Causas de la Independencia

Coronel Luis Alfonso Plazas Vega

Coronel Alfonso Plazas Vega

CRÓNICA

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Necesitamos otro grito de Independencia

Hoy la antigua Nueva Granada con el nombre de Colombia, de nuevo está subyugada. Ya no es por una potencia mundial que buscaba lo mejor para estas tierras a cambio de llevarse el oro y las riquezas de los indígenas, sino por el crimen organizado dirigido desde la isla de Cuba, y materializado por varios grupos terroristas como son las FARC y el ELN. También el EPL y las llamadas BACRIM o bandas criminales que son algo así como unas “franquicias” de las FARC, las cuales constituyen la principal herramienta de dominio mediante el terror o la corrupción. 

El Reporte sobre Terrorismo del Departamento de Estado de los Estados Unidos a 31 de diciembre de 2019, reafirma la condición de terroristas de esos grupos, y los considera dentro de los 20 más peligrosos y criminales del planeta. 

Colombia está sometida a la consigna criminal de “la bolsa o la vida”, y tristemente una enorme cantidad de compatriotas han terciado por “la bolsa”, que no es otra cosa que la corrupción con la cual los bandidos comprometen a importantes ciudadanos. Cuando no aceptan el compromiso, pueden perder sus vidas. 

No hay libertades. El Congreso está manejado por varios partidos que son dirigidos por el comunismo, a saber: el Polo Democrático, el Partido Verde, MAIS, el Partido Decentes de Petro, y los terroristas de las FARC. Un Congreso en cuyas curules están sentados asesinos, violadores de niños, espoliadores de municipios, haciendas, industrias y empresas, delincuentes de la peor laya que nunca obtuvieron un voto para llegar a lo que debería ser lo más sagrado de nuestra democracia; no es un Congreso libre.  

Las Altas Cortes son víctimas de una impresionante infiltración, la cual se refleja en toda la Rama Judicial, desde Magistrados del más alto nivel, pasando por los de nivel medio y afectando Jueces, Fiscales y hasta secretarios. Los funcionarios de bien, tienen que plegarse y hacer silencio, de lo contrario corren riesgos sus cargos y hasta sus vidas.

Algunos medios de comunicación también están afectados en su independencia, y haciendo gala de una ignorancia insuperable, llevan a la nación a un estado totalitario de izquierda en el cual su profesión de periodistas desaparecerá, porque las noticias solo se comunicarán como le convengan al gobierno que quieren instaurarnos. Solo habrá medios oficiales y sobrarán dedos de una mano para contarlos. Es el “Harakiri” del periodismo colombiano. No hay libertad de prensa. A los directores de noticieros que valientemente dan las noticias como son, les pueden llegar bombas Lapa como la que le pusieron al Director de la Hora de la Verdad Fernando Londoño Hoyos, que ocasionó la muerte de sus escoltas y decenas de heridos de los cuales no se puede hablar mucho. No hay libertad de prensa. 

Ni que hablar de la Policía o del Ejército. Doscientos raspachines desarmados secuestran a un pelotón de soldados que se les someten con el fusil que les entregó la patria en el hombro, y las cartucheras muy pesadas por la cantidad de munición que contienen. Pero la consigna es no enfrentar a los “valientes raspachines de la hoja de coca”, porque son los que producen los ingresos de los que nos tienen sometidos.

¿Y el Gobierno por el que votamos? Tampoco es libre. Se ha comprometido dos veces con el Presidente de los Estados Unidos en la reanudación de la aspersión aérea contra los cultivos de coca, y no lo hace. Según parece no se lo permiten. 

Y si eso sucede a ese nivel, ¿qué podemos pensar en los de menor rango? Y ni mencionemos las promesas de campaña. ¡No hay libertad!

Y los impuestos, parece que las generaciones que vienen van a trabajar para pagar las deudas ocasionadas por el latrocinio sobre el erario público de los años recientes.

