El símbolo de la infamia

Mauricio Caicedo Aristizábal.

El símbolo de la infamia

@Conservador29

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El pasado 9 de noviembre se cumplieron 29 años de la caída del muro de Berlín, este símbolo de la infamia era la parte más emblemática de la cortina de hierro que dividió casi toda la segunda mitad del siglo XX al continente europeo, entre los países comunistas y la Europa libre.

Aunque precedida de un largo y profundo deterioro del bloque comunista, la caída del muro de Berlín se produjo de modo sorpresivo para todos incluyendo a los propios alemanes; nadie esperaba que este acontecimiento fuera a suceder ese 9 de noviembre de 1989. Esta es una historia sorprendente ¿Qué fue lo que sucedió?

Algunos Estados como Hungría, Checoslovaquia y Polonia iniciaron lo que parecía en principio un tímido proceso de reformas; pero la República Democrática Alemana seguía siendo el estandarte de la ideología marxista-leninista más aún que la misma Unión Soviética.

Mijaíl Gorbachov, el nuevo secretario general del Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética desde 1985;  había entendido desde antes de su llegada al poder que el comunismo era un sistema económicamente inviable y había que reformarlo; entonces instauró un cambio fundamental conocido como la perestroika que se caracterizó por una serie de reformas económicas destinadas a desarrollar una nueva estructura productiva que permitiera hacer más competitiva la economía de la Unión Soviética y la política del glásnost que significa transparencia, esta se conoció como una política que se ejecutó a la par con la perestroika.  A comparación de la perestroika, ​que se ocupaba de la reestructuración económica, el glásnost se concentraba en liberalizar el sistema político; en esta se estipulaban libertades para que los medios de comunicación tuvieran mayor confianza para criticar al gobierno. Esto lo hizo Gorbachov con el fin de salvar el socialismo soviético, por cuenta de estas medidas liberalizó el férreo control soviético sobre los países de la cortina de hierro.

Esto lo hizo Gorbachov con el fin de salvar el socialismo soviético, por cuenta de estas medidas liberalizó el férreo control soviético sobre los países de la cortina de hierro. Clic para tuitear

Los Soviéticos previamente operaban bajo la doctrina Brezhnev que consistía en que cuando había fuerzas que fueran hostiles al socialismo y trataran de cambiar el desarrollo de algún país socialista hacia el capitalismo, se convertían no sólo en un problema del país concerniente, sino un problema común que involucraba a todos los países comunistas; por esto se auto otorgaban el derecho de intervenir en cualquiera de los países comunistas de Europa oriental, para evitar que ninguno de ellos se saliera de su órbita.

Para celebrar el cuarenteavo aniversario de la RDA, estaba programada una visita de Gorbachov a Berlín el 7 de octubre de 1989 que presidiría junto a Erich Honecker un flamante desfile militar; un mes antes en septiembre, Hungría había abierto la frontera con Austria, ahora los alemanes orientales no tenían que arriesgar la vida para pasar al oeste; una vez en Hungría nada podía impedir que huyeran del “paraíso socialista” hacía Austria. Además, eran miles los que esperaban huir de la RDA a través de las embajadas de la República Federal Alemana en Berlín, en Praga y en Varsovia; cada día la RDA perdía unos diez mil ciudadanos que escapan a occidente o quedaban a la espera.

Alarmado por la situación Gorbachov había urgido a los alemanes que emprendiesen reformas, les dijo públicamente “la vida castiga a los que llegan tarde”. Los dirigentes de la RDA desestimaron el consejo de Gorbachov y pensaban que lo único que había que hacer era resistir los consejos del líder soviético pues consideraban que este se terminaría yendo más temprano que tarde de su cargo.

Los dirigentes de la RDA desestimaron el consejo de Gorbachov y pensaban que lo único que había que hacer era resistir los consejos del líder soviético . Clic para tuitear

Erich Honecker había dicho ante el parlamento que nada podía entorpecer el camino del socialismo, pero la población de la Alemania comunista se encontraba agitada por la esperanza y desde hacía meses había comenzado a perder el miedo y “Gorbi ayúdanos” se convirtió en el grito más escuchado, el 18 de octubre menos de dos semanas después de proclamar su fe inquebrantable en el futuro del socialismo, Honecker fue depuesto de todos sus cargos; para comienzos de noviembre de 1989 la situación amenazaba con desbordarse.

El día 4 de noviembre, una gigantesca manifestación de medio millón de Berlineses se agolpó en Alexanderplatz, demandando reformas políticas de carácter urgente en las principales ciudades de la RDA; las manifestaciones se desarrollaron ininterrumpidamente una tras otra y la situación terminó explotando el 9 de noviembre, cuando un politburó abrumado aprobó los viajes directos a Alemania occidental; los ciudadanos de la RDA ya no tendrían que dar un largo viaje por Hungría para pasar al otro lado. Las medidas que había anunciado el gobierno para pasar al Oeste estaban previstas para implementarse paulatinamente y con previa aprobación de un visado de salida.

