A gastar

JOHN MILTON JR

Julián Buitrago

@jbagbam74

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El jueves pasado estaba en una reunión virtual con dos amigos hablando sobre las experiencias de la cuarentena. Uno de ellos me preguntó: “Cómo vas con los gastos? A nosotros se nos han bajado un 40%” Estar encerrados en la casa implica que todo ese consumo suntuario al que nos acostumbramos se corta de raíz. Las salidas los fines de semana a comer, a cine, a tomar un trago. La camisa de la que uno se antoja en la vitrina, otro par de zapatos, todo eso deja de comprarse porque no hace falta. En realidad nunca ha hecho falta, pero el capitalismo es eso, llenarnos de cosas que no necesitamos y que probablemente nunca usaremos o salir a entretenernos en lugares por los que pagaremos un precio de los productos varias veces mayor a su costo. Algunos líderes gremiales hablan de bajar los salarios un 30% y la propuesta no es descabellada si le creemos a las cuentas de mi amigo. Sin embargo la otra cara de la moneda es que se perderían millones de empleos haciendo ese ejercicio. Si los afortunados que conserven su trabajo solo van a poder gastar en lo básico, miles de negocios tendrán que cerrar sus puertas y la recesión será devastadora.

Los ciclos económicos son círculos viciosos o círculos virtuosos, todo depende de la confianza de los consumidores. Saliendo de la cuarentena todos los agentes estarán temerosos. Los gobiernos tendrán unas deudas mucho más altas y menor recaudo, los bancos no podrán prestar dados los altos índices de morosidad, las empresas estarán llenas de inventarios y sin caja por cuenta de todos los gastos que debieron realizar sin generar ingresos, las familias con la incertidumbre si sus cabezas conservarán el empleo o no, los independientes y pequeños empresarios contra las cuerdas. 

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Qué hacer ante ese escenario tan apocalíptico? Olvidarnos de la ortodoxia y desempolvar los libros de Keynes. Los bancos centrales le tienen pánico a la inflación y con toda la razón, sólo hay que ver los desastres que ocasiona en Venezuela, pero hay que analizar por qué los vecinos llegaron a esa situación y no creer que siempre sucederá lo mismo. El modelo chavista decidió acabar con toda la producción local y vivir del petróleo. Nada mejor para un socialista a que el pueblo dependa de sus subsidios y ayudas, mantiene a los votantes cautivos. Pero cuando se vienen abajo los ingresos estatales, como le pasó al vecino y como nos pasará este año por cuenta del derrumbe del precio del oro negro, no hay con qué pagar las importaciones de bienes. La hiperinflación de Venezuela tiene un nombre específico: escasez. Imprimir dinero no cambia esa condición.

En el caso de la pospandemia la crisis se deberá a un shock de demanda. El gasto se deprimirá por el círculo vicioso que comenté anteriormente. Si se conoce la causa, la solución es incentivar el consumo. El ejemplo extremo de Keynes con el gasto público era que se debían contratar trabajadores para que abrieran huecos y otros para que los taparan. El fin era generar empleo, que a su vez disparara el consumo y diera inicio al círculo virtuoso que hace crecer la economía. Por eso el Banco de la República debe encontrar el mecanismo para darle liquidez a las familias y negocios. Está claro que el canal de crédito con la banca comercial no sólo es carísimo sino que no le llega a todos los agentes que necesitan liquidez con urgencia.

Es difícil ser optimistas cuando el panorama se ve tan gris, pero lo único que puede garantizar que no caigamos en una profunda depresión económica es que tratemos de volver a la normalidad y no nos de miedo gastar. Literalmente millones de vidas dependen de eso.

La cuarentena prolongada es un experimento socialista. Libertad restringida, consumo limitado de bienes básicos, miedo, intervención excesiva del Estado. Por eso mientras el Presidente y su equipo hacen todo lo posible para recuperar a la mayor brevedad las actividades económicas, Petro y la alcaldesa de Bogotá tratan de alargar el encierro. Cuanto más débil esté el sector privado y más golpeado el aparato productivo, más dependiente se vuelve la población de sus gobiernos. Ojalá entendamos que nunca queremos vivir una situación así por voluntad propia y generemos anticuerpos contra los candidatos progresistas para que nunca puedan llegar a la presidencia.

Ojalá entendamos que nunca queremos vivir una situación así por voluntad propia y generemos anticuerpos contra los candidatos progresistas para que nunca puedan llegar a la presidencia. Clic para tuitear
Julián Buitrago
Acerca de Julián Buitrago 31 Articles
Administrador de Negocios, economista.