¡De fueros y desafueros!

José Ignacio Lombana Sierra

¡De fueros y desafueros!

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Contrario a lo que se suele pensar por el común de las personas, los fueros constitucionales o legales, no son una gracia ni mucho menos forma alguna de inmunidad, como equivocadamente se cree, y los medios de comunicación oficialistas o cooptados por la izquierda y los mamertos pretender hacer ver.

En esencia, un fuero es, de una parte, una garantía para el ejercicio de la función constitucional o legal asignada al cargo de quien lo ostenta, que funciona, de otra, como un factor de atribución de competencias judiciales.

Como garantía, se ha dicho desde siempre como justificación a su existencia, que en tratándose de altos dignatarios del Estado como los Senadores, consiste en que sea el máximo órgano de la justicia ordinaria, la Corte Suprema de Justicia, la que les investigue y les juzgue; lo que otrora ocurría en una única instancia y por lo mismo, sin derecho a réplica, en una clara expresión de nuestra idiosincrasia inquisitiva y retrógrada.

Con independencia de la posición jurídica que se tenga en relación con la existencia de fueros de juzgamiento como lo es el de los parlamentarios o el ya maltratado y casi extinto fuero penal militar, lo cierto es que el Ex Presidente y hoy H. Senador Álvaro Uribe Vélez, así le duela a la izquierda radical de este país, en cuyo seno se hayan enquistados los más recalcitrantes mamertos y sanguijuelas del erario público que ha conocido nuestro país, tiene derecho a un debido proceso, y por tanto, a defenderse con plenas garantías, las que evidentemente y lo que se ha conocido por algunos medios de comunicación, no tiene.

Sí señores mamertos y comunistas de este país, que se esconden y amparan supuestamente en la defensa de los Derechos Humanos para urdir montajes judiciales, exprimir los recursos públicos y hasta para hacerse elegir en cargos públicos, así como para amnistiarse por la grave violación de estos:

el derecho a un debido proceso con todo lo que ello implica, es también un derecho humano y fundamental de cualquier persona conforme la Constitución Nacional y los múltiples tratados internacionales suscritos y ratificados por Colombia, incluido para Álvaro Uribe Vélez.

Primero cuestionaron que el doctor Uribe anunciara que renunciaba a su curul de Senador para afrontar desde el ámbito privado su defensa, ante lo que él y sus defensores consideran un montaje. Dijeron escandalizados el piojoso de Cepeda y sus esbirros que lo hacía para que la Corte Suprema perdiera competencia para investigarlo y juzgarlo, pues al no tener los delitos que se le endilgan relación funcional con la envestidura parlamentaria, el fuero no se mantenía ante la dejación del cargo, y de esta manera buscar la impunidad, pues según los opositores, la Fiscalía General de la Nación, que sería la encargada de investigarlo si renunciaba, no ofrecía garantías.

Luego, le han criticado porque ha retirado su renuncia al Senado de la República, conservando así el fuero parlamentario, con lo que la Corte Suprema de Justicia, mantiene la competencia para investigarlo y juzgarlo. Pero eso, tampoco parece satisfacer las ansias de venganza de la izquierda y de las FARC, que para mi son la misma cosa, las que el doctor Uribe combatió con todo el peso de la ley y la contundencia que los medios de coerción del Estado le dieron en su momento como Presidente de la República y Comandante Supremo de la Fuerza Pública, hasta acorralarlas como las ratas que son en sus madrigueras, esperando la hora de morir por la fuerza legítima del Estado, y en el mejor de los casos, ser capturados y judicializados, para ser recluidos en cárceles con las condiciones mínimas que todo ser humano requiere, las mismas que las FARC les negaron a todos los secuestrados.

Les parece entonces un desafuero que el Senador renuncie y luego que no lo haga. Pero no dicen nada, guardan silencio cómplice y aquiescente frente a la posesión como Senadores y Representantes a la Cámara, de unos individuos despreciables que han sido condenados por la justicia ordinaria por violaciones al DIH, crímenes de guerra y de lesa humanidad, sin siquiera haber sido sentenciados en esa farcsa y remedo de justicia que es la JEP.

Pero claro, qué desafuero les puede parecer esto cuando aplauden que un Senador de la República se pare en la mitad del Capitolio y enseñe el culo a todos los colombianos.

Pero claro, qué desafuero les puede parecer esto cuando aplauden que un Senador de la República se pare en la mitad del Capitolio y enseñe el culo a todos los colombianos. Clic para tuitear

Aplauden que los bandidos de las FARC puedan posesionarse mientras paralelamente “responden” por sus crímenes ante la JEP porque tal cosa no es incompatible.

Pero les parece un desafuero que el bandido de Santrich no lo pueda hacer porque está sometido a una medida de aseguramiento con fines de extradición por haber continuado delinquiendo.

Sin embargo, les parece maravilloso entre otras cosas, que una electa senadora del CD no se pueda posesionar porque está afectada con una medida de aseguramiento por supuestos delitos electorales, que en nada se compadecen con las masacres, violaciones sistemáticas de niñas, etc., etc. de las FARC.

¿Cuántos parlamentarios han debido dejar sus cargos o no posesionarse por inhabilidades o incompatibilidades, medidas de aseguramiento, etc. Es decir, por el peso de la ley?

Cuando a los mamertos les conviene, entonces sí hay estado de derecho y la ley debe aplicarse sin excepción. Pero cuando esa misma ley les reprocha la violación de los derechos humanos, entonces se comete contra ellos un desafuero. Clic para tuitear

Cuando a los mamertos les conviene, entonces sí hay estado de derecho y la ley debe aplicarse sin excepción. Pero cuando esa misma ley les reprocha la violación de los derechos humanos, entonces se comete contra ellos un desafuero.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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