Al oído del Presidente Álvaro Uribe

Coronel Luis Alfonso Plazas Vega

Coronel Alfonso Plazas Vega

Claro que estoy de acuerdo con la solidaridad que los colombianos deben darle al gobierno del presidente Duque en esta tercera reforma tributaria, para favorecer las más vulnerables causas. Pero no se puede dar la sensación de un doble discurso.

La solidaridad sacrificando el pan de los hijos que está en la canasta familiar, solo puede llegar después de que se “derogue la JEP”, tal como el Presidente Duque lo prometió una y mil veces a lo largo de su campaña, y nos animó a quienes invitamos a nuestros amigos y seguidores a votar por su nombre y a comprometernos con él.

Después de que “se derogue la JEP”, como usted señor Presidente Uribe lo mencionó no hace mucho tiempo en un tuit que tuvo enorme acogida, podríamos pensar en ese sacrificio. Solo después de derogar ese Tribunal costosísimo y no solo innecesario sino perjudicial para los intereses de la patria.

No dijo usted en ese tuit que se modificara la JEP, sino que se derogara. Usted siempre ha sido aplaudido cuando quiere acabar con lo malo, y criticado cuando plantea modificarlo, para que no quede malo sino no tan malo.

Se debe derogar un Tribunal que deja escapar a un narcotraficante y criminal como alias “Santrich”, o que exige perversamente a los militares confesar delitos que no han cometido, como único mecanismo para pagar tan solo cinco años de cárcel, lo cual se constituye en un tenebroso prejuzgamiento de muchos de sus procesos.

Si señor Presidente, la solidaridad sacrificando el pan de los hijos que está en la canasta familiar, solo puede llegar después de que salgan del Congreso las Farc. ¿Ya hicieron la cuenta de lo que les cuesta a los colombianos ese vergonzoso fardo de nuestro presupuesto? Los más depravados y atroces criminales que fueron colocados sin votos, demuestran que la maldad y la impunidad se apoderaron de los recintos de la democracia y siguen recibiendo sueldos, asesores, costosas escoltas, carros blindados etc. Después de acabar eso, claro que cabe la solidaridad.

Si apreciado Presidente, los colombianos estamos dispuestos a una solidaridad económica con el gobierno, pero la solidaridad sacrificando el pan de los hijos que está en la canasta familiar, solo puede llegar después de que se le retiren los miles de millones que cuesta la renta mensual a los centenares de “exterroristas” (esa expresión solo cabe en Colombia, no en el resto del planeta porque es absurda), que el actual gobierno les prolongó por ocho años más, cuando la inmerecida asignación dispuesta en el ilegítimo acuerdo llamado de paz, concluyó. Y no mencionemos las ayudas que han llegado de otros países para esos pillos. La que no ha llegado para las gentes de bien, entre ellos las viudas y huérfanos de la Fuerza Pública.

Si señor Presidente, la solidaridad sacrificando el pan de los hijos que está en la canasta familiar, puede venir cuando este gobierno atienda las necesidades planteadas por el partido Centro Democrático, que fue el que mayor cantidad de votos aportó a su elección. Pero el actual Gobierno que no parece advertirlo, aprobó en octubre del 2019 una partida presupuestal de 22 mil millones de pesos para vías terciarias, no para las regiones que lo eligieron, sino para implementar el acuerdo de paz firmado con los narcotraficantes de las Farc; las mismas que se opusieron a su elección y luego promovieron inmensos destrozos en las ciudades mediante amotinamientos que contribuyeron al estado de postración económica por el cual se pide solidaridad.

Y claro que estaremos con los más vulnerables, pero tristemente la solidaridad, sacrificando el pan de los hijos que está en la canasta familiar, va a llegar a esos sectores vulnerables solo después de pagarle el salario mensual de cerca de treinta millones de pesos al “exterrorista” Rodrigo Londoño, cargado de crímenes y depravaciones. ¿Y por concepto de qué? Alias “Timochenko”, no tiene ningún cargo público y el Estado le paga.

Estamos apreciado Presidente Uribe, pidiendo que las clases trabajadoras le quiten el pan de la boca a sus hijos, para pagar colosales salarios a los terroristas, genocidas, violadores de menores, y delincuentes de la más baja condición, mentirosos y violadores del acuerdo con que engañaron a los colombianos, mientras ellos siguen disfrutando de las mieles del poder, mientras sus víctimas son los que sufren el desempleo, la pobreza y el abandono, es decir son los más vulnerables.

Ese no fue el discurso por el que votamos en el 2018. Y no se puede tener doble discurso.

¿Estamos apreciado Presidente Uribe, pidiendo que las clases trabajadoras le quiten el pan de la boca a sus hijos, para pagar colosales salarios a los terroristas? Ese no fue el discurso por el que votamos en el 2018. Clic para tuitear

Luis Alfonso Plazas Vega
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Sin duda el más caracterizado y eficiente director de estupefacientes de Colombia. Enfrentó a las mafias del narcotráfico siendo funcionario durante el gobierno de Álvaro Uribe Vélez, entre agosto de 2002 y noviembre de 2004. Oficial del Ejército Colombiano, ingresó a la edad de quince años como cadete de la Escuela Militar y alcanzó el grado de coronel, con el cual se retiró en 1992. Es Administrador de Empresas de la Universidad América, especializado en Administración Pública de la ESAP, Diplomado en Alta Gerencia en la Universidad de Los Andes y Diplomado en Asuntos Internacionales en la Sociedad de Asuntos Internacionales de Madrid. Se ha desempeñado como agregado militar en Madrid, Ministro plenipotenciario en Pretoria (Sudáfrica). Delegado de Colombia en la Novena Conferencia de la UNCTAD en Midrand (Sudáfrica).