El anuncio fue efectuado ante los periodistas por el miembro del politburó Guenter Schabowski este se hizo de un modo titubeante y ante la impactante pregunta de Riccardo Ehrman un periodista italiano de origen alemán de la agencia noticiosa ANSA, acerca de cuándo entraría en vigor dicha medida; el dirigente no supo que contestar y tras consultar nerviosamente sus notas, respondió que de manera inmediata.

Schabowski cometió ese error porque el gobierno de la Alemania oriental estaba presionado por Moscú para hacer reformas a las que ellos se oponían. Esto fue lo que desencadenó la caída del muro, en unos pocos minutos decenas de miles de Berlineses se lanzaron literalmente contra los puestos fronterizos, los agentes de la guardia no supieron reaccionar a tiempo y confundidos por la información fueron inmediatamente rebasados.  Neutralizados estos, miles de jóvenes se subieron al mal llamado “muro antifascista” mientras desde la parte occidental se producía un fenómeno similar; en unas horas se habían formado kilométricas filas de automóviles que trataban de cruzar a Berlín occidental; lo impensable había sucedido, el muro fue demolido y con el perecería la RDA.

Como es clásico en el comunismo, en la RDA se hacía malabarismo con el lenguaje, pues la República Democrática Alemana, tenía muy poco de democrática y mucho de tiránica y “el muro de resistencia antifascista” estaba diseñado exclusivamente para encarcelar a los ciudadanos germanoorientales en su propio país y no para evitar ningún ataque externo.

El bloque comunista en su conjunto tenía los días contados. Se veía venir la caída de la cortina de hierro a corto plazo, pero nadie sabe cuánto más hubiera tardado de no ser por este incidente. En definitiva, todo se precipitó por la torpeza de un portavoz del gobierno de la RDA.

Ya había grietas en el bloque comunista que hasta entonces fue monolítico, por lo menos visto desde afuera; por dentro era más plural de lo que parecía, ya que había diferentes matices comunistas. Las grietas más profundas estaban en Polonia, Hungría y Checoslovaquia y estas existían desde hace décadas. La primera de ellas fue en el año 1953 en el propio Berlín, la segunda de ellas quizás la de mayor envergadura en Hungría en 1956 y la otra fue la de la primavera de Praga de 1968.

Irónicamente la República Democrática Alemana al final fue más ortodoxa que la misma Unión Soviética. La Unión Soviética fue quien pidió el “divorcio” político a la RDA.  Si hablamos de la Unión Soviética en términos imperiales, este sería un caso único en que la metrópoli tenga más interés en romper ataduras que la propia colonia.

Si hablamos de la Unión Soviética en términos imperiales, este sería un caso único en que la metrópoli tenga más interés en romper ataduras que la propia colonia. Clic para tuitear

En el bloque del este había países de tradición católica, ortodoxa y protestante. En la Alemania del este, las iglesias protestantes fueron importantes como centros de resistencia al poder comunista especialmente a la Stasi (Órgano de inteligencia de la RDA).

Las iglesias jugaron un papel decisivo en la liberación de los países de la cortina de hierro, en el caso de los países católicos el ejemplo por excelencia es Polonia.  Las zonas protestantes eran zonas más secularizadas y aún lo siguen siendo, como lo es el este de Alemania y Chequia; las iglesias ortodoxas disfrutaron algún grado de autonomía dependiendo del periodo histórico de la era comunista, pero estas se dedicaron escasamente a sobrevivir.

Un aspecto relevante fue la espontaneidad de los hechos a raíz del anuncio televisivo, ya que en cuestión de minutos los Berlineses abrumaron los puestos fronterizos.  Este fue un hecho capital del mundo contemporáneo que marcó un antes y un después.

Cualquier evento trascendental en la vida de una nación, o de una zona geopolítica es antecedido por una secuencia de eventos que de manera sistemática y acumulativa terminan en un desenlace determinado y aunque se pueden predecir tendencias, muchas veces son las acciones espontaneas que sustentadas con la inercia histórica de los acontecimientos terminan por desencadenar definiciones inesperadas.

Aunque era fácil pronosticar en el otoño de 1989 que era cuestión de tiempo el derrumbe de los sistemas comunistas en Europa oriental, la vertiginosa manera en que estos colapsaron en un clásico efecto “dominó” sorprendió a los más perspicaces analistas políticos; absolutamente nadie pensaba que la Alemania comunista iba a desaparecer tan rápido como lo hizo y que en tan sólo un poco menos de 11 meses después de los acontecimientos del 9 de noviembre del 89, el país fuera a estar reunificado.

Nadie pensaba que la Alemania comunista iba a desaparecer tan rápido como lo hizo y que en tan sólo un poco menos de 11 meses , el país fuera a estar reunificado. Clic para tuitear

En Colombia al igual que en la RDA, la secuencia de acontecimientos económicos, políticos y sociales han llevado a una parte sustancial de la población a rechazar el establecimiento que gobierna nuestra Nación, si este gobierno no es capaz de tumbar este putrefacto régimen político este terminará colapsando bajo su propio peso; lo que no podemos predecir es la manera en que esto ocurrirá, pero todo indica que en el 2022 salvo un milagro triunfará una opción antisistema  que nos conducirá hacía la izquierda radical, la misma que el valiente pueblo alemán derrotó aquel lejano 9 noviembre de 1989.

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