¿En manos de quienes estamos?

David Ghitis

¿En manos de quienes estamos?

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Prólogo

En menos de una semana los magistrados de nuestra Patria han demostrado que no hemos perdido la capacidad de sorprendernos.

Capítulo Primero

La semana pasada la Corte Constitucional, en abierta contravía con el pensar de la inmensa mayoría de colombianos, determinó que los delitos sexuales a menores de edad cometidos por las FARC deben pasar a la JEP, donde recibirán penas alternativas que seguramente serán absurdamente laxas.

Hemos visto la indignación que ha causado en muchos este tema, pero con mayor sorpresa hemos visto que los dirigentes de izquierda han guardado un aterrador y cómplice silencio. De hecho, han empezado a salir en las redes sociales mensajes de que no solo las FARC han cometido estos abusos y hablan de PARAS, de militares y hasta de la misma Iglesia.

Debo aclarar que sin importar quien abuse de un menor, mi opinión es que debe recibir todo el peso de la ley y que ojalá en Colombia tuviéramos la cadena perpetua para estos abusadores. Dicho esto, queda claro que la JEP y las penas alternativas quedan excluida de lo que yo creo debe ser el castigo a los violadores de menores.

La Corte Constitucional en su decisión ignoró los derechos de los niños y que estos derechos prevalecen sobre los demás. De hecho, no se entiende que los magistrados no representen a la sociedad y más bien actúen como abogados de oficio de las FARC.

De hecho, no se entiende que los magistrados no representen a la sociedad y más bien actúen como abogados de oficio de las FARC. Clic para tuitear

¿Y que podemos hacer? Pues hay muchas discusiones sobre el tema. Ideas que vas desde recoger firmar para un referendo o una asamblea constituyente hasta llevar el caso a la CPI. Yo personalmente apoyo todas las iniciativas que logren que estos criminales paguen por sus crímenes.

Capítulo Segundo

Hoy nos sacudió una noticia proveniente del Consejo de Estado. Resulta que los magistrados determinaron que el estado es culpable por el ataque criminal del grupo terrorista FARC al club El Nogal en el que murieron 36 personas y 198 resultaron heridas. Este ataque contra la población civil fue uno de los más graves y crueles actos de las FARC.

Mientras los cabecillas de las FARC calientan los cojines de sus bancas en el congreso, con el asesino allí sentado posando de padre de la patria, la nación es condenada por este acto de barbarie motivado por la sed de sangre de los criminales de las FARC para quienes la vida ajena no vale nada.

Las graves implicaciones de este fallo son tan inciertas que podrían encaminar a condenas a la nación por crímenes de guerra por estos mismos hechos. Incluso podrían enredar a la actual vicepresidente quien en aquella época era la ministra de defensa.

Los magistrados están defendiendo los intereses de los terroristas por encima de los derechos de los ciudadanos. Como escribió el gran Roberto Gómez Bolaños “¿Y ahora quien podrá defendernos?” Clic para tuitear

Epílogo

Los magistrados están defendiendo los intereses de los terroristas por encima de los derechos de los ciudadanos. Como escribió el gran Roberto Gómez Bolaños “¿Y ahora quien podrá defendernos?”

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David Ghitis

Originario de Cali en 1964. Estudié en el Colegio Hebreo de Cali. Presté servicio militar y gracias a eso conocí cosas de la Colombia que a los jóvenes “de buena familia” rara vez les toca conocer. En 1998, por la situación en la que estaba el país y como muchos colombianos, salimos a buscar mejores oportunidades en otras latitudes. Un tiempo en Israel, otro en USA y otro más en República Dominicana me dieron una visión con varios matices de cómo las distintas circunstancias esculpen las personalidades. Regresé a Colombia convencido de que no hay mejor país y con el ánimo de aportar mi grano de arena para que sea cada vez mejor.

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Originario de Cali en 1964. Estudié en el Colegio Hebreo de Cali. Presté servicio militar y gracias a eso conocí cosas de la Colombia que a los jóvenes “de buena familia” rara vez les toca conocer. En 1998, por la situación en la que estaba el país y como muchos colombianos, salimos a buscar mejores oportunidades en otras latitudes. Un tiempo en Israel, otro en USA y otro más en República Dominicana me dieron una visión con varios matices de cómo las distintas circunstancias esculpen las personalidades. Regresé a Colombia convencido de que no hay mejor país y con el ánimo de aportar mi grano de arena para que sea cada vez mejor.