya se ven felices viviendo en el Ubérrimo o en el apartamento de Sarmiento Angulo.

Hace unos días una tía que vende bienes raíces me contó que una señora le había firmado una promesa de compraventa de un apartamento y le había incorporado una cláusula al contrato que dice que si gana Petro se disuelve la venta y le devuelven el anticipo. ¡La tiene clara! Ella sabe qué podría suceder si Petro llega a ser electo como presidente: Colombia no se demoraría casi dos décadas en caer en desgracia como sucedió en Venezuela porque Colombia no es un país rico y, además, tenemos graves problemas de orden público. La desgracia llegaría en aun abrir y cerrar de ojos.

El zombi de Santos nos está dejando como legado de su gobierno gravísimos problemas, uno de ellos siendo más de 220 mil hectáreas de coca, la comida preferida de los zombis después del cerebro. En nuestro país no aguantaríamos ni un día de presidencia de Petro porque los industriales y empresarios, advertidos por las historias de Cuba y Venezuela, no van a arriesgar su patrimonio y seguramente serán los primeros “sobrevivientes” en salir del país. Idos ellos, no habrá ni suficientes impuestos ni aguacates para cubrir el costo de todas las gratuidades que promete Petro. Estamos a tiempo de evitar esta catástrofe, no hay que meterle mucha imaginación a lo que podría suceder, sólo es cuestión de prender la televisión y ver lo que está sucediendo en esos países infectados por el Socialismo del Siglo XXI.