BOLÍVAR NO ERA COMUNISTA

Coronel Luis Alfonso Plazas Vega

Coronel Alfonso Plazas Vega

Ese es el fruto de la ignorancia absoluta en la historia, los profesores venezolanos y muchos colombianos les enseñan a los niños una gran mentira: que Bolívar era comunista. Clic para tuitear

Desde hace dos decenios en Venezuela se le viene enseñando a los niños y a los jóvenes una gran mentira: que Bolívar era comunista. Y en Colombia también eso ya se está enseñando.

Y eso es imposible, por la más elemental de las razones: Cuando Bolívar murió en Santa Marta el 17 de diciembre de 1830, el comunismo no había sido inventado.

La invención del comunismo, el sistema que más muertes ha causado en la historia de la humanidad mediante crímenes de Estado, solo fue inventado en 1848. Fue en ese año que Karl Marx y Frederick Engels expulsados de Prusia que era su patria, publicaron en Londres el “Communist Manifiesto”. Bolívar había muerto 18 años atrás.

Ese es el fruto de la ignorancia absoluta en la historia, pero los profesores venezolanos y muchos colombianos les enseñan a los niños que Bolívar era comunista.

¿Cómo es posible que los seguidores de semejante enemigo post mortem del Libertador, los marxistas utilicen el nombre de Bolívar para sus protervos propósitos políticos? Clic para tuitear

Unas puntadas sobre Bolívar

Las guerras de emancipación que se vivieron en las colonias del Imperio español no fueron otra cosa que guerras civiles entre españoles de la Península y españoles de esas colonias americanas.

Simón José Antonio Bolívar y Palacios, era un criollo de ascendencia española, con sangre noble por el apellido Palacios y Militar por el lado Bolívar.

(Coronel Juan Vicente Bolívar)

Su padre Juan Vicente Bolívar fue el fundador de las milicias españolas de los Valles de Aragua en Venezuela, tenía derecho a escudo de armas españolas, y era dueño de grandes plantaciones de cacao y tabaco.

Simón Bolívar era español de sangre y crianza. Fue Subteniente y Teniente del Ejército español, grados obtenidos en la Institución fundada por su padre. Todo lo contrario de lo que predicarían los comunistas muchos años después.

Lo que Bolívar creó como un gran visionario, no es otra cosa que lo que estamos viviendo en la América Latina, países nuevos con sangre española pero nacidos criollos, es decir americanos y con el sueño de un gran desarrollo. Desarrollo que venía en camino y que fue atropellado y suspendido por los comunistas latinoamericanos de hoy: el socialismo del siglo XXI, que en realidad es la gran mentira del Siglo XXI. Más bien debería titularse la narco-política del siglo XXI.

La ilusión democrática de Bolívar, comprendía que tanto él como los militares que habían vencido en las guerras de independencia, deberían tener unos privilegios de carácter vitalicio. Esto manifestaba:

“…El Senado hereditario como parte del pueblo, participa de sus intereses, de sus sentimientos y de su espíritu. Por esta causa no se debe presumir que un Senado hereditario se desprenda de los intereses populares, ni olvide sus deberes legislativos. Los senadores en Roma, y los lores en Londres, han sido las columnas más firmes sobre que se ha fundado el edificio de la libertad política y civil… Un Senado hereditario, repito, será la base fundamental del Poder Legislativo y, por consiguiente, será la base de todo gobierno…”

Era poco menos que crear una nobleza al estilo europeo o sea todo lo contrario de lo que predica el marxismo. Por eso al final de su tarea libertaria, Bolívar buscó concentrar poder y actuar de forma dictatorial.

Esas actitudes influyeron en los levantamientos que se generaron en su contra, como los del General Páez en Venezuela, o José María Córdova en la Nueva Granada, o el atentado de la Noche septembrina de Santander y Padilla.

En 1830, ya muy enfermo, (vivió enfermo toda su vida, y todo lo que hizo lo consiguió imponiéndose a su permanente enfermedad, la tuberculosis).

