El patinador

Fabian Mendoza A.

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@Fabianmendoza 

El patinador Columna de Fabian Mendoza A. Clic para tuitear

Desde la Chechi Baena, no veíamos un talento para patinar tan impresionante. Pero la Chechi, lo hacía como profesional y en su momento, nos enorgulleció enormemente como colombianos. La semana pasada, sin embargo, nació una nueva estrella del patinaje nacional. Lo malo es que este nuevo talento no rueda en los patinódromos del mundo. Tristemente lo hace en la política, intentando justificar torpemente sus actuaciones: es Gustavo Petro, el patinador.

El país se estremeció en los últimos días por cuenta del explosivo video en el que todos vimos a Petro, recibiendo una gruesa e indeterminada cantidad de dinero, en una escena lúgubre, y que para todos presenta una situación que está en el imaginario colectivo, gracias a ese esfuerzo involuntario de los políticos por estamparla en nuestra mente: un político recibiendo plata en efectivo en el contexto de una campaña electoral, no puede tener una explicación distinta, a algo que incluya la palabra corrupción. Es normal pensar así, pero no lo es, cuando se trata del impoluto, del adalid moral, el líder de ese grupo sin personería jurídica, llamado “Colombia Humana”.

Luego de que la valiente senadora Paloma Valencia, revelara el bochornoso video, en plenaria del Congreso, la izquierda en su totalidad se dedicó a intentar desvirtuar el video con escaso éxito, valga decirlo, con el argumento de que “no era el momento”. Eso podrá ser discutible, pero personalmente no tengo la menor duda, de que, si la senadora difundiera el video al día siguiente, hoy estaríamos en la misma situación, discutiendo sobre de quién era esa plata que recibió Petro esa noche, cuándo la recibió, si la declaró como dinero de la campaña, etc.

Luego de que la valiente senadora Paloma Valencia, revelara el bochornoso video, en plenaria del Congreso, la izquierda en su totalidad se dedicó a intentar desvirtuar el video con escaso éxito Clic para tuitear

El etcétera es un largo etcétera, porque en realidad el senador desde el día siguiente a a la revelación del video, no ha hecho otra cosa que dar tumbos, patinando en sus redes sociales, tratando de justificar lo que allí sucede, y con el video de 40 minutos revelado el día de ayer en horas de la mañana, en lugar de aclarar, oscureció aún más su situación, dejando en el aire más, muchas más preguntas que respuestas.

La otra excusa que sacaron sus alfiles en la política y los medios era reclamar, por qué se había presentado un video “mudo” al país, pero la verdad luego de conocer las cosas que se hablan allí, el senador Petro habrá preferido que ese video siguiera sin audio.

Decía en sus redes sociales el senador Petro, refiriéndose al video: “…creo que el que lo hace lo hace (sic) con intención de ponerme bajo chantaje en búsqueda de posibilidades de empleo futuro.” Sin embargo, en el largo video de respuesta y con ese tono lastimero y nostálgico que lo caracteriza en ocasiones, el senador se dedicó a contarnos sus aventuras y las de su amigo Juan Carlos Montes (quien graba el video), recorriendo las trochas de los pueblos de Córdoba, montados en un viejo “Volga soviético” al que le tenían que amarrar la tapa del baúl con una cabuya.

La escena de sus correrías políticas me hizo recordar esa película llamada “Diarios de Motocicleta”, que narra las románticas aventuras del Ché Guevara y su amigo Alberto Granado, recorriendo Suramérica en una vieja motocicleta, intentando “cambiar el mundo”. Ya sabemos cómo terminó todo eso y cómo quería cambiar el mundo el Ché Guevara. También sabemos que en la historia nostálgica de Petro la moto, sería el viejo Volga. Por supuesto a los áulicos del senador les encantará pensar que, en su historia, Petro vendría siendo el Ché.

