2020

Argiro Castaño

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El 2020 es un año para no olvidar porque a pesar de las tragedias tan grandes nos está dejando unas enseñanzas gigantes. ¡Dios por delante! la familia, los amigos y los buenos momentos será lo único que al final siempre nos quedarán. Clic para tuitear
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Comencemos por decir… ¡este año será el mío! Me dije pa´ mis adentros mientras apretaba con fuerza un billete de 50 mil nuevo y un puñao de lentejas que tenía en el bolsillo de mi pantalón. Era 31 de diciembre del 2019 a las 12 en punto de la noche, tenía a mi nieta cargada hacía 3 minutos y jugaba a bailar con ella cargada mientras sonaba el inmortal “año viejo” del maestro Crescencio Salcedo, con la mirada buscaba a mi negra para ser la primera en abrazar y besar mientras le deseaba con el alma lo mejor para el año que estaba comenzando. Seguidamente abracé a mis hijos, mi nuera y a mi suegra. La “traqueta” pólvora sonaba y todo era algarabía a esa hora. Llegaban muchos mensajes con buenos deseos a mi celular y el año viejo era cosa del pasado a pesar de haberse terminado hacia 3 o 4 minutos.

Arrancó el 2020 con el acostumbrado guayabo del 1 de enero y el tradicional almuerzo en familia, comenzaron mis viajes internacionales de principio de año y me fui con la familia a tirar charco a río claro en Doradal. Acompañado de fiambre empacado en hojas de plátano, ya en mi Pueblo siguió el derroche capitalista con viajes al río a montar sancocho en olla tiznada y a meternos al río en el tradicional sector del “paso del toro” en mi querido municipio.

Montadas a caballo y unas cervezas en la tarde en el parque del pueblo con mis amigos hacían vaticinar que sería un año más de luchas, sacrificios y sueños como lo ha sido toda la vida pa´ los que nos gusta escoger la marca de papel higiénico con la cual nos limpiamos el culo, los refinados capitalistas Uribestias.

Comenzamos labores con la fe siempre puesta en que las cosas irían mejor que en el año viejo. Todo transcurría normalmente hasta que empezaron a llegar las noticias que en la China se estaba muriendo la gente por una nueva gripa. Todo parece indicar que una familia hizo un sancocho de murciélago y les quedó mal hervido. ¡Tranquila mija! le dije a mi negra que la China queda muy lejos y acá los sancochos los hacemos con gallina criolla y nos la comemos con infundía y todo.

¡Mijo! ¿Viste que hay una familia de Colombia atrapada en la ciudad donde está la gripa matando gente?

Comenzaron los hashtag #NoEstánsolos #VamosPorUstedes #ColombiaConUstedes #QueLosTraiganYa #ColombiaUnida  y la cantidad de maricadas que nos inventamos el viaje los desocupados que andamos en las redes.

Y así fue, Salió Avión de la FAC pa´ la China con trajes espaciales y urnas selladas para traer a la familia que estaba en la ciudad de WUHAN, con trasmisión casi en vivo los noticieros daban los “último minuto” cada que el avión hacía una escala en algún lugar del mundo.

Cuando llegaron el recibimiento fue casi apoteósico #SiSePudo  Sonó el himno nacional y el avión fue recibido con chorros de agua en el aeropuerto. Poco o nada nos imaginábamos lo que se nos venía pierna arriba a la humanidad.

Mientras esto pasaba el virus se regaba por el mundo montado en aviones comerciales y comenzaba a matar miles de personas. ¡Aún no es Pandemia! decía la OMS. Que para ser Pandemia tenía que estar en los 5 continentes. Que solo mataba a los viejos y a los que tuvieran la estantería floja.

Para febrero comenzaron los de la generación sin miedo de Colombia, los Mamertos estrato 6 a trinar desde sus cómodos apartamentos o casas de campo de Miami, la calera, Cajicá o Rosales ¡¡¡CONFINAMIENTO YA!!! ¡¡¡Cierren los aeropuertos!!! ¡¡¡Duque nos está matando!!!

Actores, actrices y la farándula de medio pelo desde la comodidad de su casa le daban órdenes al presidente.

Al fin, finalizando Marzo nos guardaron por un fin de semana que se convirtió en meses y la real desgracia para muchas personas.

Muchos comerciantes quebrados, familias agarradas a machetazos por que no aguantaban más encerrados en una humilde pieza, los viejos de todos los estratos pidiendo a gritos unos minutos de sol al día y los alcaldes de casi todas las ciudades y municipios de Colombia haciendo negocio con la pandemia. “de esta salimos juntos” mientras los ifueputas armaron todo tipo de fiestas en fincas, casas y las mismas alcaldías.

Es que el panorama no podía ser peor, y con el miedo que nos metieron nos manejaron a su antojo.

¡Claro que mata! y bien feo el bicho ese. Claro que es peligroso y traicionero. Pero después de 7 meses sale la misma OMS a decir que el confinamiento no era la solución y que tal vez la vacuna no sea la cura. Que solo hasta que alcancemos la inmunidad de rebaño estaremos a salvo. Después de casi acabar con la economía de medio planeta, nos salen con esa perlita.

  • ¡Firma! Tengo el Covid. Me decía por teléfono un trabajador muy querido que me ayuda a cuidar los caballos, con el cuál siempre tengo mucho contacto.
  • ¡Como así guevón! Le dije tranquilamente mientras ya sentía como una tos y malestar (es que al miedo no le han puesto calzones)
  • ¡Si firma! También mi papá, mis cuñados y mi esposa.
  • Hombre mi viejo. Mucho ánimo y péguese de mi Dios. Fue lo único que atiné a decirle mientras pensaba en semejante tragedia familiar. Subí a su casa al otro día y desde una distancia prudente lo saludé y me le puse a la orden.

¡A veces es tanto el miedo que ni miedo siento!

  • ¡Hágale firma! Gracias por venir.

Terminado este artículo ya él estaba de nuevo en el trabajo y su esposa en casa. Todos habían salido adelante.

Este bicho es la muerte disfrazada de Pandemia que vino a este mundo a llevarse al que necesita. Término concluyendo esto.

Tal vez este año sea como el año viejo, para no olvidar, tal vez salgamos invictos de esta Pandemia. Tal vez el 31 de diciembre estemos cantando con nostalgia el inmortal “año viejo” en medio de los tragos y tal vez lloremos por los miles de muertos, por los conocidos, por los médicos, por los familiares, que por cosas de la vida les tocó tomarnos ventaja. Tal vez nunca olvidaremos el año viejo. El 2020 es un año para no olvidar porque a pesar de las tragedias tan grandes, nos está dejando unas enseñanzas gigantes.

La plata y las cosas materiales terminan siendo un adorno en situaciones como estas. Dios por delante! la familia, los amigos y los buenos momentos será lo único que al final siempre nos quedarán.

Yo no olvido al año viejo porque me ha dejado cosas…

Argiro Castaño
Acerca de Argiro Castaño 24 Articles
carpintero de profesión, campesino de corazón, enamorao de mi negra y mas uribista que un putas.