(Bolívar en su lecho de muerte)

Bolívar murió en la tristeza. Hasta Manuelita le falló. Cuando decidió abandonar la América libre, la américa que él había liberado, la que luego tomaría el nombre de la Gran Colombia, Manuelita, su más estable amor después de su difunta esposa, ha debido marchar a su lado.  Pero así no ocurrió.

Bolívar fue declarado persona “Non Grata” en su propia Venezuela, lo cual es un absurdo. La condición de “Non gratia” es una figura para extranjeros, no para connacionales.

Y la animadversión llegó al punto en que el gobierno venezolano amenazó con hacer la Guerra a los cundinamarqueses, (en ese entonces la Nueva Granada se llamaba Departamento de Cundinamarca), por haberle otorgado todos los honores a su condición de Libertador Presidente. Por esa y otras razones Bolívar decidió abandonar estas tierras. Asì lo diría en su última proclama.

«Si mi muerte contribuye a que cesen los partidos y se consolide la unión, yo bajaré tranquilo al sepulcro”

El 7 de abril de 1830, renunció a la Presidencia. Desilusionado y sin Manuelita que lo acompañara decidió irse para Europa. Quiso regresar a París, a donde envió por adelantado una carta a su prima Fanny Aristeguieta, la esposa del Conde Bartolomé du Villars, más conocida en París como Fanny du Villars. Bolívar buscaba amor, pero también la vida de la nobleza europea. Nada que ver con el comunismo.

La tuberculosis unida a la depresión, lo acabó. Murió en una Hacienda Productiva, no en una del Estado, de propiedad de un español amigo suyo y amigo de la causa libertadora: Don Joaquín de Mier, el 17 de diciembre de 1830. Curiosamente el día de la celebración de los once años del Congreso de Angostura, que plasmaba su sueño de una Gran Colombia.

Su muerte enlutó a los pueblos libres de Venezuela y Colombia. La gente lo amaba tanto que Bolívar se convirtió en un mito. Y ese mito fue creciendo a lo largo de los años.

 

El vaticinio del cura Choquehuanca

Se cumplió el vaticinio del cura indígena Domingo Choquehuanca, en la población peruana de Pucará en agosto de 1825:

“Quiso Dios de salvajes formar un gran imperio

Y creó a Manco Cápac.

Pecó su raza y lanzó a Pizarro.

Después de tres siglos de expiaciones

Ha tenido piedad de la América y os ha creado a vos

Sois vos el hombre de un designio providencial

Nada de lo hecho hasta ahora

Se parece a lo que habéis hecho

Y para que alguno pueda imitaros

Será preciso que haya un mundo por libertar

Con los siglos crecerá vuestra gloria,

como crecen las sombras cuando el sol declina”.

Los restos del Libertador

Nuestra nación se negó a entregar los restos del Libertador a Venezuela. Era apenas una respuesta a la designación de “persona Non Grata” de la que había sido víctima. Y una respuesta también a las amenazas de guerra de Venezuela a Colombia que vienen reiterando cada vez que allí buscan la unidad nacional que les es tan esquiva. Si tanto lo odian a Bolívar, ¿porque reclaman sus restos? Replicaban los colombianos a los hermanos venezolanos.

Pero se impuso la cordura: por una parte, es innegable que el padre de la patria es venezolano, y por la otra, Bolívar lo dispuso en su testamento:

“Es mi voluntad que después de mi fallecimiento mis restos sean depositados en la ciudad de Caracas, mi país natal”

 Solo fue hasta 1842 cuando los restos del Libertador fueron repatriados a Caracas, bajo el gobierno del General José Antonio Páez, mediante un procedimiento de honores desde su salida de Santa Marta hasta su entierro en su patria chica.

En 1876 fueron trasladados de la Catedral de Caracas al Panteón Nacional, por Decreto del Presidente Antonio Guzmán Blanco. El acto se realizó con todo el respeto y los honores del caso. Nadie había osado jamás, profanar los restos del padre de nuestras cinco naciones.

Tengo el deber filial de relatar que un siglo después, el 17 de diciembre de 1942, se realizó en Venezuela un acto patriótico para conmemorar la repatriación de los restos del Libertador. El general Isaías Medina Angarita, presidente de Venezuela invitó a una delegación de nuestro país, que presidió el propio Presidente de Colombia.

