El valor de la privacidad

Francisco Bernate Ochoa

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@fbernate

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La Corte Constitucional en la Sentencia T-054 de 2018 se ocupa de un caso muy interesante, en el que un ciudadano participa de una convocatoria con el MINTIC, siendo favorecido por su experiencia, su formación y sus calidades profesionales. Tan pronto esta situación se divulga, desde una cuenta anónima de Twitter, un malqueriente, o, seguramente uno de los aspirantes a este mismo cargo lanza una serie de ataques en contra del beneficiado, poniendo de presente que esta persona habría compartido material pornografico en una pagina web.
Recibida esta información proveniente de una cuenta anónima, la entidad decide dar por terminado el contrato con el ciudadano al considerar que estos actos de la vida privada del candidato, podrían afectar el desarrollo del lo convenido.

Indignado, el ciudadano acude a los Jueces, por la vía de la acción constitucional de tutela, para que se ordene al MINTIC continuar con el contrato, dado que se trata de asuntos de su vida privada que en nada afectan su trabajo. Dos jueces de instancia, le negaron sus peticiones, indicando que no es la tutela el medio idóneo para restablecer sus derechos, y el caso finalmente fue resuelto por la Corte Constitucional.

Nuestro Tribunal Constitucional continúa con una tendencia que ya venia manejándose en nuestra jurisprudencia, particularmente, en la Sala de Casación Laboral de la Corte Suprema de Justicia, según la cual no pueden tomarse represalias hacia un trabajador, en este caso el contratista, por hechos de su vida privada, salvo que eso afecte directamente el servicio que la persona ha de prestar. Fue nuestra Sala de Casación Laboral del más alto Tribunal de la Justicia Ordinaria, quien manifestó, que la prohibición al trabajador para llegar a su lugar de trabajo en estado de embriaguez, no es absoluta, sino que ha de verificarse si esta situación afecta efectivamente el servicio que ha de prestarle ciudadano.

no pueden tomarse represalias hacia un trabajador, en este caso el contratista, por hechos de su vida privada, salvo que eso afecte directamente el servicio que la persona ha de prestar. Clic para tuitear

Por supuesto que resulta valioso el que la Corte Constitucional ratifique que en nuestro medio la vida privada o la forma en que se desea vivir la propia existencia es un asunto que en lo absoluto ha de afectar el trabajo de nadie, y que una cosa es lo que suceda en el trabajo y otra lo que pueda acontecer por fuera, y que solamente lo que suceda de puertas para adentro, en la oficina, puede afectar una relación laboral. También resulta muy positivo, el que se haya permitido obtener un restablecimiento del derecho por la vía de la acción de tutela, y no someter al trabajador a un pleito eterno para obtener el resarcimiento de los perjuicios que le fueron ocasionados, pero especialmente positivo resulta, consideramos, el que se haya ordenado a la entidad a realizar una ceremonia de perdón, en tanto que, ciertamente, discriminar a alguien en sus labores cotidianas por aquello que sucede después del horario laboral, es un hecho que merece todo el reproche.

Resulta muy positivo, el que se haya permitido obtener un restablecimiento del derecho por la vía de la acción de tutela, y no someter al trabajador a un pleito eterno para obtener el resarcimiento de los perjuicios Clic para tuitear

Queda, por demás, expuesta en esta decisión la lamentable práctica de atacar a los ciudadanos a sus espaldas, la permanente actitud de inquina que tenemos los colombianos hacia el éxito ajeno y el terrible uso que a las redes sociales se les da entre nosotros, para lo que, no encontramos remedio alguno.

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