Lincoln y La Paz

Luis Felipe Arango P

Lincoln y La Paz

@luchoap

Lincoln y La Paz. Columna de Luis Felipe Arango P. Clic para tuitear

El mundo está polarizado, y cada vez es más difícil encontrar posiciones consensuadas. En lo personal, yo siempre hago un esfuerzo por buscar puntos de acuerdo y no concentrarme en los temas que dividen.

Sin embargo si yo tuviera que definir mi posición política hoy, lo haría como una de centro con profundos matices de conservatismo clásico.

En esto me identifico con el pensamiento de políticos como Álvaro Gómez Hurtado, Abraham Lincoln, Winston Churchill y Benjamín Franklin.

Anteriormente ya me he  referido a algunos de ellos. Hoy quiero hacer una breve reflexión acerca de Abraham Lincoln.

Esta tarde terminé de ver la película que hizo Steven Spielberg sobre este grandioso personaje, quien entre otras cosas fue el fundador y primer presidente del Partido Republicano en los Estados Unidos.

Durante esa etapa de la historia, en los Estados Unidos, era legal la esclavitud. Es decir el sometimiento de seres humanos a ser tratados como mercancía simplemente por el color de su piel. Con toda razón Lincoln se empeñó en acabar con este flagelo.

No obstante la brutalidad de esa mal llamada institución, los estados del sur sostenían gran parte de su economía agrícola, en esta situación, que les permitía mantener reducidos sus costos laborales.

El país se dividió en torno a esta infame figura, hasta el punto que se declaró una guerra civil y fueron a las armas.

El Estado legítimo, liderado por Abraham Lincoln, ganó la guerra y empezó a gestarse la negociación de La Paz para reincorporar a los estados confederados en rebeldía, a La Unión.

En el entretanto el presidente Lincoln había logrado pasar una reforma o enmienda constitucional en el congreso, que abolía la esclavitud y liberaba a todos los esclavos negros, en territorio estadounidense.

La enmienda o reforma, ganó por una exigua mayoría de dos votos, en el congreso, pero fue aprobada de acuerdo a lo que establecían la constitución y las leyes.

Me pregunto: ¿si el congreso hubiera negado la reforma, el presidente Lincoln hubiera torcido el texto y el espíritu de la constitución y la ley para sacar adelante su empeño? Lo dudo mucho: Lincoln era un hombre de leyes por su formación de abogado, y fue siempre respetuoso de las instituciones.

Me llamó profundamente la atención como en la negociación con el vicepresidente confederado – rebelde, después de haber sido aprobado en el congreso la abolición del esclavitud, los estados derrotados condicionaban su rendición a que se les permitiera reversar la reforma-enmienda constitucional de marras.

Este episodio me sonó curiosamente familiar a la realidad de Colombia con santos y las FARC.

La diferencia es que Santos claudicó y permitió que los subversivos obtuvieran todos los beneficios, aún después de haber perdido un plebiscito donde se expresó claramente la voluntad popular.

La diferencia es que Santos claudicó y permitió que los subversivos obtuvieran todos los beneficios, aún después de haber perdido un plebiscito donde se expresó claramente la voluntad popular. Clic para tuitear

El presidente Lincoln, en cambio, se mantuvo en su posición con toda la razón. Tras haber ganado una guerra no podía claudicar en el escritorio lo que había ganado en el campo de batalla. En Colombia el gobierno santos  si entregó lo ganado militarmente, en la mesa de La Habana.

La película termina con el asesinato del presidente Lincoln y después muestran un discurso de en el que invita los estadounidenses a la reconciliación para poder así sostener una paz estable y duradera.

Otra historia sería la de Colombia hoy, si las negociaciones de paz hubieran sido lideradas por el conservatismo de centro y no en el progresismo de izquierda que inspiró la negociación de santos. Clic para tuitear

Hasta la fecha, casi 150 años después, Estados Unidos ha podido conservar esa paz si necesidad de claudicar ante los rebeldes. Otra historia sería la de Colombia hoy, si las negociaciones de paz hubieran sido lideradas por el conservatismo de centro y no en el progresismo de izquierda que inspiró la negociación de santos.

 

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