En la ceremonia el acto más solemne fue la condecoración, con la Orden de los Libertadores, a la Bandera de Colombia. Para este efecto nuestro país llevó una escolta en traje de gala de la Escuela Militar de Cadetes, y el gobierno dispuso nombrar como abanderado de los restos del Libertador al Alférez de la Escuela Militar con las más altas calificaciones. El nombramiento correspondió al Brigadier Mayor Alfonso Plazas Olarte, mi padre, a quien vemos en esta fotografía portando la Bandera de Colombia que es condecorada por el Presidente Medina Angarita.

El marxismo a la caza de la imagen de Bolívar

El mito de Bolívar se volvió un dique de contención a las ideas marxistas. Por eso decidieron adueñarse de su nombre.

Lo primero y más necesario era eliminar el nombre del Libertador y luego las clases de Historia, del pénsum académico. De ese modo se podría ocultar la verdad y crear otra verdad al acomodo de los marxistas, como suele suceder.

De tiempo atrás en el bachillerato existía una clase denominada “Cátedra Bolivariana”. Desapareció en la década de los sesenta. Luego durante el gobierno de Belisario Betancur las clases de Historia fueron reemplazadas por algo que se llamó “Ciencias Sociales”, que permitió enseñar de todo. Pero en especial una historia acomodada a los intereses de la izquierda. Un adoctrinamiento marxista.

En Venezuela venía sucediendo paralelamente el mismo fenómeno.

Pero antes de seguir adelante vale la pena analizar si era que Marx y su comunismo inventado en 1848, 18 años después de la muerte de Bolívar, tenían algún sentimiento pro Bolívar, esto es bolivariano. La respuesta es NO.

 

Marx buscó desprestigiar a Bolívar en su escrito

En carta a Engels, el 14 de febrero de 1858, Karl Marx se refiere a Bolívar en los siguientes términos:

“La fuerza creadora de los mitos, característica de la fantasía popular en todas las épocas ha probado su eficacia inventando grandes hombres. El ejemplo más notable de este tipo es, sin duda, el de Simón Bolívar”.

 

 (Karl Marx)

 

Bolívar por Marx

En 1848, el periodista y editor estadounidense Charles Dana del New York Daily Tribune conoció a Karl Marx, e intervino para que este recibiera en 1857 el encargo de un artículo sobre Simón Bolívar para la New American Cyclopedia, dirigida por Dana por aquella época.

La enciclopedia aspiraba a que Marx le enviase decenas de biografías de grandes figuras de la época, entre estas la de Bolívar. Pero al recibir el texto de Marx sobre Bolívar, Dana no pudo sino alarmarse por el tono grosero y la animadversión que mostraba hacia el Libertador. En consecuencia, le hizo a Marx enérgicos reparos, recordándole la imparcialidad que deben guardar las enciclopedias. A Dana, no le faltó razón para rechazar el artículo de Marx. El artículo no fue publicado. Pero el texto se conserva.

El propio Marx, en la referida carta a Engels, acepta las observaciones de Dana contra su artículo sobre Bolívar, por estar escrito en un tono parcializado. Lo había presentado como el canalla más cobarde, brutal y miserable.

Marx insulta a los venezolanos cuando dice:

 “como la mayoría de sus compatriotas, era (Bolívar) incapaz de todo esfuerzo de largo aliento”.

Karl Marx, junto con Frederick Engels crearon el comunismo internacional. Y Marx no gustaba de Bolívar.

 

El contenido del artículo de Marx sobre Bolívar

El título del escrito fue “Bolívar y Ponte”. Allí afirma que el Libertador no rehusó adherirse a la revolución que estalló en Caracas el 19 de abril de 1810, a pesar de las instancias de su primo José Félix Ribas.

Al referirse a la misión de Bolívar en Londres en 1811, junto con Andrés Bello y López Méndez, Marx asevera que ésta se redujo a la autorización para exportar armas, teniendo que abonarlas de contado y pagar fuertes derechos.

