Carta Abierta

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Bogotá, Abril 3 de 2020.

Nunca he pretendido que la gente entienda nuestra situación, pues siempre he sabido que a todos nos toca cargar con nuestra propia cruz, con nuestras propias lecciones y aprendizajes.

Pero hoy, cuando la vida nos ha puesto en igualdad de condiciones a TODA LA HUMANIDAD, el ponernos en los zapatos del otro hace parte de la transformación de corazón que la naturaleza, regalo maravilloso que Dios nos dio, nos pide que hagamos.

Es por esto que les pido con humildad pero con el dolor que embarga mi corazón que supongan, así sea por instante, en la posibilidad de que mi esposo, Andrés Felipe Arias, sea un hombre inocente.

Un hombre inocente que ha pasado ya 6 años privado de su libertad, 2 de los cuales fueron en una cárcel de máxima seguridad, en un celda de 2×2, sufriendo hambre, sometido al frío, padeciendo maltratos e injusticias…

Es por esto que les pido con humildad pero con el dolor que embarga mi corazón que supongan, así sea por instante, en la posibilidad de que mi esposo, Andrés Felipe Arias, sea un hombre inocente. Clic para tuitear

Hoy somos TODOS los colombianos los que de alguna u otra manera hemos perdido nuestra libertad. Para bien o para mal, esta situación nos debería hacer reflexionar sobre lo que esta hermosa y sagrada palabra significa. Un hombre inocente encarcelado, y no es el único, pero al parecer sí el único que le quita el sueño a muchos colombianos, tiene la posibilidad de poder recuperar su libertad. Insisto: lleva 6 años privado de ella.

¿A alguien se le ocurre pensar que ese hombre es tan humano como cualquiera?

Si bien ninguno de nosotros en este mundo se encuentra libre de faltas, mi esposo sí está libre de delitos. Pero aun así, ha perdido injustamente su libertad.

Solo espero que esta situación, que implica el sacrificio de todos, logre de verdad la trasformación de tantos corazones perturbados.

No le pido a Dios que cambie esta situación. Le pido a Dios que esta situación nos cambie A TODOS el corazón.

Catalina Serran Garzón