No voy pa’ esa

Miller Soto

Miller Soto Columnista

No voy pa’ esa

@millersoto

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Miller Soto ColumnistaPartamos de una premisa: que la consulta anticorrupción favorezca a Claudia López, jamás será una razón para no votarla. Da igual que uno esté en desacuerdo con la senadora, que su forma de actuar genere antipatía o que a lo largo de su peculiar carrera haya dicho y cometido tonterías que justificarían cualquier distanciamiento con sus concepciones. Nada de eso importa a la hora de pensar en lo que le conviene a Colombia. Es decir, cualquiera sea la decisión que uno tome con respecto a la consulta anticorrupción, no debe depender de simpatías o antipatías que eventualmente despierten aquellos que la promueven. O sea, que Claudia López promueva el amor a las madres, no hará jamás que yo deje de amar a la mía. El asunto es otro y debe circunscribirse a las circunstancias que rodean la consulta y al contenido de la misma.

Por un lado, en relación con los puntos de la consulta, comienzo advirtiendo que los referentes al salario de los congresistas y altos funcionarios (1) y a la limitación a tres periodos en las corporaciones públicas (7), si decidiera votar la consulta, los votaría con un rotundo y categórico “NO”, pues, en mi opinión, ninguno de esos dos puntos le aportan a la lucha anticorrupción. Reducir el salario de congresistas y altos funcionarios, es contraproducente en la medida en que podría provocar conductas propias de un “rebusque” indecoroso. Y eso de limitar a tres el periodo de quienes se eligen en las corporaciones públicas, es, en mi opinión, una restricción del derecho a ser elegido, que, además de no resolver nada y de robustecer el ya conocido uso del nepotismo, también despoja al elector de la posibilidad de premiar con su voto a los miembros de esas corporaciones cuyo desempeño merece permanencia.

Y eso de limitar a tres el periodo de quienes se eligen en las corporaciones públicas, es, en mi opinión, una restricción del derecho a ser elegido, que, además de no resolver nada y de robustecer el ya conocido uso del… Clic para tuitear

En cuanto al segundo punto de la consulta, o sea, el relativo a cárcel para corruptos y la prohibición de volver a contratar con el Estado, además de estar gran parte de él contemplado en el Estatuto Anticorrupción (Ley 1474 de 2011), se presenta como si no existieran disposiciones con los colmillos suficientes, para sancionar, tanto desde la perspectiva penal como de la disciplinaria, a los corruptos; cosa que, vistos los innumerables precedentes en los que tantos han pagado por sus conductas, resulta no siendo cierta, ya que, el sistema, pese a los defectos en los que definitivamente hay que trabajar, funciona.

El punto tres, es decir, el que tiene que ver con transparencia en la corrupción y los famosos pliegos tipo, si bien describe una situación crítica en torno a las peculiares dinámicas que se presentan en gran parte de la contratación en Colombia, no es imprescindible para resolver el problema de la corrupción, pues el artículo 2o de la Ley 1150 de 2007, que le introdujo medidas para la eficiencia y la transparencia a la Ley 80 de 1993, gracias a las modificaciones consagradas en el artículo 4o de la Ley 1882 de este mismo año, establece los pliegos tipo otorgándole la facultad al gobierno nacional de adoptarlos cuando lo considere necesario.

El cuarto punto, que habla de presupuesto público con participación ciudadana, es, a mi modo de ver, además de ilegal, inconveniente. Es ilegal porque el artículo 18 de la Ley Estatutaria 1757 de 2015, sobre promoción y protección del derecho a la participación democrática, es muy preciso al establecer la prohibición de incluir en una consulta popular, asuntos de carácter presupuestal. Y es inconveniente porque, siendo el voto el mecanismo de participación ciudadana a través del cual se escoge el programa de gobierno que posteriormente se convierte en el plan de desarrollo que se traduce en términos monetarios en un documento denominado “presupuesto público”, someterlo, adicionalmente, a audiencias públicas sería un filtro extra que podría significar un palo en la rueda para el ejercicio de las funciones de un gobernante al que precedentemente se le ha dado el voto de confianza.

El punto cinco, que pretende obligar a los congresistas y demás corporados a rendir cuentas sobre su asistencia, su votación y su gestión, es un mandato verdaderamente inútil. Existen aplicaciones y mecanismos tecnológicos que le permiten a cualquier ciudadano, incluso en tiempo real, estar al tanto del mínimo paso que dan los congresistas en el ejercicio de sus funciones. Establecer esto como una obligación, no creo que cambie una dinámica que ha adquirido fuerza gracias a la difusión y al fortalecimiento de las tecnologías de la información.

Finalmente, el sexto punto, con el que se busca hacer públicas las propiedades y los ingresos injustificados de los políticos y extinguirles el dominio, no sólo contempla, al igual que la mayoría de los puntos, aspectos ya establecidos en la normativa vigente, sino que además pretende aplicar la extinción de dominio en un contexto mucho menos exigente que el ya propuesto por el Presidente electo Iván Duque, quien durante su campaña proselitista adquirió el compromiso con los colombianos de imponer la extinción de dominio express.

Finalmente, el sexto punto, con el que se busca hacer públicas las propiedades y los ingresos injustificados de los políticos y extinguirles el dominio, no sólo contempla, al igual que la mayoría de los puntos, aspectos… Clic para tuitear

Dicho lo anterior y considerando que esta consulta le cuesta al país más de 300 mil millones de pesos para correr el riesgo de no superar el umbral de un mecanismo que no cambiará nada en materia de corrupción, he tomado la decisión de no apoyarla. Sin embargo, reconozco que es mucho lo que Colombia debe avanzar en la lucha contra este flagelo que día a día debilita nuestras posibilidades de desarrollo y que indiscutiblemente es la fuente de las más grandes desgracias que padece nuestro pueblo.

Pero no es con esta consulta que por arte de magia saldremos del problema, sino con la determinación de una ciudadanía que no se deje obnubilar con egos y costosísimos pañitos de agua tibia. No voy pa’ esa.

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