Marx culpa a Simón Bolívar del fracaso de Francisco Miranda. Este venezolano, quien diseño la bandera tricolor que enastan las banderas de tres de los países bolivarianos, inició en 1812 una revolución contra el régimen español en Venezuela. A ella se adhirió Bolívar, y Miranda le concedió el grado de Capitán y le dio el mando de una compañía, además, le entregó la custodia de la Plaza Fuerte de Puerto Cabello.

Es cierto que siendo Bolívar el responsable de esa posición, que era la más importante de la revolución de Miranda en Venezuela, se produjo una insurrección por parte de prisioneros de guerra leales a la Corona, encabezada por el teniente Francisco Fernández Vinoni.  Pero lo que dice Karl Marx en su escrito es diferente:

«Aunque los españoles estaban desarmados, mientras que él disponía de una fuerte guarnición y de un gran arsenal, se embarcó (huyendo) precipitadamente por la noche con ocho de sus oficiales, sin poner al tanto de lo ocurría ni a sus propias tropas, arribó al amanecer a Guaira y se retiró a su hacienda de San Mateo».

Eso no fue así. Fernández Vinoni levantó en armas la compañía en contra de Bolívar y se adueñó de la Plaza Fuerte, cuando Bolívar estaba ausente en tareas de logística para la alimentación de la tropa.

Perdida la Plaza Fuerte, Bolívar escribió a Miranda asumiendo la responsabilidad, pero estimulándolo a seguir en la lucha. Pero Miranda decidió capitular, y Bolívar lo acusó de traidor por esa decisión.

No sabemos cuáles son las fuentes de información de Marx sobre Bolívar, pero Marx afirma que fueron los oficiales de Bolívar quienes arrestaron a Miranda mientras dormía y lo entregaron al jefe realista, para que lo enviaran preso a Cádiz donde murió después de varios años de prisión.

Marx dice que Bolívar era un traidor y un cobarde. Y asegura que cuando Bolívar pidió un pasaporte para salir de Venezuela, el mando realista afirmó:

“Debe satisfacerse el pedido del coronel Bolívar, como recompensa al servicio prestado al Rey de España con la entrega de Miranda”,

A continuación, Marx afirma que, en un acto de traición, Bolívar faltó a su palabra de marcharse del continente, y en cambio encabezó a principios de 1813 una nueva rebelión contra la Corona.

“Sus tropas tomaron Caracas en un rápido movimiento y abrieron la puerta a que el caudillo danzara en un desfile propio de los generales de la Antigua Roma

“Simón Bolívar entró de pie, en un carro de triunfo, al que arrastraban doce damiselas vestidas de blanco y ataviadas con los colores nacionales, elegidas todas ellas entre las mejores familias caraqueñas, Bolívar, la cabeza descubierta y agitando un bastoncillo en la mano, fue llevado en una media hora desde la entrada la ciudad hasta su residencia”.

“Se proclamó, a continuación, Dictador y Libertador de las Provincias Occidentales de Venezuela y creó la Orden del Libertador, un cuerpo de tropas escogidas a las que denominó guardia de corps y se rodeó de la pompa propia de una corte”.

Según Marx, esta dictadura degeneró en una anarquía militar, en la cual

«asuntos más importantes quedaban en manos de favoritos que arruinaban las finanzas públicas y luego recurrían a medios odiosos para reorganizarlas».

Luego relata cómo, no duró mucho Bolívar en el mando, porque el entusiasmo popular contraatacó y reconquistó a Caracas.

“Bolívar se vio obligado a refugiarse en Jamaica, en manos inglesas, junto a sus generales de confianza, dejó a su espalda a un grupo de revolucionarios que resistió en Venezuela hasta sus últimas consecuencias. Siempre se las arregló para poner tierra de por medio, a tiempo”

“Bolívar se presentaba como víctima de alguna facción o enemigo secreto, imaginario o imaginado, que le había obligado a dejar a sus partidarios atrás para salvar la vida”.

