Sobre los homicidios de los líderes sociales

Francisco Bernate Ochoa

Sobre los homicidios de los líderes sociales

@fbernate

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Ocupan las primeras planas de los medios de comunicación los homicidios de personas a lo largo y ancho de la geografía nacional, que ya se cuentan casi por centenares, y la realidad es que a hoy no se sabe si ello  obedece, o a un patrón sistemático de exterminio de seres humanos por su militancia o su activismo político, o a circunstancias relacionadas con vínculos con la ilegalidad.

Lo primero que hay que señalar, es que sea cual fuere la causa de estas conductas, ello no le resta ni le suma su gravedad.  La vida, es inviolable, y no hay vidas que valgan más que otras, ni muertos buenos o muertos malos. Todas las vidas cuentan, y todo acto insensato en que se cegué una vida de un ser humano es igualmente condenable.

Lo segundo, es que ninguna muerte debe ser empleada con fines políticos. Todas estas víctimas, tienen un derecho a no ser empleadas con fines electorales, ni mucho menos a ser revictimizadas cuando no se tienen los suficientes elementos de juicio y se les sindica de pertenecer al mundo criminal.

Todas estas víctimas, tienen un derecho a no ser empleadas con fines electorales, ni mucho menos a ser revictimizadas cuando no se tienen los suficientes elementos de juicio . Clic para tuitear

En tercer lugar, lo que resulta impostergable es que debe establecerse si existe o no un patrón de exterminio sistemático de seres humanos, no solamente atendiendo la hipótesis de su activismo político, pues precisamente ello ha dado lugar al simplismo de considerar que todo defensor de derechos humanos, o líder de restitución de tierras es afín a las ideas de izquierda, cuando ello no necesariamente es así. Un defensor de derechos humanos, de entrada, no debería tener un matiz político, por la sencilla razón de que los derechos humanos se reconocen a todos los habitantes del planeta, sin consideración a sus creencias de cualquier tipo.

En cuarto lugar, es la Fiscalía General de la Nación, la llamada a informarle a la ciudadanía qué es lo que está sucediendo, pues sin lugar a dudas estamos frente a una crisis humanitaria que merece medidas urgentes. Si se trata de homicidios que obedecen a patrones sistemáticos, por razón de la profesión, el oficio o la ideología de las personas, entonces deberá, primero, reforzarse la protección a quienes resulten en condición de vulnerabilidad, y, segundo, determinarse el origen de este tipo de crímenes contra la humanidad. Por el contrario, si se trata de situaciones de violencia callejera, a ajustes de cuentas, o a la pertenencia de personas con la criminalidad, entonces el Estado debe hacer una efectiva presencia en aquellos lugares donde estos hechos están aconteciendo, pues no basta con manifestar que se trata de un lío de faldas, o de una venganza entre criminales para zanjar el asunto, como si estas vidas no tuviesen valor alguno. Por el contrario, si ello es así, si estamos frente a una escalada de violencia que se materializa en vidas humanas, ello denota que está faltando la protección del Estado a la vida de todos los ciudadanos, y debe superarse este déficit de manera urgente. No puede quedar en el ambiente, la idea de que cuando alguien es asesinado por cuenta de un ajuste de cuentas entre criminales, ello deja de ser grave o importante.

No puede quedar en el ambiente, la idea de que cuando alguien es asesinado por cuenta de un ajuste de cuentas entre criminales, ello deja de ser grave o importante. Clic para tuitear

Precisamente para ello, en la anterior administración del ente acusador se creó la unidad de análisis y contexto, que es la primera llamada a aplicar los patrones ya universalmente reconocidos a fin de determinar si estamos o no frente a hechos que tienen una conexión, o no. La Unidad de Análisis y Contexto de la Fiscalía General de la Nación cuenta con el personal idóneo y calificado para atender esta demanda de verdad que tanto necesitamos para conocer frente a que estamos y cómo debemos actuar.

La realidad, es que todas las vidas cuentan por igual, y que ninguna muerte debe ser empleada como herramienta política.

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