Voces y Alaridos

Jorge Córdoba Soto

@Tzion4325 

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El historiador Yuval Noah Harari, autor de Sapiens: Una Breve Historia De La Humanidad, y de Homo Deus: Una Breve Historia Del Mañana; afirma que nuestra historia y nuestro futuro gira alrededor de las historias que contamos; y estas a su vez, son formadas de valores, ideales y expectativas construidas. Tremenda frase que encarna la médula de la participación global de los pueblos en el diseño de su destino a través de la sana deliberación (El deber ser, ó el anhelo etéreo de una democracia en tiempos de incredulidad).

Hoy padecemos el derrumbe del establecimiento supuestamente ideal del capitalismo liberal y democrático; gracias al desgaste que propiciaron la corrupción, segregación, mediocridad en la gestión; y muy seguramente porque tal como lo dice el autor; no se permitió a la gente edificar historias que trazaran su propio progreso; cada cambio de ciclo en cambio terminaba marchitando la esperanza proselitista. No es nada fácil escuchar e interpretar a cabalidad a los portadores de esta desconfianza; mucho menos tratar de ir en consonancia de tantos deseos confusos.

En el otro extremo vemos a representantes y líderes paseando los púlpitos con indicadores macroeconómicos sin tener una clara idea de las aspiraciones, pasiones, y percepción de bienestar integral de los individuos gobernados. En tanto; parecería excesivamente grotesco; cual “pataleo de ahogao”, endilgar la desconexión a “estilos de gobierno”; también aquello de que no se gobierna para las encuestas; ó la pose magnánima de: “Sabemos exactamente lo que la población necesita”; santísimo!; de ser cierto; nómbrenlo presidente del mundo entero porque los que más estudian el fenómeno aún no pueden descifrarlo…

Las encuestas; en su mayoría instrumentos de opinión estériles, lacónicos, que son malinterpretados además porque no se hacen para darle valor y forma al juicio ciudadano, sino para generar ambientes apocalípticos Clic para tuitear

Las encuestas; en su mayoría instrumentos de opinión estériles, lacónicos, que son malinterpretados además porque no se hacen para darle valor y forma al juicio ciudadano, sino para generar ambientes apocalípticos que rentan mucho en rating e impulsan a los gobiernos a “invertir” en esos mismos medios que intentan destruirlos; sin embargo; ¡es lo que hay!; han de ser examinadas con estadístico y sociólogo a diestra/siniestra en su contexto y alcance. Qué bueno sería que los mismos gobierno se retroalimentaran con encuestas más participativas, pedagógicas y sin llegar a lo imposible; que también indagaran satisfacción, grado de compromiso, contribución del ciudadano; nivel de optimismo por sectores económicos; máximas y mínimas preocupaciones, buscando causas que en su mayoría brillan por lo evidente y se opaca porque se encasillan en “la imagen positiva de…” La gestión pública en las democracias debe salirse de ese reduccionismo populista sin llegar al encapsularse en sus propias mentiras. Es decir; estudiar los modelos de felicidad de Harvard sin creer que un TED semanal soluciona el hambre y trae paz a las regiones. Equilibrar ese concepto de gobierno abierto con verdades; no proformas escondidas que se firman a espaldas del pueblo interesado en las políticas públicas nacionales.

Equilibrar ese concepto de gobierno abierto con verdades; no proformas escondidas que se firman a espaldas del pueblo interesado en las políticas públicas nacionales. Clic para tuitear

A los ciudadanos parece también interesarles la calidad y transparencia del proceso y no solo el resultado.

Que interesante sería optimizar el ejercicio dirigiéndolo a tópicos precisos, con representatividad (NO ES MERMELADA), ilustración y medidas; por encima de los quejumbrosos que buscan todo, menos construir país: Suena bien por ejemplo aquello de presupuestos participativos por regiones; impulso a la mayor cooperación ciudadana en asuntos de seguridad; que el ciudadano pueda tocar la bolsa de sus impuestos y no solo con protestas, sino con ciencia y pruebas, prioricen el gasto público, que puedan entender que no se trata solamente del cuento de terror: “acceder a los recursos del estado”. Esos que dan alaridos violentos, han de ser marginados por las verdaderas voces.

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