El ánimo de la Justicia

Juan Camilo Vargas

El ánimo de la Justicia

@JuanCVargas98

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Los acontecimientos que han sucedido en el País durante estos últimos días parecen sacados de un cuento de ficción. Haciendo a un lado las cínicas declaraciones del Presidente saliente, que ve con ojos vendados y reconoce unos logros inexistentes, cegado por su egolatría y el nobel que compró, es necesario destacar que aquí a quien obra mal, la justicia lo favorece, mientras que a los que pretenden restaurar el orden los acusan, denuncian y les recriminan sus acciones en favor de la Patria.

Empezando con un CNE sumiso, débil y sin el carácter que deberían tener los defensores de la Democracia, no podíamos menos que sorprendernos ante su decisión de hacer efectiva la elección del inhabilitado y corrupto Antanas Mockus, curiosa e irónicamente, promotor de una consulta anti-corrupción, que por lo demás es sólo un acto individualista de la, pronto ya, exsenadora Claudia López para derrochar recursos del Estado que podrían servir para nuevas inversiones.

No hay manera racional de explicar cómo un personaje inhabilitado que obtiene una cantidad tan alta de votos, a sabiendas de su imposibilidad para postularse y posesionarse, es respaldado por una corporación que debería ser guardiana de la transparencia.

¿O es que no es corrupción postular a un inhabilitado para que «arrastre», porque no hay otra palabra que describa esa desfachatez, a un alto número de senadores que no hubieran llegado al Congreso sin él porque sólo los conocen en ese prospecto de partido que muta con cada elección llamado «Alianza Verde»?

Sin embargo, no se sabe si fue peor esa decisión del CNE o las acciones que decidieron emprender contra unos valientes abogados que pidieron no permitir que el señor Mockus se posesionara como Senador. Al mejor estilo del Gobierno Santos y los acuerdos de las FARC y el ilegítimo, terminaron premiando al que obró mal y se deshicieron en ataques contra los que pedían, legítimamente, que la institucionalidad y las normas se respetaran y se defendieran.

¿Qué ejemplo da un Estado que permite que los individuos sean superiores a él y los dejan pasar por encima de la Constitución Nacional y la ley de nuestra República?

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La justicia, dice el Doctor Alexander Jacob en uno de sus libros, «sólo puede ser propiamente tal, cuando a través de ella se alcanza la mayor felicidad para el conjunto de la comunidad… sólo puede prevalecer cuando la unidad, y no la pluralidad y la discordia, prevalecen en el País». Creo entonces que les hace falta a los encargados de impartir el orden, la justicia en nuestro País, recordar el papel que deben desempeñar.

Una decisión judicial no puede estar viciada por sentimentalismo, por mantener contenta a una minoría o por favores políticos que sólo siguen fortaleciendo al régimen y a su corrupción. Se debe procurar, siempre y en todo momento, sin importar las consecuencias, obrar armoniosamente en Derecho para evitar el desorden de la Patria; se debe seguir esa mítica e histórica frase, tan común entre los estudiantes de Derecho: «dar a cada quien lo que le corresponde».

Una decisión judicial no puede estar viciada por sentimentalismo, por mantener contenta a una minoría o por favores políticos que sólo siguen fortaleciendo al régimen y a su corrupción. Clic para tuitear

Espero que de la mano del nuevo Gobierno, con su joven vitalidad y ánimos de mejora, se logre una restauración de la Justicia. No hablemos de la instauración de un modelo nuevo o de cambios drásticos que tarden tiempo en ejecutarse, sino en la restauración de los principios básicos del Derecho en la justicia colombiana, retomando los valores de la transparencia, el bien de la comunidad y la interpretación de la norma dando a cada quien lo que le corresponda.

El Estado deberá reiterar su superioridad sobre los individuos, porque, de lo contrario, ¿qué precedente recae en nuestros anales de la historia con casos como el de Mockus, Roberto Prieto o incluso Samper si no se retoman el ánimo justiciero y la fortaleza institucional para vencer la impunidad y la corrupción?

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