MI HIPÓTESIS SOBRE LA CÚPULA

Andrés Úsuga Marin

MI HIPÓTESIS SOBRE LA CÚPULA. Columna de Andrés Úsuga M. @andresusugamar Clic para tuitear

@andresusugamar

En los últimos días  y desde el inicio del gobierno del Presidente Iván Duque, se han venido escuchando algunas voces muy fuertes (fuego amigo), contra la decisión de mantener los oficiales de la cúpula militar y policial que venían del gobierno anterior.

Como Docente Universitario que fui otrora en temas de Defensa Y Seguridad Nacional y en especial como conocedor de la sociología militar Colombiana y opinador del acontecer político, me atreveré a formular una hipótesis sobre esta decisión de conservar estos Generales y Almirante al mando, durante un poco más de tiempo, como se viene escuchando y lo confirmó el propio Presidente y el Señor Ministro de Defensa en varias de sus intervenciones en los medios de comunicación.

Es supuestamente claro y una costumbre generalizada, que con el cambio de gobierno ipso facto, se dé el cambio de cúpula militar, pero dicho mito no es tan cierto como la opinión pública cree y es que en ese arte de… Clic para tuitear

Es supuestamente claro y una costumbre generalizada, que con el cambio de gobierno ipso facto, se dé el cambio de cúpula militar, pero dicho mito no es tan cierto como la opinión pública cree y es que en ese arte de “nombrar cúpulas” no hay formulas exactas, ni los resultados son siempre los esperados.

Para quienes no son expertos en estos temas de mando militar y generalatos, debemos explicar que lo que sucede generalmente con las cúpulas, es que quien asume el mando o es nombrado en la cúpula como comandante de fuerza, no obedece a las lógicas que se siguen en la política, esto es, las cúpulas no siguen las dinámicas políticas y quienes quedan ubicados en ellas, es porque tienen el suficiente tiempo de servicio en cada una de sus fuerzas, es decir, que son o bien mayores generales o vicealmirantes, con más de 30 años de servicio y tienen una carrera que aunque un poco confusa para los civiles, al interior de la fuerza respectiva, se entienden muy bien; por darles solo unos ejemplos muy básicos sin entrar en detalles: un Mayor General  del Ejercito de una arma como Infantería, Caballería, Artillería o Ingenieros, tiene más posibilidad que alguno que hubiere cambiado su especialidad a Inteligencia, Aviación del Ejército o Logística y así es en las otras fuerzas también, en la Armada, alguien de especialidad Superficie tiene la prelación sobre las otras especialidades (Submarinista, Aviador Naval, Ingeniero, Logístico o Infantería de Marina), porque fue comandante de un Buque de Guerra y Comandante de Fuerza Naval, así mismo, en la Fuerza Aérea, los de especialidad Pilotos, poseen esa relevancia sobre las otras (Navegante, Defensa y Seguridad de bases, Logístico), sin desconocer que todas las especialidades sean bastante respetables y necesarias en cada una de las fuerzas.

Así las cosas, y teniendo claro que no son las variables políticas las que deberían influir en los movimientos de una cúpula, también es importante entender que son aún más del concepto “fusibles” los miembros de la cúpula, que cualquier ministro, me explico, cuando surge un escándalo o una dificultad seria en cualquiera de las fuerzas para cualquier gobierno, es y debe ser muy fácil modificar la cabeza de esa misma fuerza y reemplazarla sin trauma alguno, ya que, siempre habrá un cuerpo de generales y almirantes en actividad, que con relativa tranquilidad reemplacen a dicho oficial a la altura de las circunstancias, en la teoría política ese mismo ha sido el diseño de un Ministro (que no de un Viceministro, Director de Departamento Administrativo, de un Director de una Unidad Especial, una Alta Consejería o un Superintendente), quien puede ser reemplazado para amortiguar el embate mediático de la oposición y de los medios en contra de un gobierno y así proteger la cabeza principal del gobierno que es el Presidente, a esto se le ha llamado coloquialmente el efecto “Fusible”, que explico así: en las crisis los fusibles (funcionarios políticos) se descartan y las instituciones se conservan y se continua gobernando, Los “fusibles” protegerán el circuito principal para que este pueda seguir trabajando sin la dificultad que recibió el fusible y con la cual no se “quemó “ todo el sistema. Me disculpan la analogía eléctrica pero creo que es bastante ilustrativa para entender la situación.

