Al Gobierno le sale muy caro no comunicar

César Augusto Betancourt Restrepo

Columnista
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El pasado 21 de noviembre vimos una jornada de protestas en el país en contra del Gobierno por unas reformas que no existen y una serie de razones que han resultado ser Fake News, pero que hablan de un descontento de una parte de la sociedad con la gestión del Presidente Iván Duque, pese a los grandes logros que ha tenido en estos 15 meses. 

Estamos ante un clásico problema de comunicación, o más bien, de falta de comunicación.   

Pero ¿Cómo llegamos hasta este punto? ¿Cómo es posible que el Gobierno solo vino a reaccionar antes estos falsos argumentos tan solo unas pocas semanas entes de la realización del paro? ¿Cómo es posible que la gente aún no se entere de los buenos resultados del Gobierno? ¿Cómo es posible que tan solo un día antes de las marchas sacaron un video en apoyo al ESMAD? ¿Cómo es posible que la Ministra de Trabajo salga a desautorizar al Ministro de Hacienda, que el Embajador Francisco Santos hable mal del Ex Canciller y del Ex Ministro de Defensa y que la nueva Ministra de Relaciones Exteriores diga que su antecesor no hizo nada?

Esto nos demuestra que la estrategia de comunicación del Gobierno es totalmente reactiva, no proactiva, y el precio de estar apagando incendios en vez de comunicar y llevar con disciplina una agenda de Relaciones Públicas, es la sensación de que no se están cumpliendo las expectativas.  

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La oposición le está manejando la agenda al Presidente de la República, y si el Gobierno no se pellizca y empieza a comunicar, la cosa se va a agravar porque desde la posesión de Duque, Petro y compañía le anunciaron que no lo iba a dejar gobernar, y hasta el momento en Casa de Nariño no se han pellizcado. 

Pero todo parte de la decisión del Presidente. Desde el inicio, Duque en su afán de recortar los gastos internos, tomó dos determinaciones erradas. La primera de ellas fue no contarle a Colombia el país que recibió, y la segunda fue recortar los gastos de comunicación. 

A Duque le pasó lo que a muchos empresarios del país: pensó que la comunicación es un adorno y no un factor estratégico de poder. En un mundo hiper-comunicado como el de hoy, no comunicar es la peor de las decisiones. 

El Jefe de Gobierno y su Gabinete deben pensar en coordinar la comunicación de todos los Ministerios bajo una única estrategia que apunte a lo mismo, con el mismo mensaje, aprovechando todos los canales posibles y ser constante en esta tarea. 

Además de esto, se debe adelantar una extenuante agenda con gremios, con universidades, con sectores sociales e incluso con Centrales Obreras para decirles qué se ha hecho, qué se va a hacer, y eliminar ruidos antes de que hagan eco en la sociedad. 

De igual forma, el Gobierno necesita con urgencia encontrar replicadores o influencers dentro de la sociedad que ayuden a difundir el mensaje, y aquí se deben buscar profesores, artistas, empresarios, columnistas, trabajadores, y personas que tengan reconocimiento en la sociedad y en las micro comunidades. Ellos le ayudarán a legitimar la información. 

Asimismo, es necesario que tanto el Presidente como los Ministros tengan una estrecha relación con los medios de comunicación, y esto no quiere decir repartir mermelada como lo hizo Santos, sino de entablar una sana relación con la prensa para poder transmitir correctamente los mensajes del Gobierno y que no haya lugar a desinformaciones.

Finalmente, el Gobierno debe buscar la forma de canalizar el feedback de la ciudadanía para aplicar correctivos bajo indicadores de gestión. Lo que no se mide no se corrige, y lo que no se corrige no mejora. 

Hay que repensar la estrategia de comunicación del Gobierno ya que ha demostrado ser ineficiente, incluso entre quienes apoyan al Presidente Iván Duque. 

Presidente Duque, la comunicación puede resultar costosa, pero no comunicar sale carísimo.

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César Augusto Betancourt Restrepo
Acerca de César Augusto Betancourt Restrepo 45 Articles
Soy Profesional en Comunicación y Relaciones Corporativas, Máster en Comunicación Política y Empresarial. Cordovista hasta los tuétanos, ciclista amateur enamorado de Medellín y admirador de Oscar Wilde, Freddy Mercury y Salvador Dalí. Escribo con alma, vida y sombrero. #DogLover #MejorEnBici