Lo que realmente desconcierta es como, luego de insinuar que Montes quería chantajearlo, en su video respuesta, diga que Montes no quería extorsionarlo. Para demostrarlo, tenía que valerse de una historia digna de un libreto, ya no de una narconovela de Gustavo Bolívar sino más bien de la próxima entrega de Misión Imposible. Petro narra como por arte de magia, o por arte la Mátrix, “los abogados del diablo”, otro recurso novelesco que acompaña su extensa diatriba, se “enteraron de la existencia del video” que su amigo había digitalizado para mostrárselo, y procedieron contratar los servicios de unos “hackers poderosos” para extraerlo del computador de Montes. Un argumento que ni los hermanos Wachowski, ni Michael Crichton combinados, en una película dirigida por Christopher Nolan, podrían idearse.

El senador en lugar de explicar claramente la procedencia del dinero divaga contándonos escenas de su vida, cuando conoce a su esposa y baila un porro con muy mal ritmo. La historia de Petro y su réplica a lo que ya se conoce como el “Petrovideo” tiene, drama, intriga, acción, romance, y una niña de ojos azules. Petro es como el libretista de Elif, que cuando se queda sin argumentos, vuelve y sale con el secuestro de la protagonista. En el caso del senador, vuelve y nos cuenta que lo torturaron, que lo interceptaron, que lucha contra la oligarquía y los “abogados del diablo” pero de aclararnos quién le dio la plata, en qué año, para qué campaña, Gustavo Petro no nos presenta ninguna prueba.

Petro es como el libretista de Elif, que cuando se queda sin argumentos, vuelve y sale con el secuestro de la protagonista. En el caso del senador, vuelve y nos cuenta que lo torturaron, que lo interceptaron Clic para tuitear

La insistencia de Petro en que el video es grabado en 2005, cuando todos los indicios sustentados del periodista Gustavo Rugeles, y nuestro compañero del Parche, Miller Soto, cotejando las reuniones del Polo y noticias publicadas en el periódico El Tiempo, temas de los que se habla en el video, con noticias y periódicos de la época, que dan a entender que la escena ocurre en el mes de abril de 2009, no es gratis.

No solo esta insistencia sería por el hecho de que en caso de configurarse algún delito de financiamiento indebido de sus campaña, este delito habría prescrito, sino porque para la época de 2009, las cuentas de las campañas, a diferencia de 2006, tendrían que tener muy detallada la información de donantes particulares (Sentencia C-1153 de 2005), y entonces en la planillas que reposen en el Consejo Nacional Electoral, deberá aparecer como donante particular, el señor Simón Vélez quien según el senador Petro, es el aportante de ese dinero a su campaña, a pesar de que el mismo Vélez haya señalado que el “nunca le ha prestado plata a nadie y menos a Gustavo Petro”.

El senador paso de publicar video montajes en sus redes, de azuzar a sus seguidores con infamias a diestra y siniestra y de, a pesar de su pasado, autodenominarse el adalid de la moral, a estar envuelto en un escándalo del que aún no se tienen las peores consecuencias, de comprobarse además, las graves acusaciones por las que el abogado Abelardo de la Espriella ya radicó denuncia en contra de Gustavo Petro ante la Fiscalía, para que sea investigado por los delitos de enriquecimiento ilícito, concierto para delinquir y lavado de activos, ya que de según el abogado, tiene en su poder pruebas de que ese dinero, entregado a Petro, es parte de un botín de $5.000 millones, que serían un pago acordado con el Loco Barrera, por ambientar una discusión que prohibiera la extradición de narcotraficantes, como el “Loco Barrera, a los Estados Unidos”, planteamiento más que contradictorio, viniendo de un ex guerrillero, y que sería algo descabellado de no ser por la existencia de las noticias de la época que soportan esa hipótesis, y un Wikileak desclasificado de un informe del Embajador de EEUU en 2009, William Brownfield, que revela un encuentro con el entonces precandidato a la presidencia, Gustavo Petro, en el que se intuye que al parecer, desde esa época, ya presentaba un talento para patinar, pero no con sus respuestas frente a graves acusaciones, si no también, al parecer, iniciativas de narcotraficantes con órdenes de extradición.

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Acerca de Fabian Mendoza Alzate 2 Articles
Publicista, Máster en Marketing Digital y Comercio Electrónico de la Universidad de Barcelona y la EAE Business School Apasionado por la transformación digital. Escribe en diferentes portales y blogs sobre temas como tecnología, redes sociales o educación, y cuando la ocasión lo amerita, de política.