Pues bien, es importante contar que no todos los gobiernos cuando llegan, cambian sus cúpulas de inmediato y no lo hacen porque precisamente al no obedecer a esas lógicas políticas, es necesario que el ministro de la cartera de Defensa y Seguridad Nacional, que llega y quien será el puente de comunicación entre esa cúpula y el Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas, esté muy empapado de la temática y la dinámica y no es cambiando a toda la cúpula ipso facto como esto se va a lograr  y más aún cuando el Señor Ministro no conoce muy bien el sector y requiere empaparse de lo que viene del gobierno anterior ya rodando y no aplicar el efecto “Adán”  empezando a improvisar y a dar bandazos, para un tema tan delicado como este, pero más delicado todavía teniendo en cuenta el país y la situación de orden público que deja el gobierno anterior.

Importante es en este momento, recordar cómo fue esta transición en el paso de la presidencia de Pastrana a ala de Uribe el 7 de agosto de 2002 , la cúpula que gobernó con Pastrana y la cual incluso lo salvó del famoso Lloredazo (rechazo del Ministro de Defensa Rodrigo Lloreda Caicedo a la no intervención de las tropas por orden presidencial y con la asesoría del entonces comisionado de paz Víctor G. Ricardo, en contra de los guerrilleros que secuestraron los ciudadanos del Valle del Cauca en la iglesia la María y que no permitió una insubordinación del Ministro  y muchos Generales en contra del manejo a ese proceso de paz con las FARC), pero lo que importa observar aquí, es que los Comandantes de la Armada Nacional -Almirante Mauricio Soto Gómez en su cargo desde 07 de diciembre de 2000 y hasta el final del primer Gobierno Uribe- y de la Fuerza Aérea Colombiana -General Héctor Fabio Velasco en su cargo desde el 12 de Noviembre de 1998 y dos años más con Uribe- fueron ratificados por el Gobierno de Álvaro Uribe y su primera Ministra de Defensa Martha Lucía Ramírez, cuando este inició y por otros años más, incluso y a quienes cambió, que fueron el Comandante General de las Fuerzas Militares, el General Fernando Tapias, (que fue reemplazado por Mora Rangel) y al Comandante del Ejercito Jorge Enrique Mora Rangel, lo hizo para entregarle el mando de las Fuerzas Militares al General Mora y el mando del Ejército al General Carlos Alberto Ospina Ovalle, valga recordar que ambos oficiales habían trabajado con el presidente Uribe cuando ellos eran comandantes de la Cuarta Brigada (con  Jurisdicción en 90 municipios de los 125 de ese Departamento) y él era, Gobernador de Antioquia en el periodo 1995 a 1997.

También será importante recordar, que el único movimiento audaz por lo extraño para la época, fue el de llamar a un General de la Policía que estaba en la reserva activa y activarlo para dirigirla,  como lo fue el General Teodoro Campo Gómez, para que asumiera la Dirección de la Policía Nacional.

Esta primera cúpula del gobierno Uribe y  en la que se conservó al menos 3 oficiales del gobierno Pastrana, fue la gran exitosa, en ese primer gobierno que le devolvió la moral a las tropas y que utilizó los recursos que el presidente Pastrana había conseguido como parte del plan Colombia. Pero también aclaremos que el general Mora paso a la reserva activa en noviembre de 2003 y recibió su cargo el General Ospina que a su vez le entregó el mando del Ejército al General Martín Orlando Carreño (QEPD).

Las dificultades con la Cúpula actual y en especial con el Señor Comandante General de las FFMM, General Alberto José Mejía Ferrero  y el Director de la Policía, General Jorge Hernando Nieto Rojas (que no es toda la cúpula) son las abiertas y en veces desproporcionadas muestras de obsecuencia, condescendencia y sumisión al gobierno anterior, denotando una incapacidad para discernir como militares de carrera e incluso mostrándose como mas políticos que uniformados, lo cual, generó un gran malestar entre las tropas y los oficiales superiores y subalternos y la natural incomodidad de quienes fuimos la oposición y que posteriormente, ganaríamos las elecciones contra todo pronóstico e incluso con ataques por parte del gobierno anterior, con el cual identifican a este par de oficiales y que esperaban como buena parte del pueblo colombiano en que el mensaje iba a ser contundente de finalizar con esta visión de gobierno e iniciar una con sangre nueva y renovada.

