El Porte de Armas y el Derecho a la Legítima Defensa

Juan Camilo Vargas

El Porte de Armas y el Derecho a la Legítima Defensa

@JuanCVargas98 

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«Colombianos las armas os han dado la independencia, pero solo las leyes os darán la libertad».

En un intento por mitigar la efervescencia rebelde que seguía moteando las almas republicanas una vez concluida la campaña nacional en contra de Fernando VII, el ascendido a general por las circunstancias de la época, Francisco de Paula Santander, pronunció estas palabras que aún hoy son la fuente de inspiración para los juristas que abundan en Colombia. Efervescencia esta de la que él fue protagonista, deleitándose con un placer casi macabro al ejecutar jóvenes oficiales realistas que con un taconazo y su «Viva su Sacrosanta Majestad Católica Fernando VII» miraban de frente al pelotón de fusilamiento que dirigió Santander al culminar la gesta libertadora.

Es curioso que con el pasar de los siglos esta frase siga teniendo trascendencia cuando la historia Patria nos ha enseñado que en nuestro País ocurre al revés, las armas nos ayudan a conquistar la libertad mientras que las leyes sólo nos asfixian con regulaciones sin utilidad. Nos hemos enfocado en crear leyes sin fines universales, beneficiando a un grupo específico, se ha perdido la visión de Estado y hoy las leyes cohíben a los individuos de bien de ejercer sus derechos como debería ser. La libertad a la que hemos renunciado en este contrato social no se ve representada de ninguna manera en las garantías que debería brindarnos por el poder que los ciudadanos delegamos en el Estado. Es necesario aclarar que no hago apología a este gobierno que tan sólo lleva unos meses de administración, aunque también es hora de que empiece a dejar el realismo mágico a un lado para centrar esfuerzos en hacer Patria con el pueblo.

La libertad a la que hemos renunciado en este contrato social no se ve representada de ninguna manera en las garantías que debería brindarnos por el poder que los ciudadanos delegamos en el Estado. Clic para tuitear

Lamentablemente hemos delegado funciones que no se están cumpliendo por parte del Estado, nuevamente, por regulaciones insípidas y que calan negativamente en la población. No es un secreto que se corre riesgo en cualquier esquina de un municipio colombiano de ser atracado, asesinado, apuñalado o simplemente amedrentado por un grupo de terroristas urbanos que se regocijan en el sistema de leguleyos que les da libertad un día después de cometer sus delitos y hacen miserable la vida de la sociedad colombiana. Es hora de abrir el debate del porte de armas en Colombia, tema tabú y lleno de regulaciones por la tendencia «violenta» que es inherente a nuestra cultura, argumento desmentido ya hace años con un nutrido análisis histórico del brillante escritor Enrique Serrano.

Le tememos a la venta de armas al público en general creyendo que serán adquiridas por criminales, pero ¿acaso no las tienen ya? En este País si se quiere conseguir un arma el proceso no es nada difícil mientras se tenga el dinero, naturalmente, de manera ilegal. La legítima defensa, de por sí un derecho vulnerado a millones de colombianos que hemos actuado para proteger nuestro bien más preciado, la vida, no es una justificación para tener un arma en nuestras manos y defendernos de agresiones que todos los días vemos en noticias.

Si queremos acabar con la inseguridad se necesitan tres cosas que funcionen equilibrando su peso como un taburete de tres patas. Penas eficientes y duras que castiguen al bandido y ni siquiera le permitan pensar en delinquir, si llegara a hacerlo, una Fuerza Pública con capacidad de respuesta y que no se vea maniatada por regulaciones que cuestan vidas y el Estado ignora. La autoridad no se puede poner en duda, de lo contrario seguiremos viviendo los mismos problemas que ya tenemos con marchas, protestas y embestidas contra la ley y el orden. El último de los factores es que, si ese bandido va a delinquir, sepa que si no hay un policía u otro cuerpo armado, la persona a la que pretende atacar puede responder disparándole y dejándolo si quiera sin confesión.

La autoridad no se puede poner en duda, de lo contrario seguiremos viviendo los mismos problemas que ya tenemos con marchas, protestas y embestidas contra la ley y el orden. Clic para tuitear

Es hora de tomar los problemas con seriedad y madurez, asumiendo retos y cambios que posiblemente nos permitan reducir la alarmante y decepcionante ola de inseguridad que vive nuestro País.

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Joven santandereano de nacimiento, Huilense por adopción. Estudiante de Política e Historia en Hillsdale College, ubicado en Michigan, Estados Unidos. Ganador de las becas “Hillsdale Merit Scholarship”, “Weber International Private Enterprise Scholarship” y “Gogel Scholarship, Werner J & Mar”. Caballero Andante, poeta inquieto, enemigo de la corrección política y defensor de la tradición moral y las buenas costumbres. Haciendo Patria