Luego habla de la victoria de Bolívar en la toma de Santa Marta en 1814, y dice que cuando la ciudad ya había capitulado, Bolívar permitió a sus soldados que la saquearan durante cuarenta y ocho horas. ¿De dónde sacó estos registros históricos, si no de su odio a una persona que ya había muerto años atrás?

Afirma que Bolívar tenía una tendencia a escapar cuando las cosas pintaban mal que llevó al negro María Francisco Piar, a apodarle con sarcasmo “El Napoleón de las retiradas” Por eso Piar fue fusilado el 16 de octubre de 1817.

 

Marx considera a Bolívar incompetente en sus decisiones tácticas.

Despotrica de Bolívar refiriendo el “sinfín de derrotas” acumuladas en la campaña de Venezuela, a pesar de contar en casi todas las ocasiones con superioridad numérica. Afirma que

“para finales de mayo de 1818, había perdido ya unas doce batallas y parte de la ventaja que había obtenido Piar antes de ser ejecutado”.

Como Marx estaba en Inglaterra, nación que nunca le concedió carta de naturalización, este prusiano buscaba adular a los ingleses y afirmaba que:

“la salvación de la causa revolucionaria vino en esas fechas procedente de Inglaterra a través de hombres, buques, munición e incluso oficiales ingleses, franceses, alemanes y polacos”

Por esa misma razón, Marx atribuye a la Legión Británica el triunfo de la Campaña Libertadora en el “verano de 1819”. Olvida el prusiano creador del comunismo, que en nuestras tierras no hay estaciones.

Además, responsabiliza a Bolívar de retrasar la campaña por “perder tiempo en homenajes” en las distintas ciudades que ocupaba. Pero resulta que para llegar de la Aldea de Setenta en Venezuela al Puente de Boyacá, Bolívar no pasó por ninguna ciudad, solo por muy pequeños y pobres caseríos.

Dice Marx que “El mando directo sobre esta legión extranjera permitió a Bolívar imponer lo que debía ser la Gran Colombia que sustituyera a las instituciones realistas”:

 «Mediante su guardia de corps colombiana manipuló las decisiones del Congreso de Lima, que el 10 de febrero de 1823 le encomendó la dictadura; gracias a un nuevo simulacro de renuncia, Bolívar se aseguró la reelección como presidente de Colombia. Mientras tanto su posición se había fortalecido, en parte con el reconocimiento oficial del nuevo estado por Inglaterra, en parte por la conquista de las provincias altoperuanas por Sucre, quién unificó a las últimas en una república independiente, la de Bolivia. En este país, sometido a las bayonetas de Sucre, Bolívar dio curso libre a sus tendencias al despotismo y proclamó el Código Boliviano, remedo del Código de Napoleón. Proyectaba trasplantar ese código de Bolivia al Perú, y de éste a Colombia, y mantener a raya a los dos primeros estados por medio de tropas colombianas, y al último mediante la legión extranjera y soldados peruanos. Valiéndose de la violencia, pero también de la intriga, de hecho, logró imponer, aunque tan sólo por unas pocas semanas, su código al Perú».

Marx afirma que:

En sus dos últimos años de una dictadura sin disimulo, ejerció una especie de terror militar, que incluyó la condena a muerte, sin un proceso legal, de varias personas acusadas de haberle intentado asesinar.

Falso. Se refiere quizás a las condenas ocurridas por la llamada “Noche septembrina”, las cuales fueron el resultado de un Consejo de Guerra que absolvió a unos y condenó a otros por el atentado. Entre ellos el fusilamiento del Almirante Padilla. Pero fue la decisión del Consejo de Guerra, que también había condenado a muerte a Santander como principal organizador del intento de magnicidio. Bolívar perdonó a Santander y le cambió la sentencia de muerte por la de destierro. No es como dice Marx que no hubo un proceso legal.

En medio de este ambiente cada vez más opresivo, presentó su dimisión en 1830 ante el Congreso colombiano.

Marx lo expresa así:

“Bolívar murió sin abandonar completamente el país cuando ya buscaba la forma de regresar de nuevo al poder”.

