Alianzas brutas y un cuento corto | Johanna Rodríguez Clic para tuitear

Los colombianos y las malas costumbres que no cambian. Según un estudio realizado hace unos años por una prestigiosa universidad del país llegó a la conclusión de que los buenos empleados no son valorados, aquellos que dan el verdadero rendimiento en una empresa no son tenidos en cuenta.

Son explotados y luego despedidos muchas veces de la manera más vil y descarada, también se dice dentro de ese estudio que los malos empleados tienen la cualidad de ovacionar al jefe, esto con el fin de que no se note su pésimo rendimiento laboral, a estos últimos son los que más cuidan las empresas, más beneficios les dan.

El ego es un vicio que se paga muy caro, muchos poseedores de tan “destacada cualidad” pagan absurdas cantidades de dinero con tal de ser alabados, un “buenos días jefecito” vale más que un buen desempeño. Por esta razón muchos han decidido cambiar de líderes patronales.

Yo en lo personal lo he comprobado, y lo que este estudio dice es muy cierto, de esto se desprende mucha mediocridad con la cual las empresas avanzan, si se tiene empleados que alaban al jefe, pero también los vemos atendiendo mal a la gente, los vemos pegados en el celular en horas laborales, prestando muy mal sus servicios, hasta durmiendo en horas laborales.

Llegue a la conclusión de que esto no solo se ve en la parte laboral de las empresas, sucede en todo; vemos a los hombres enamorados más de mujeres que les hacen creer que los aman y no de las que verdaderamente los aman, vemos amistades basadas en los elogios, pero no en la hermandad, vemos más a los padres queriendo más al hijo malo, dando la vida por ellos que, por el bueno, y así la sociedad y la vida se va dando.

 

En Latinoamérica tenemos la mala costumbre de mezclar las cosas, el diálogo, las acciones, creemos que nos quieren aquellos que nos adulan, que usan sus palabras zalameras que las personas que nos hablan con la verdad.

Nos gusta más los elogios carentes de sentido común que el amor fuerte, el amor fuerte no deja de ser amor, pero la mentalidad es liviana para entenderlo, no por que una persona nos diga “príncipe, muñeca, “y demás palabras zalameras, no significa que el amor y la lealtad a ellos les salga a borbotones, no olvidemos que antes de que judas entregara a Jesús le dio un beso, y que antes de montar el caballo se le suaviza.
Por esta razón se debe ser inteligente para entender quién te ama, te aprecia y te estima de verdad, con eso nos ahorramos esas alianzas brutas, donde nos; roban, nos engañan, nos voltean en pocas palabras, es bueno empezar a darle cabida al amor y al entendimiento fuertes, conocerlos y darles oportunidad de expresarse. Y aunque no lo queramos comprender esto conlleva a una buena calidad humana. X

Cuento corto.

LAS VUELTAS DE LA VIDA

Viviana la mira en medio del tumulto de geste que van a pedir empleo, la ve ahí sentada presentando como todo mortal las pruebas de ingreso, y le recuerda en épocas pasadas cuando ella era la manda más.
Ensimismada en la silla de plástico con los hombros abajo igual que la mirada. Viviana entiende que los días de jefa, de manda más se le han terminado, y trae a colocación el recuerdo de como esa mujer que ahora pide empleo en otra época maltrataba a los que tenía en su mando, de inmediato entiende que los reinados no son eternos, y más cuando sus ojos se chocaron con los de Viviana a quien un día había dejado sin trabajo por su terrible problema del ego de patrona. x

Johanna Rodríguez
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