Color Blu amañado

Fabian Mendoza A.

Color Blu amañado

@fabianmendoza

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El viernes pasado el país quedó estupefacto ante las grabaciones interceptadas a Roberto Prieto publicadas por la W en el espacio de Vicky Dávila, pero aparte de una gravísima evidencia en contra de Prieto en el caso Odebrecht, quedó en evidencia una gravísima manipulación mediática.

Hace unas semanas en nuestra columna denominada Cafres 2.0, hablábamos del escándalo que se suscitó en redes sociales al viralizarse los videos de colombianos, con algunos comportamientos reprochables y explorábamos como las redes sociales reaccionaron con su habitual señalamiento inquisidor, del que no suelen salvarse muchos, cuando la potencia de la indignación es sustancial.

También hablábamos de esas personas en redes que despertaban la indignación masivamente, pero valiéndose de burdos montajes y de su posición de credibilidad al menos en un sector de la ciudadanía.

Un ejemplo de esto era el periodista Gonzalo Guillén. Un personaje nefasto para esa profesión, que opera en las redes sociales y sin escrúpulos hace montajes de forma descarada y sin ninguna vergüenza, atentando contra la honra de quienes son blanco de su viperina escritura. No son solo comentarios deplorables en redes sociales, sino que, con el mismo tono, también publica artículos de prensa.

El señor Guillén ostenta varios premios de periodismo, sin embargo, a juzgar por su forma de comunicarse y hacer montajes sin ninguna vergüenza, nos parecía bastante dudosa la veracidad de la información y las investigaciones con las que había sido merecedor de esos premios.

Hablábamos de lo susceptible que había sido la prensa en el pasado al caer en el engaño de periodistas sin escrúpulos que inventaban historias y recibían importantes premios por las mismas.

Citábamos varios ejemplos de repercusión internacional como el de Janet Cook, una periodista sin ética que recibió el Premio Pulitzer por una controversial crónica supuestamente de la vida real, que solo estaba en su mente.

Pero estos ejemplos solo eran casos que se dieron a conocer a nivel internacional y decíamos, con el perdón de quien lee al citarnos que:

“No tengo en mi memoria, alguna historia en la que un medio en Colombia se retracte de un artículo publicado por uno de sus periodistas, luego de informar una noticia falsa que en nuestro país haya tomado una trascendencia similar a las mencionadas. Pero me cuesta mucho creer que estemos exentos de que algo así haya pasado o esté pasando en nuestro país.”

Eso acabó. El viernes vimos en esas grabaciones como la gran prensa local puede prestarse a la manipulación y ofrecer entrevistas amañadas de forma desvergonzada, atentando contra algo que es un pilar en ese oficio: la credibilidad.

El viernes vimos en esas grabaciones como la gran prensa local puede prestarse a la manipulación y ofrecer entrevistas amañadas de forma desvergonzada . Clic para tuitear

Las grabaciones legalmente realizadas por la Fiscalía a Roberto Prieto en la investigación del caso Odebrecht, reveladas por la W en el espacio de Vicky Dávila, conmocionaron al país.

En esas grabaciones se vieron o mejor, se escucharon varias cosas dignas de toda una república banana:

  • Qué las altas esferas del gobierno actual tranzan como solo lo vemos en las narconovelas de Gustavo Bolívar. Al menos el señor Prieto se expresa con un lenguaje vulgar al extremo y eso horroriza.
  • Que los funcionarios que han sido exonerados en esas investigaciones en realidad temían mucho del resultado de estas. Luego eso de “el que nada debe nada teme” ciertamente no aplica mucho en este caso.
  • Que el presidente no sabe ni donde está parado, o bueno, al menos no sabía ni donde estaba ubicada su sede de campaña.
  • Esto último y otros detalles de las grabaciones, desde las conversaciones entre Prieto y el presidente hasta los comentarios del mismo Prieto, muestran algo digamos insólito ya que las conversaciones parecieran libreteadas por algunos momentos.
  • Teniendo en cuenta lo anterior cabe preguntarse: ¿A quién se lo ocurre que el presidente de la republica va a llamar a un sospechoso investigado por la Fiscalía, desde su teléfono directo de la Casa de Nariño, para preguntarle cosas como las que preguntó en medio del mayor escándalo en el que haya sido salpicado?

Hay muchas cosas de extrema gravedad que se revelaron en esas grabaciones, pero hay algo que quedó evidenciado y de lo que los grandes medios no han querido hacer eco.

Una de las grabaciones revela una conversación sostenida entre Roberto Prieto y Arturo Gallego, un alto funcionario de la emisora Blu Radio. En dicha conversación Prieto y Gallego hablan de una potencial entrevista que la emisora le hará de forma exclusiva al empresario. Gallego se muestra preocupado porque aparentemente Prieto quiere cancelarle la entrevista. “Roberto no me haga eso por Dios” le dice Gallego. Luego Prieto le pregunta: “¿Cómo va a ser esa entrevista?”, “¿Qué orientación va a tener esa entrevista?”, a lo que el directivo de la emisora responde: “¿Cómo que cómo va a ser?, protegiéndolo a usted y al presidente”. Luego Prieto termina con “No, no bueno, yo voy tranquilo”.

Esa entrevista que se dio el 14 de marzo del presente año, le valió a la emisora Blu Radio y a su Director en la franja Mañanas Blu, Nestor Moráles así como al Director del Servicio Informativo de Blu Radio, Ricardo Ospina, el Premio de Periodismo Simón Bolívar a Noticia en Radio.

Se supone que los criterios para otorgar dicho reconocimiento fueron: originalidad del enfoque, innovación en el uso de lenguajes y medios, impacto en la opinión pública, rigor investigativo y ética en el manejo de la información.

Por ningún lado en los criterios de selección se ve que hayan tenido en cuenta que la entrevista haya sido consensuada, amañada y dirigida para ejercer una manipulación en la opinión pública.

No hay forma de que ese premio se sostenga. La dirección y el jurado del Premio de Periodismo Simón Bolívar no pueden dejar pasar este evento. Deben demostrar que son coherentes con sus criterios y ética y deben retirar inmediatamente ese premio a la emisora y sus periodistas. En su defecto la FLIP, debería pronunciarse.

Eso es lo que debe pasar. Bueno, eso tratándose de un país serio. En un país serio también deberían rodar cabezas luego de este escándalo. Pero ya veremos si seguimos siendo la república banana de la que la prensa nacional tanto se queja cada vez que los políticos corruptos se tapan y protegen todos con la misma cobija. Veremos si los medios sientan un precedente o se valdrán de su poder para tapar descaradamente esta situación como hasta el momento lo están haciendo.

Veremos si los medios sientan un precedente o se valdrán de su poder para tapar descaradamente esta situación como hasta el momento lo están haciendo. Clic para tuitear

La ciudadanía tiene el poder de evitarlo. La presión de las inclementes redes sociales hoy es más necesaria que nunca, ya que solo esa presión puede forzar a que no pase de agache una situación en la que es evidente que la ética periodística, la imparcialidad y la veracidad de la información perdieron su norte.

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