Tampoco es cierto. No había ninguna posibilidad de que Bolívar intentase regresar al poder. Todos sus efectos personales incluyendo varios lingotes de oro se fueron por delante en un barco con destino a Europa, que naufragó. Además, su estado de salud era tan lamentable que lo llevó a la muerte.

Karl Marx, pues, retrata al héroe como un hipócrita, un mujeriego, un inconstante, un botaratas, un aristócrata con ínfulas republicanas, un ambicioso mendaz cuyos contados éxitos militares se deben solo al tren de asesores militares irlandeses y hannoverianos que ha reclutado como mercenarios.

Karl Marx, pues, retrata al héroe como un hipócrita, un mujeriego, un inconstante, un botaratas, un aristócrata con ínfulas republicanas, un ambicioso mendaz cuyos contados éxitos militares se deben solo al tren de… Clic para tuitear

¿Cómo es posible que los seguidores de semejante enemigo post mortem del Libertador, los marxistas utilicen el nombre de Bolívar para sus protervos propósitos políticos? 

La Iconografía del Libertador

Uno de los cultos al Libertador es el de sus imágenes. La iconografía bolivariana las ha presentado en varios textos. En doscientos años no hubo controversia política al respecto. Las discusiones se iban más a las cosas de forma que de fondo… que el tamaño de su cuerpo, que su frente, que sus arrugas, que su uniforme, etc.

María Antonia Bolívar, la hermana mayor del prócer, y quién lo tuvo a su cuidado durante algunos años de su infancia, atestiguó, que el retrato de Bolívar realizado por José Gil de Castro, en Lima, en 1825, era el más fiel de todos los que había visto.

(Retrato de Bolívar realizado por José Gil de Castro, en Lima, en 1825)

Otro muy importante es el que hizo en Bogotá, el abanderado de Nariño en la Campaña del Sur, el muy conocido pintor José María Espinosa. En él vemos a Bolívar vistiendo una casaca de campaña y tocado con un sombrero de jipijapa. En él Bolívar aparece cansado y preocupado.

(Bolívar, por el prócer abanderado de Nariño y destacado pintor José María Espinosa)

Ahora, la más difundida en la época es la del retratista François Roulin, porque es la que aparece en las monedas, los billetes de banco, las condecoraciones y algunos sellos postales de los países liberados por su espada.

Además del odio de Marx a Bolívar, la izquierda tuvo que enfrentar otro problema: los demócratas encontraron primero la importancia de la figura del Libertador, como representante de las ideas de libertad y orden. Convertir a esa figura en un símbolo marxista después de todo lo que hemos hablado era muy difícil. 

(Bolívar, retrato de Francois Roulin)

¿Cómo discurrió la ardua operación de adoctrinamiento con que la izquierda latinoamericana (Hugo Chávez) pudo apropiarse de Bolívar como su símbolo?

 

Chávez decidió crear el “Bolívar negro” para la izquierda internacional

¿De dónde sacó Hugo Chávez su Bolívar afrodescendiente?

Todos los retratos realizados por varios artistas, procuran exponer el mayor parecido con el modelo en vida. ¿De dónde surge entonces, la imagen de un Bolívar afecto a la causa comunista?  Enorme problema enfrentó la izquierda latinoamericana en su afán de hacer de Bolívar una figura marxista.  

El dictador Chávez, quien si es afrodescendiente, no solo pretendía hacer creer al pueblo que él era la reencarnación del Libertador, sino que además pretendió cambiar la historia, buscando en el Bolívar que quiso crear una especie de mezcla entre Karl Marx y Fidel Castro, como lo dicen varios historiadores contemporáneos.

La audiencia para el retrato, era el pueblo ignorante colombo venezolano, que Hugo Chávez se dedicó a propalar que Simón Bolívar, era negro. Qué Bolívar era el hijo de una esclava.  Quiero manifestar mi afecto a la raza negra y mi respeto a los afrodescendientes, pero el tema aquí es “La verdad histórica”

Además, designó caprichosamente la población de Capaya, en la costa de Barlovento, como lugar de nacimiento de Bolívar. Durante el siglo XVIII, esta fue una región cacaotera con muchos esclavos.  Hoy es habitada por una población de raza negra.

