Finanzas transparentes; Cero mermelada

Jose Miguel Amin Escaf

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@jamine89

El ejercicio responsable y transparente en materia de recursos públicos es, sin duda, una necesidad para lograr un desarrollo realmente sostenible a largo plazo. Sin embargo, esto pareciera no ser tenido en cuenta por algunos funcionarios públicos, que en lugar de calcular el impacto social y fiscal de sus acciones, tienen presente solo su valor político. Hoy, Colombia sufre un severo problema de desfinanciamiento en su presupuesto general, con un faltante aproximado de 25 billones de pesos y varios sectores sin recursos. Y si bien es premisa de este gobierno trabajar sin ver el espejo retrovisor, es necesario tener identificados los principales problemas en aras de no repetir malas prácticas.

Hoy, Colombia sufre un severo problema de desfinanciamiento en su presupuesto general, con un faltante aproximado de 25 billones de pesos y varios sectores sin recursos. Clic para tuitear

En primer lugar, debe persistir el combate frontal contra la corrupción, disparada  hasta niveles impensados. Será menester del gobierno eliminar los numerosos carteles en materia de salud y alimentación escolar, iniciar una depuración en el Departamento Administrativo de Presidencia, donde en 7 años aumentó la contratación en 40 mil millones e implementar mano dura en la desintegración radical y absoluta de las nóminas paralelas existentes en nuestras instituciones. Habrá que prestarle especial atención a este último rubro, pues ejemplos como el SENA, con más de 20 mil contratos de esta índole o el Ministerio de Agricultura, donde la procuraduría investiga más de 75 mil millones de pesos en contratos de este tipo, se han vuelto pan de cada día.

No menos importante es una priorización certera de las necesidades del país, haciendo énfasis en garantizar total rigurosidad al hacer uso del recurso público. Naturalmente, cada administración desarrolla su plan de inversiones de la forma más conveniente según su criterio, pero es imposible obviar el costo de oportunidad generado por dichas acciones. Siendo más específicos, el gobierno debe ser completamente respetuoso con los límites de gasto y la capacidad de comprometer recursos sin descuidar ningún sector. Hoy, el estado ha abanderado planes ambiciosos como las mejoras en infraestructura o el post-conflicto, pero son muchos los programas sociales y educativos que se han visto relegados o en un segundo plano ante la falta de presupuesto.

Hoy, el estado ha abanderado planes ambiciosos como las mejoras en infraestructura o el post-conflicto, pero son muchos los programas sociales y educativos que se han visto relegados o en un segundo plano ante la falta de… Clic para tuitear

En el caso de la infraestructura, por ejemplo, ha habido grandes retrasos en diversos proyectos, como el Puente Laureano Gómez (Pumarejo), el Túnel de la Línea o el sonado Puente Chirajara. Es insoslayable el brusco aumento en el compromiso de vigencias futuras, pasando de 26.2 billones en 2010 a 93 billones en 2018 y casi rozando el tope de 10% sobre el PIB. Algunos especialistas, como el presidente de la Sociedad Colombiana de Ingenieros, creen que importantes proyectos  están en veremos por causa del poco espacio fiscal para aprobar vigencias futuras. De los 30 proyectos 4G, 9 están en etapa de pre construcción, 10 no han pasado del 10% en su ejecución y únicamente dos están encima del 50%. Así mismo, el caso del post-conflicto supone un costo de 129 billones de pesos y según el New York Times, hay 2.8 mil guerrilleros delinquiendo, entre disidentes y reincidentes. Lo anterior se agrava cuando se observa la disminución en 363.8 mil del número de familias en acción, los 3.5 billones de pesos faltantes en el sector salud o los 2 billones en déficit de Ser Pilo Paga.

Por último, el ejecutivo debe seguir agudo y vehemente en su tarea de eliminar del todo los cupos indicativos, conocidos como mermelada. No hay forma  alguna de poder optimizar el funcionamiento estatal en conjunto con la asignación de estas altas sumas de dinero, invertidas en muchos casos sin una necesidad puntual y pensando únicamente en los votos que representaran para el próximo ejercicio electoral. Bien lo dijo el conspicuo y ya fallecido ex Primer Ministro británico Sir Winston Churchill,  “el político se convierte en estadista cuando comienza a pensar en las próximas generaciones y no en las próximas elecciones”.

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