Prisión Perpetua

Francisco Bernate Ochoa

Prisión Perpetua

@fbernate 

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Hemos señalado que el debate público en Colombia, hace un buen tiempo ya, se reduce a discutir proyectos de ley que eleven las penas, reduzcan beneficios, crean delitos, en fin, estamos en una especie de caracol punitivo, en el que la única solución a todos los problemas del país se reduce a llenar las cárceles de personas a como de lugar. Lo único que cambia es el destinatario del castigo feroz del Estado, pasando por el corrupto, el maltratador, el que agrede a un menor, el feminicida, en fin, lo único que varía es el cliente del sistema penal colombiano.

Llama la atención que quienes lideran estos debates, en su gran mayoría, desconocen como funciona el sistema penal colombiano, como se tramita un proceso, qué es el Código Penal y si el mismo constituye una ciencia o no, simplemente se habla de manera desprevenida de una ciencia que se desconoce. En últimas, es como si millones de personas opinaran de la manera en que puede construirse un puente, una carretera o se crea una vacuna sin tener idea de ingeniería o de medicina. Exactamente igual.

En últimas, es como si millones de personas opinaran de la manera en que puede construirse un puente, una carretera o se crea una vacuna sin tener idea de ingeniería o de medicina. Clic para tuitear

En este escenario, ahora el debate pasa por la cadena perpetua para quienes cometan delitos contra menores. El populismo punitivo, definitivamente, es la fórmula mágica para desviar la atención de la opinión pública al privarlo de ver las causas de los problemas, y darle a entender que todo se resuelve a punta de cárcel y que el Código Penal colombiano es la génesis de todos los problemas que se superarán con unas cuantas modificaciones.

Lo primero que hay que decir, es que para sacar adelante este proyecto de ley, debe modificarse nuestra Constitución que prohíbe expresamente la prisión perpetua (Art. 34) y la totalidad de la legislación penal que nos rige, elaborada precisamente a partir de este mandato constitucional. Es decir, que para sacar adelante esta propuesta se necesita, primero, un acto legislativo, que toma 8 debates en el Congreso en dos legislaturas diferentes, así es que va a requerir de un buen tiempo para salir adelante. Pero supongamos que se logra, de inmediato toca, segundo, cambiar toda la legislación penal vigente, que establece que la única finalidad legítima que tiene el castigo es la de resocializar al condenado. Así, tendremos que elaborar nuevos Códigos Penales, de Procedimiento, Penal Militar, Penal de Infancia y Adolescencia, y derogar todos los existentes, y que, mal o bien, han funcionado. Entonces, la primera conclusión es que no estamos frente a una empresa sencilla, sino a un verdadero sisma en nuestro sistema penal que va a tomar mucho tiempo en implementarse, y aún más en aplicarse.

Entonces, la primera conclusión es que no estamos frente a una empresa sencilla, sino a un verdadero sisma en nuestro sistema penal que va a tomar mucho tiempo en implementarse, y aún más en aplicarse. Clic para tuitear

Lo segundo, es que nadie puede desconocer la gravedad de estos hechos, y precisamente las sanciones  que hoy en día existen para los mismos, en nuestro criterio, son adecuadas para sancionarlos. Quienes hoy afirman las banderas de la cadena perpetua, desconocen por completo que en nuestra legislación existen penas hasta de 90 años para quienes cometan delitos contra menores, y que en estos eventos no procede beneficio alguno, de manera que, en algún sentido ya tenemos una especie de cadena perpetua para estos eventos y en nada ha servido para reducir la comisión de estos delitos.

Lo tercero, es que está más que demostrado que el incremento de penas jamás incidirá en la comisión de delitos, como lo demuestra el aumento del secuestro en la primera mitad de los noventas, justo cuando la pena para este delito llegó a sus niveles más altos. Es simplemente un discurso seductor para las masas, pero que en nada resuelve ningún problema.

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De manera que, lejos de combatir la problemática de fondo, lo cual implica la inyección de recursos en las Comisarías de Familia, en la Policía, el debate se desvía a una medida barata, pero ineficaz, como es el discurso de la prisión perpetua. No nos llamemos a engaños, para prevenir y luchar contra este terrible flagelo se necesita más que cambios en las leyes, y hacemos un llamado a la coherencia, a la inteligencia para resolver el problema en su causa y no tirando bombas de humo que nada van a resolver.

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