La leyenda que inventaron dice que, en una hacienda de ese municipio, que fue de propiedad de los Bolívar, nació de madre negra, el Libertador. Y eso parece que ya lo están enseñando en algunos textos escolares. Además, pusieron vallas sobre la carretera, en las que dan la bienvenida al turista a “Capaya, la población natal de Bolívar”.

Chávez contrató al artista francoalemán Philippe Froesch para que se dedicara a reconstruir el rostro de Simón Bolívar, a partir de tomografías de su osamenta. El Tiempo publicó en el año 2012, una entrevista de la venezolana Valentina Lárez que lo deja claro. El egocentrismo de Chávez también buscaba hacer de Bolívar una persona que se le pareciese a él mismo.

Luego dispuso la exhumación de los restos del Libertador, requeridos por Froesch para su trabajo. Esto fue una profanación del cadáver, y un irrespeto a la memoria del Libertador y a los habitantes de las naciones bolivarianas. El comunismo se siente con derecho a esas barbaridades. La necrofilia es demencial en esa ideología, por eso no tuvieron inconveniente en sacar el cadáver del Generalísimo Francisco Franco Bahamonde, de su sepulcro en el Valle de los Caídos. El odio, que es parte de su manera de ser, los vuelve enfermos mentales

Por orden del tirano Chávez, los miembros de un equipo de médicos y santeros, abrieron el sarcófago y destaparon el esqueleto de Bolívar.  Filmaron la profanación y le pusieron como música de fondo el himno de Venezuela. Chávez mostró con un orgullo enfermizo, el tétrico video, en su programa “Aló, presidente”.

El pretexto de Chávez era verificar que los restos exhumados fuesen, en verdad, los de Bolívar y corroborar la hipótesis de que el Padre de la Patria murió tuberculoso, o invalidarla, acusando a Francisco de Paula Santander de haber envenenado a Bolívar con arsénico. Con sus médicos y santeros iría a probarlo. Según Chávez, Santander era una diabólica primera vida del hoy Álvaro Uribe Vélez.

Pero por una parte el espectrógrafo de masas, no mostró trazas de arsénico, y por la otra el objetivo real era buscarle un camino creíble al retratista, para el invento del Bolívar afrodescendiente que querían difundirle al pueblo ignorante.

Lo que ahora andan diciendo, y este es un nuevo mito, es que todos los que participaron en la profanación del cadáver del Libertador, ya han fallecido. Casi todos ellos, en el primer año siguiente a ese repudiable evento.

Bolívar fue, nadie lo duda, aristócrata y rico: un blanco criollo descendiente directo de vascos llegados a Venezuela en el siglo XVII, y nada que ver con lo que la izquierda internacional está infructuosamente tratando de vender.  

(El Bolívar afrodescendiente que intentó crear Hugo Chávez)

El Bolívar pintado por Froesch a contrato de Hugo Chávez, muestra pronunciados arcos superciliares y labios gruesos, afroantillanos: un Bolívar zambo, es decir hijo de negro e indio. Su modelo no fue Bolívar, porque ya no existe. Su modelo fue la imaginación del comunismo venezolano que necesita un Bolívar que lidere la inmensa masa afrodescendiente que Chávez y ahora Maduro manipulan para sus intereses. Ahora esa es la figura de Bolívar que preside el salón presidencial donde Maduro atropella el idioma y hace gala de ignorancia en sus alocuciones.

Henry Ramos Allup, expresidente de la Asamblea Nacional Venezolana, lo primero que hizo cuando se posesionó en enero de 2016, fue retirar del Capitolio Nacional un cuadro de Bolívar en el que guarda un molesto parecido con Chávez, a punto de que, al decir de los venezolanos, solo le falta la verruga en la frente.

Dice un historiador contemporáneo: ¿Cómo era el rostro de Bolívar? A los venezolanos que hoy hacen fila para comprar comida y medicamentos inexistentes, o retirar de la morgue el cadáver de un ser querido, asesinado por el hampa, no parece importarles.

