El triunfo de la razón

Juan Camilo Vargas

El triunfo de la razón

@JuanCVargas98

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Muchas serán las páginas que se escriban alrededor del suceso más importante del que Colombia ha sido testigo en la historia reciente; la elección de Iván Duque como Presidente de la República. Habrá elogios y rechazo, favorecimiento y críticas, posturas que lo respalden y otras que pretendan contravenirlo, pero lo cierto es que alcanzó un magno triunfo y sobre sus hombros recae la responsabilidad de dirigir y liderar la Patria hacia un nuevo destino. Deberá guiarnos hacia el destino universal para el que se ha erigido esta nación, cultivando oportunidades y llevándole esperanza a este pueblo que ya lleva décadas agobiado por la resignación y el mal de la indiferencia.

Son abundantes las razones que se dan para explicar el triunfo del autor de la ley naranja, para sustentar su victoria contra un veterano rival que ya había relucido en la arena política, pero que, por ese mismo motivo, no supo competir contra la renovada esperanza que representa Duque. Habrá quienes le otorguen la victoria al expresidente Álvaro Uribe, otros que hallan rebuscadas razones en un espurio miedo infundido a la población, e incluso hay algunos atrevidos que, desesperadamente, se atreven a hablar de «maquinaria» y «oligarquías» de los mismos de siempre.

Sin embargo, en contra de todas las opiniones egoístas que no reconocen en el nuevo presidente su abundante calidad como estadista, le otorgo el mérito de este triunfo a él y a su equipo de campaña. No fue esta una victoria donde se movieron millones de pesos para financiar a quienes debían hacer conocer sus propuestas y sus ideas, al contrario, se establecieron unos maravillosos comités de voluntarios a lo largo y ancho de la geografía nacional. La maravillosa gesta de quienes se pusieron una camiseta naranja para salir a defender su Patria, entregando su tiempo, sus recursos y con un compromiso enorme, fue lo que realmente hizo posible alcanzar el objetivo.

No fue esta una victoria donde se movieron millones de pesos para financiar a quienes debían hacer conocer sus propuestas y sus ideas. Clic para tuitear

Realmente este fue el triunfo de las ideas sensatas, realizables y racionales. No fue la victoria de una figura o un partido político, sino de una nación que pedía clamorosamente, con vívidos gritos y anhelos, a alguien que les devolviera la esperanza. Aquí no se debe hablar de que ganó un hombre, sino de que ganó la Patria. Ganó un plan de gobierno en el que los colombianos creyeron, por el que después de un análisis decidirían decantarse, una serie de ideas realizables y llenas del uso de la razón que bien se materializó en las mentes de los votantes colombianos.

El reto que se viene es enorme. No sólo implica un compromiso con sus votantes, con su País y su gente, sino que tiene un compromiso con la historia y el rumbo que tomará la Patria de la mano de su presidente. Confío plenamente en la gestión de Iván Duque y estoy convencido de que su sabiduría y conocimiento, que tanta gala le hacen, servirán para favorecer de manera clara y contundente a los intereses de una Colombia que requería ya de la olvidada firmeza, puesta a un lado por gobernantes con más errores que aciertos en la reciente gestión del Ejecutivo.

El reto que se viene es enorme. No sólo implica un compromiso con sus votantes, con su País y su gente, sino que tiene un compromiso con la historia y el rumbo que tomará la Patria de la mano de su presidente. Clic para tuitear

En suma, admiro a Iván. Me parece que es un presidente brillante, lleno de la vitalidad y la disciplina necesarios para tender puentes que permitan trabajar en pro del País sin distinguir entre los colores que cada uno de nosotros defiende. Como decía Alzate Avendaño, «Los titanes no se producen en serie», y tengo la convicción de que estamos siendo testigos de un colosal titán que ha llegado para rescatar al País de su decadente situación.

 

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