¿Cuántas veces has sufrido tomar una taza de café tan mala como si hubiera sido preparada en la greca del mismísimo Satanás? Para este tipo de tazas una amiga ha reservado una etiqueta especial en la escala de evaluación sensorial: ¡Canalla!

 

 

Seguramente muchos no estarán de acuerdo con evaluaciones superficiales tipo “la primera impresión es la que vale» pero “nunca hay una segunda oportunidad para causar una buena primera impresión”. Y esto es lo que está pasando con las personas que vienen por primera vez a Colombia, y que quizá sea la única, y se enfrentan con una taza de café. Lastimosamente mis amigos seguramente la primera taza que toman es un tinto canalla con notas de carbón y metal.

¿Cómo sucede esto? En Colombia una taza de café no se le niega a nadie. Antes las daban gratis en los aviones cuando se llegaba al país, gracias a Dios esta práctica la mató la tendencia low-cost. Luego un turista llega a la recepción de un hotel, ¿qué hay gratis en un bello termo plateado? Café Canalla. Seguidamente el turista sale a caminar y encuentra al omnipresente Canalla en todas las modalidades callejeras: los hay de $200, $500, $1000, $2000 y más; los hay con sabor a plástico, papel, poliestireno expandido y otros materiales que le van agregando notas especiales a nuestro excelso café canalla alejándolo de su esencia metálica que con mucho esfuerzo ha adquirido después de excesivos tratamientos térmicos en una greca.

Los que no me conocen creerán que estoy exagerando. Para evitar sesgos hice una pequeña encuesta en mi cuenta de twitter en donde aparentemente tengo unos 1350 conocidos. La encuesta fue observada por 685 personas de las cuales 37 se animaron a responder la siguiente pregunta ¿Cómo estuvo tu taza de café la última vez que te brindaron una gratuita en un hotel? El 46% afirmó que estuvo regular, el 22% que estuvo mala y el 8% que estuvo muy mala. Solo un 24% afirmó que estuvo buena. Recibí varios comentarios reafirmando lo malas que eran las tazas de café que se ofrecían gratuitas por separado o junto con el desayuno. En ningún momento recibí comentarios defendiendo taza alguna de hotel alguno. En la misma publicación vinculé a COTELCO y a la Federación Nacional de Cafeteros, y extrañamente los administradores de las cuentas de twitter de estas entidades pasaron por alto la publicación, haciendo exactamente lo contrario a las buenas prácticas de este oficio.

¿Por qué pasa todo esto? La respuesta es muy sencilla: los colombianos no sabemos de café ni queremos aprender. La gran mayoría compra, incluyendo los hoteles, el café más barato. En muchos hoteles el proveedor del café es el mismo que provee papelería e insumos de oficina. Esto es, para algunos colombianos el café es un insumo de oficina. En conclusión no se ama lo que no se conoce y como no sabemos de café a cualquier cosa le llamamos café, y eso es lo que servimos a nuestros visitantes, el café que tomamos, el café canalla.

No todo es malo, en Colombia hay una nueva generación de cafeteros que se esfuerza por brindar cafés especiales en grano para que aprendamos a tomar café recién molido (hay que comprar molino), sentir el olor y ver el color de un grano tostado cuando mucho un mes atrás. Yo de vez en cuando mastico granos de café. Te ruego conozcas a los cafeteros más cercanos y cómprales café en grano.

Si recientemente te has tomado un café canalla escríbeme para nunca ir a ese hotel. Si tienes ideas para acabar de una vez por todas con el café canalla también puedes escribir.

 

¿Cuántas veces has sufrido tomar una taza de café tan mala como si hubiera sido preparada en la greca del mismísimo Satanás? Una amiga ha reservado una etiqueta especial en la escala de evaluación sensorial: ¡Canalla! Clic para tuitear
Gerardo Angulo
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Mentor experto de emprendimiento reconocido por APPS.CO - MinTIC – Colombia, estructurador de Proyectos de CTeI validado por MINCIENCIAS e Investigador Asociado reconocido por la misma institución. Ingeniero Industrial, Magister y Doctor en Innovación y desarrollo tecnológico. Ha dirigido varios proyectos de investigación en la industria. Posee diversas publicaciones en revistas especializadas en gestión de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación. Ha sido asesor del Observatorio del Caribe, Universidad de Sucre, Corporación Universitaria del Caribe, Incubar del Caribe, Cámaras de Comercio de Barranquilla y de Cartagena, Producaribe, el Centro de Creación de Empresas de la Universidad del Atlántico, entre otras. En Unimagdalena ha desempeñado roles como: Decano de la Facultad de Ingeniería, dirigió la planeación de CTeI y junto con el Rector Pablo Vera Salazar son los cofundadores del Centro de Innovación y Emprendimiento de la universidad en el cual se desempeña como Director desde febrero de 2017.