A propósito del nuevo debate sobre el aborto

Francisco Bernate Ochoa

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@fbernate

Sin que mediaren circunstancias económicas, culturales, sociales o políticas que viabilicen un cambio en la jurisprudencia de la Corte Constitucional sobre el aborto, hemos conocido que existe una propuesta en este alto tribunal para fijar un plazo dentro del cual la madre pueda ejercer el derecho a la interrupción voluntaria del embarazo.

En materia de aborto, existen dos grandes modelos en los diferentes sistemas jurídicos del planeta. Unos, los absolutos, entienden que la vida comienza con la concepción, y desde ese momento ha de ser protegida, por la vía del homicidio. Otros, los relativos, señalan que durante el proceso de gestación no se tutela una vida formada, sino la expectativa de vida, por lo que sancionan como delito autónomo el aborto, pero con una sanción inferior a la del homicidio.

Dentro de estos sistemas relativos, a su vez, en cuanto a las justificantes encontramos dos modelos. Uno, el de la indicación, propio del sistema alemán, en el que el aborto es un delito, salvo que medie una indicación terapéutica, como sucede cuando el proceso de gestación pone en peligro la vida de la madre (Aborto terapéutico), o cuando las condiciones del feto son incompatibles con la vida digna (Aborto eugenésico). El otro modelo, es el denominado sistema de plazos, implementado por la Corte Suprema de Justicia de los Estados Unidos en el célebre caso Roe vs Wade, en el que se señala que el aborto es un derecho de la mujer y que puede ejercerlo libremente solo dentro de las 12 primeras semanas del embarazo. Este segundo modelo se ha impuesto en diferentes Estados del planeta, en los que la única diferencia radica en el número de semanas en las que se puede ejercer el derecho al aborto, fijándolo algunos en 12 y otros en 16 semanas.

Para el caso colombiano, estamos fincados en un modelo de indicación, en el que la interrupción voluntaria del embarazo es un derecho que puede ejercerse en tres supuestos, (i) aborto terapéutico, (ii) aborto eugenésico y (iii) cuando el embarazo es producto de una violación, inseminación artificial no consentida, transferencia de óvulo inseminado no consentida o incesto. A diferencia de otros modelos de indicación, en nuestro sistema no se fija un plazo, de manera que, pueden presentarse supuestos como el que suscita el debate en la Corte Constitucional, donde haya una petición de Interrupción Voluntaria del Embarazo con 26 semanas de gestación.

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Al respecto, hay que comenzar por reiterar que no encontramos motivo alguno que justifique que la Corte Constitucional retome el debate sobre el aborto, pues la Corte solo puede cambiar su postura cuando haya un cambio social, jurídico o político que lo amerite, asunto que no se presenta en un caso como este, en el que además el debate sobre el caso concreto está superado, pues finalmente no pudo interrumpirse el embarazo de la tutelante por diferentes circunstancias. Sin embargo, si en gracia de discusión tenemos que abrir el debate, es claro que resulta necesario, en nuestro criterio, tomar dos medidas.

Por una parte, razón asiste a quienes se oponen a limitar el aborto cuando afirman que a veces se prorroga el proceso de gestación en los casos de aborto terapéutico por trabas institucionales, por lo que el camino no es el de exigir criterios objetivos, ni abrir espacios a debate, sino que, debe procurarse la detección temprana de circunstancias en las que el embarazo pueda poner en riesgo la vida o integridad de la madre, o que resulten incompatibles con la vida digna. Pero, por otra parte es claro que resulta contrario a la noción de vida el que se permita interrumpir el embarazo en casos de violación más allá de la semana 12, o incluso, que se permita el aborto terapéutico o eugenésico hasta la semana 38.

Creo entonces, que la salida es la de adoptar el modelo de plazos, y permitir que se realice el aborto por vía legal, imponiendo un plazo que no riña con la vida misma, esto es, hasta la semana 16 como lo hacen los sistemas más liberales del mundo, pero plantear como límite la semana 24, para mí, es legalizar un infanticidio.

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