Lo doloroso es que aduladores del régimen de Nicolás Maduro, profesores y maestros, están enseñando a sus alumnos que la revolución socialista a la que le dicen “bolivariana” es una nueva gesta libertadora como la de Bolívar. Y además la publicitan.

No sobra recordar que cuando Hugo Chávez llamó a su país “República Bolivariana de Venezuela”, no lo hizo inocentemente para exaltar al padre de su patria, sino lo hizo para significar “República comunista de Venezuela”. Lo que pasa es que es tan fuerte la imagen de Bolívar, que opacó la intención comunista del nuevo nombre. Los venezolanos medianamente instruidos no rechazan el nuevo nombre, Venezuela es orgullosa del Libertador como originalmente fue, un español militar y noble, un patriota enemigo de la opresión y de las cadenas. Si hubiera existido en nuestra época hubiera sido enemigo de Hugo Chávez, de Fidel Castro y de las cadenas comunistas.

Bolívar despreciaba a los indígenas

En cuanto a los indígenas, también es incómodo decirlo, pero Bolívar los despreciaba. En una carta al coronel José Félix Blanco, capellán que era del ejército libertador, Bolívar dice:

«Además el tiempo de obrar nosotros ha llegado ya, y nuestros batallones están en esqueleto. No hay cien indios en todo el ejército; por consiguiente, necesitamos, de volverlos a recoger, de modo que no se vuelvan a escapar, y que los cojamos a todos, más bien más que menos».

A pesar de esto,  a los indígenas colombianos y venezolanos les enseñan que Bolívar era el gran protector de ellos. El Comité regional Indígena del Cauca, CRIC, adora la revolución santos castrista a la cual llaman “Bolivariana”.

Esta leyenda negra de Marx, sobre Simón Bolívar fue encontrada en 1935 por Aníbal Ponce en los archivos del Instituto Marx-Engels-Lenin de Moscú, y luego de traducirlo al español, fue publicado en la revista Dialéctica de Buenos Aires en 1936.

El marxismo robándose la imagen del más grande hombre de América

En resumen, el marxismo internacional, depositario de las teorías de Karl Marx un hombre que no conoció a Bolívar, pero si escribió sobre él los peores conceptos, decidió eliminar la historia de los países que el prócer venezolano libertó, para en su lugar inventarse un Bolívar imaginario de corte socialista, y divulgarlo entre los ignorantes y pobres de la América latina, con el fín de adueñarse de la imagen del más apreciado héroe de la historia latino americana.

(Corresponde al trabajo presentado el 26 de noviembre de 2020 en sesión de la Sociedad Bolivariana de Colombia).

Hay otras Referencias como

1.- El artículo de Cesar Cervera en el periódico ABC de Historia de Sevilla, España.

2.- Un artículo de la revista Credencial del 21 de febrero de 2018, titulado ¿Bolívar de Izquierda? Por Ibsen Martínez

3.- Otro artículo escrito por Johny de Wekker Vegas en el periódico del Grupo Gran Colombia de Venezuela con el título: ¿Era socialista Simón Bolívar?

4.- Un artículo de la Revista “Dólar Today” de Iñaqui Anasagasti del 2 de enero de 2014.

Luis Alfonso Plazas Vega
Acerca de Luis Alfonso Plazas Vega 25 Articles
Sin duda el más caracterizado y eficiente director de estupefacientes de Colombia. Enfrentó a las mafias del narcotráfico siendo funcionario durante el gobierno de Álvaro Uribe Vélez, entre agosto de 2002 y noviembre de 2004. Oficial del Ejército Colombiano, ingresó a la edad de quince años como cadete de la Escuela Militar y alcanzó el grado de coronel, con el cual se retiró en 1992. Es Administrador de Empresas de la Universidad América, especializado en Administración Pública de la ESAP, Diplomado en Alta Gerencia en la Universidad de Los Andes y Diplomado en Asuntos Internacionales en la Sociedad de Asuntos Internacionales de Madrid. Se ha desempeñado como agregado militar en Madrid, Ministro plenipotenciario en Pretoria (Sudáfrica). Delegado de Colombia en la Novena Conferencia de la UNCTAD en Midrand (Sudáfrica).