[bctt tweet=»¿Ayuda social? y un cuento corto | Por Johanna Rodríguez» username=»ParcheCapuchino @johannapariz»

Siempre lo más mediocre será lo más costoso, ¿Qué es mejor decirle a una persona? ¿levántate y anda o ven yo lo hago por ti?, el tema social siempre me ha llamado la atención, su mal manejo deja en evidencia el desconocimiento de nosotros mismos.

Creo que todos en algún momento de nuestras vidas hemos necesitado de oportunidades, un empujón, una mano amiga. Pero también creo que de esa misma manera se necesita una voz que despierte la conciencia del individuo.

Con diferentes voces se ha dicho que el ser humano nació con talentos, dones, voluntad. De ser cierto eso significa que el ser humano es poderoso. ¿Entonces por qué reducirlo a la nada como predica el socialismo?

Crear fuentes de emprendimiento de aprendizaje algo así como “enseñar pescar y no dar el pescado” creo mucho en esa teoría coloquial, al hacer las cosas de la manera correcta estamos despertando en los seres humanos sus habilidades. Al ponerles todo en las manos los estamos castrando mentalmente, espiritualmente. Les estamos impidiendo desarrollar sus capacidades, y está no solo para la población vulnerable, también aplica a la nueva crianza de los hijos para que con el tiempo al versen tan incapaces no sean los primeros que salgan a deshacerse de sus ancianos padres, y es que el afán de coger y gastar lo que no trabajaron es impresionante, siempre se gasta más rápido lo que cuesta, siempre la mediocridad saldrá costosa.

El despertar al individuo siempre requerirá de un trabajo más extenso, lo fácil es ponerles todo en las manos como cuando se está educando un niño y se pone insoportable, y esto conlleva a un sedentarismo mental, físico, espiritual.

Es muy curioso cómo se abren ongs para seguir teniendo personas adictas a las ayudas, no se ve que las empoderen, en ocasiones las veo como una alcahuetería; orfanatos para evitarle responsabilidades a los padres, educación gratis, mercados gratis.

¿Qué más quiere la gente?

No veo una ong que apoye emprendimientos, que si dan ayudas sea para apoyar la creatividad y la tenacidad de personas que no quieren vivir toda la vida de una ayuda social.

Y a todas estas ¿dónde queda la ayuda espiritual, mental y física?

 

Cuento corto
POR ENCIMA

Estando en el establecimiento los clientes que llevan más de 15 minutos mirando que van a llevar, eligen lo más económico. Cuando llega a la caja registradora dice; Tome, indica el varón, el macho alfa de la relación de manera despótica tirando los billetes de baja numeración sobre la caja registradora.

Las manos de la cajera se han estirado en vano, además los billetes están remendados.

La joven mujer acompañante está avergonzada, y pegándole a su hombre en el costado de las costillas, éste le responde:

Es una cajera, ya está acostumbrada.

Lo que nunca entendió aquel hombre es que quien lo atendió ese día es la dueña de la línea de productos cárnicos que por cosas de la vida estaba reemplazando a un trabajador.

Johanna Rodríguez
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