A los Generales no se les pide por parte del pueblo, de los políticos, ni de la opinión pública que se adhieran a una doctrina o ideología política, que sigan a unas banderas o unos colores y que rechacen a otras , lo que se les pide y exige es,  entender lo que implican sus juramentos a la bandera y a la patria,  que los gobiernos son pasajeros y las instituciones están incluso por encima de los mismos gobiernos, que cumplir las órdenes del comandante en jefe no significa un deber de complacencia con sus políticas públicas, ni con sus posturas o apuestas personales y mucho menos por estas muestras de cercanía, incluso llegando a violar los reglamentos de uniformes para portar una paloma en la solapa o conceder honores y condecoraciones inmerecidas al hijo del presidente de la República para seguir congraciándose con la familia que ocupa temporalmente el palacio de Nariño.

Finalmente, el pueblo y los medios de comunicación deben entender que los generales no son sus ejércitos, que ellos son los máximos exponentes de cada fuerza, pero que no representan el pensamiento de esos hombres en armas y que no están para deliberar ni tomar, asumir o defender banderas partidistas, ni siquiera del gobierno de turno y que deben mantenerse al margen de cualquier disputa ideológica, sin dejar de cumplir las ordenes que el ejecutivo les imparta, pero sin olvidar que su lealtad y el compromiso,  es con el pueblo colombiano que les confió las armas oficiales para defender la República, su territorio, su población y no a ningún gobernante, aunque eso mismo haga parte de sus múltiples funciones.

Mi teoría -y lo es simplemente porque no tengo ninguna información, ni acceso privilegiado a las altas instancias del poder civil ni militar- es que se puede enviar un mensaje al país, en dirección a mostrar que las tropas, su entrenamiento y sus capacidades siguen intactas, a pesar de lo amelladas en su moral que las había dejado el gobierno anterior y que lo único que faltaría para que las mismas fuerzas recobren su espíritu y esencia, es voluntad y dirección políticas, esto es, un mando civil comprometido con ellas , que las respalda y que las apoya en tiempo de paz y de guerra y sobre todo en las dificultades como lo demostró solo una semana luego de ganar las elecciones, cuando superó el pulso  en el Congreso, de la modificación de la ley de procedimiento de la JEP en beneficio de nuestros hombres de la fuerza pública.

La conclusión es que independientemente de los mandos que son pasajeros y que son o deben ser técnicos, cada uno en sus campos de maniobra: Tierra, Mar o Aire, nuestras fuerzas requerían dirección y voluntad… Clic para tuitear

La conclusión es que independientemente de los mandos que son pasajeros y que son o deben ser técnicos, cada uno en sus campos de maniobra: Tierra, Mar o Aire, nuestras fuerzas requerían dirección y voluntad política para dar golpes certeros y contundentes que el gobierno anterior no quiso dar por proteger un proceso de fantasía de paz y el cuestionado nobel que cada día pierde más brillo.

Honor y gloria a nuestras Fuerzas Militares y de Policía y que ojala sea cierta la información de la captura o neutralización de alias guacho que al momento de escribir esta columna está siendo verificada y en espera de ser confirmada como lo fue la de alias David, ambos azotes de nuestra adolorida Tumaco y en general de todo el pacifico Colombiano, así como el Catatumbo, el bajo Cauca Antioqueño y la bota Caucana.

PD: Todo el reconocimiento y admiración para nuestras Fuerzas Militares y de Policía que a esta hora siguen combatiendo en el sur del país y en especial a las fuerzas especiales de la Infantería de Marina de la Armada Nacional y a los comandos jungla de la policía, las tropas del ejército y los pilotos de la fuerza aérea que todos están trabajando en estas condiciones de terreno y clima agrestes.

Paz en la Tumba para nuestros héroes que están cayendo en esa operación y en especial al Señor Cabo de Infantería de Marina Luis Oquendo, antioqueño originario del Municipio de Mutatá, que ofrendo su vida en cumplimiento de su juramento de bandera y por todos los Colombianos. “La voluntad todo lo supera”.

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