La Consulta Inconsulta – Razones De Repudio

Jorge Córdoba Soto

La Consulta Inconsulta

Razones De Repudio

@Tzion4325

La Consulta Inconsulta Razones De Repudio Columna de Jorge Córdoba Soto Clic para tuitear

De acostumbrada comicidad cínica, un indeseado expresidente explicaba que las revelaciones de su vergonzosa gobernanza impúdica obedecían al “silencio de los fusiles que habían dirigido la atención de los colombianos hacia otros problemas”, por tanto, era buena señal del final de la guerra.  Ese falso axioma fue coro celestial…

En pocos días el estado convoca a una consulta que dice ostentosamente ir en contra de la corrupción; anticorrupción; resonante apodo.

¿Que es lo que va a combatir ó a impactar la magnánima consulta?; aquello definido como la conducta y práctica en  las organizaciones, especialmente en las públicas, consistente en la utilización de las funciones y medios de aquellas en provecho, económico o de otra índole, de sus gestores; es una acción  humana que transgrede las normas legales y/o los principios éticos; en un sentido más analítico, se puede decir que la corrupción significa el incumplimiento de manera intencionada del principio de la imparcialidad, con la finalidad de extraer de este tipo de conducta un beneficio personal o para personas relacionadas.

En pocos días el estado convoca a una consulta que dice ostentosamente ir en contra de la corrupción; anticorrupción; resonante apodo. Clic para tuitear

Dadas estas definiciones académicas y reales, leo el cuestionario de 300 mil millones sin encontrar relación trascendente.

Sin duda es un mal sistémico que equivale a la inviabilidad de nuestro sistema sociopolítico que se intenta abordar así: Perdiendo el foco y con mensajes ambiguos. Peligroso.

La corrupción/deshonestidad afecta a los estados desde siempre; en la antigüedad “engrasar las manos” era una costumbre en general no condenada; esto es un cáncer pero no coman cuento; sucede en todas las latitudes y civilizaciones; mas que un mal de partidos, de Colombia, es la mala inclinación de la humanidad favorecida por sátrapas. No resulta un concepto de gritos para agraviar, para confundir; esto está siendo vertiginosamente estudiado desde la psicología cognitiva, las neurociencias, con experimentación y evidencia objetiva; incluso relacionando específicas vías cerebrales como áreas del juicio personal y toma de decisiones, autocrítica. Es interesante como se entiende que la corrupción es un fenómeno que engloba condiciones biológicas, genéticas, psicológicas, culturales. Por tanto, esto ha de ser abordado desde lo multidisciplinario, la discusión con los afectados, expertos, incluso los que podrían hacer parte de este engranaje; en esencia, trabajar arduamente en un acuerdo nacional (Que repelen los que convocan) para proyectar una cultura, acuerdos, instituciones y por último leyes anticorrupción. Un nuevo orden a partir de la ciencia, evidencia, educación, fortaleza institucional; una política sostenida, penetrante, prioritaria, a largo plazo sin titubeos ni demagogia.  Un formato millonario no contempla esta complejidad, y además de no haber resistido el análisis de juristas en cuanto a su justificación y seriedad, tampoco es loable desde su propia filosofía. Incluso hay planteamientos desde lo científico que arrojarían justo el resultado contrario al manifestado; es una vil mentira.

De las definiciones del problema se extrae fácilmente la incoherencia de los (sin y las) adalides de la supuesta causa: ¿imparciales?, ¿guardan la ética?, ¿no obtienen beneficios de todo este fraude?, no estarán aprovechando la corta ebullición que generan los medios oficialistas de una versión “ajena” y distante?

Es difícil concluir que insisten en una convocatoria excesivamente costosa, improductiva, de eficacia demasiado dudosa, sin sostén académico, populista en exceso, absolutamente personalizada, manipulada para empujar decisiones usando el desprestigio difamatorio; es decir; impulsando el cuestionario absurdo con tácticas corruptas.

No tenía otra opción diferente en este juego de presiones el presidente entrante que llegar y al menos diplomáticamente señalar como positiva la propuesta; estrategia cuando menos.

Se acostumbraron en este gobierno decrépito a subestimarnos; y con cada deshonestidad pequeña ganaban flexibilidad en racionalizar su inmoralidad; al punto que se convencieron de que así naden en la indecencia son unos héroes.

Se acostumbraron en este gobierno decrépito a subestimarnos; y con cada deshonestidad pequeña ganaban flexibilidad en racionalizar su inmoralidad Clic para tuitear

Debemos ser superiores.

Seguiré opinando.

Articulos Relacionados