¿Acceso A Internet: Derecho Fundamental Por Conexidad?

Orlando Abello Martínez-Aparicio

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El aislamiento obligatorio, y/o voluntario, adoptado globalmente con ocasión de la pandemia del COVID-19 ha reactivado la discusión -planteada con anterioridad- sobre si el acceso al internet es un derecho fundamental.

Antes de continuar es útil recordar su definición: “Los derechos fundamentales son todos aquellos derechos de los cuales es titular el hombre por el mero derecho de serlo, es decir que le pertenecen al ser humano sin distinción de raza, condición, sexo o religión. Se les ha dado varias denominaciones como lo son: derechos humanos, derechos del hombre, derechos de la persona para luego definirlos como derechos fundamentales”

A la vanguardia de quienes sostienen que el acceso a internet es “per se” un derecho fundamental está la columnista de EL HERALDO, Tatiana Dangond, quien en un juicioso análisis retrotrae el debate al 2011; año en que se discutió -¡y se negó!- en Colombia la incorporación de este derecho al texto de la reforma constitucional que cursaba en esa época en el Congreso de la República. 

El aislamiento obligatorio, y/o voluntario, adoptado globalmente con ocasión de la pandemia del COVID-19 ha reactivado la discusión sobre si el acceso al internet es un derecho fundamental. Clic para tuitear

Así mismo, la columnista cita el informe presentado a la asamblea general de las Naciones Unidas por Frank La Rue en ese mismo año, en el que pretendía demostrar que: “el acceso a internet debía contemplarse como un derecho humano por ser necesario para el ejercicio efectivo de la libertad de expresión y el acceso a la información”.

Y para concluir afirma: “Nueve años después un mundo en el cual la digitalización era el reto, se transforma inevitablemente para responder a una pandemia y encierra a millones de personas y familias en su casa para evitar el contagio. Mientras todo esto sucede, colegios universidades, empresas e instituciones públicas advierten que no se suspenden sus labores, que es deber trabajar y estudiar desde sus casas, petición razonable para evitar el colapso de la economía, el funcionamiento del Estado y el acceso a la educación. ¿Qué derechos fundamentales se desconocerían si las personas no pudieran desarrollar ninguna de estas actividades desde sus casas? (…) desde el derecho al trabajo hasta el derecho a la educación, sin entrar a ver todas las consecuencias que esto tendría sobre el mínimo vital, la vida o la salud”

De otra parte, hay opiniones más moderadas, pero tangencialmente coincidentes que afirman que: “El Internet es un medio para la materialización de dichos derechos (fundamentales) los cuales deben ser garantizados por el Estado”

La anterior afirmación nos aproxima a lo que conocemos como derechos fundamentales por conexidad. Son aquellos: “qué no siendo denominados como tales en el texto constitucional, sin embargo, le es comunicada esta clasificación en virtud de la íntima relación con otros derechos fundamentales, de forma que si no fueren protegidos los primeros de forma inmediata se ocasionaría la vulneración o amenaza de los segundos”

Para la muestra un botón: la salud en su momento fue un derecho fundamental por conexidad con el derecho a la vida antes de ser un derecho reconocido como fundamental autónomo.

Otro asunto aparte pero pertinente es el aumento de la cobertura de la conectividad, que deberá ser tan prioritaria en las tareas gubernamentales como la infraestructura física que permitirá a los productores del agro sacar sus productos a los mercados nacionales e internacionales. Ambas conectividades deberán avanzar al tiempo: la infraestructura física y la conectividad virtual. 

Las anteriores opiniones nos invitan a reflexionar sobre el futuro de la humanidad después de la pandemia (lo que EL HERALDO de hoy denomina la “postpandemia”); porque de lo que sí estamos seguro, es que el mundo no será el mismo. Sin temor de exagerar, pensamos que marcará un hito que dividirá la historia del planeta en antes y después del COVID-19. 

Los que logren sobrevivir esta tragedia -Dios nos mire con ojos de misericordia-, deberán reconciliarse con la naturaleza y con el ser humano tal como lo expusiera magistralmente el Papa Francisco durante la liturgia  en la que impartió al mundo la bendición urbi et orbe.  

Y en una nueva escala de valores universales los derechos humanos deberán posicionarse por encima de todos los demás con especial prevalencia sobre los intereses individuales que privilegian a una ínfima minoría que detenta el poder económico sin atender la función social de la propiedad de los medios de producción en un mundo tan desigual e inequitativo. 

Orlando Abello Martinez-Aparicio
Acerca de Orlando Abello Martinez-Aparicio 27 Articles
Doctor en Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad de Cartagena. Especialista en Derecho de Sociedades de la Universidad Javeriana. Ex Embajador de Colombia en Canadá. Ex Registrador Nacional del Estado Civil. Ex Congresista. Miembro de la Academia de Historia de Bogotá y de la Sociedad Bolivariana. Abogado asociado en la firma De La Espriella Lawyers Enterprise. Árbitro en las Cámaras de Comercio de Bogotá y de Barranquilla.