Por eso vamos a tener que declarar una nueva independencia. ¡Tenemos que independizarnos de Cuba, que es de donde emanan todas las órdenes que sí se cumplen, y que son las que nos están llevando camino a la miseria! 

Repasemos las causas de la independencia de España a comienzos del siglo XIX.

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El pacto de Bayona.

En 1808 se presentó en España el vergonzoso caso del pacto de Bayona en el cual la familia real entregó el poder a los franceses. Carlos IV no quiso seguir gobernando y Fernando VII no quiso aceptar el trono en las circunstancias en que se lo entregaban. 

Esto exacerbó los ánimos de la América Hispana que no quiso aceptar al gobierno francés.   Los leales a Fernando VII empezaron a presionar al Virrey Amar y Borbón para desconocer al hermano de Napoleón “Pepe” Botellas” nombrado por el Emperador francés como Rey de España, y proclamar como Rey a Fernando VII que era a quien le correspondía. 

El Nuevo Reino de Granada jura a Fernando VII

El 11 de septiembre de 1808, el Nuevo Reino de Granada juró lealtad a Fernando VII, quien estaba confinado, y lo representaba la Junta Central de Sevilla, denominada “Junta Suprema de España e Indias”.

En Santafé de Bogotá se hicieron elecciones y escogieron como diputado a don Antonio de Narváez, natural de Cartagena. En Quito, el 10 de agosto de 1809, se levantó una revolución que derrocó al Capitán General don Manuel de Urriés y puso presos a los Oidores y otros notables.   Establecieron una Junta Suprema de Gobierno que cobijaba a Quito, Popayán y Panamá, si estas dos últimas providencias lo aceptaban.  Nombraron a Juan Pío Montufar, Marqués de Selva Alegre, como Presidente de la Junta.

Esta noticia incitó a convocar con carácter urgente una reunión general del cabildo de Santafé con los notables del gobierno, ya que las tres provincias levantadas estaban bajo la tutela gubernamental del Nuevo Reino de Granada. Dice el cronista: 

“El 6 de septiembre se reunieron El Virrey, los Oidores, el Cabildo, los Canónigos, los Oficiales Reales, los Curas de todas las parroquias, Priores y Provinciales, Capellanes, Hacendados y Vecinos notables y no llegaron a ningún acuerdo. El 11 se volvieron a reunir. Allí se polarizaron los criterios. Los españoles conceptuaron que debía eliminarse la Junta Suprema de Quito por medio de la fuerza y los criollos consideraban que la revolución quiteña era justa, pero tampoco se pusieron de acuerdo. Las cosas no se complicaron más porque había un escolta de 200 hombres del Regimiento Auxiliar, velando por mantener el orden y protegiendo a cada uno de los discernientes.”

Comienza la represión en Santafé de Bogotá

Como no se decidía nada la agitación aumentó. Empezó la represión en forma indiscriminada, se reducía a prisión por sospecha. De Quito llegaron pasquines incitando a la creación de una Junta Suprema en Santafé. La inquisición decidió excomulgar a quien tuviera esos anónimos.  

El Virrey Amar ordenó trasladar al Coronel Juan Sámano desde Riohacha para darle el mando de la guarnición de Santafé, porque necesitaba una persona nada complaciente con las gentes del común y muy comprometido con España. Ese mismo mes de septiembre a don Antonio Nariño y al Oidor de Quito don Baltazar de Miñano, los apresaron por sospecha.

Entonces don Camilo Torres, un notable abogado criollo, escribió el célebre “Memorial de Agravios”, un documento dirigido al Presidente de la Junta de Sevilla, quejándose de la desvinculación existente en el Nuevo Mundo entre españoles y criollos, y otras más sobre el mal gobierno. 

La Junta Central de Sevilla, y la Regencia. 

Por entonces, la Junta de Sevilla tuvo que huir a la isla de León y formar un Consorcio de Regencia, de cinco miembros, el cual dictó el 22 de enero de 1809, un decreto que llenó las aspiraciones de los criollos: declaró que las posesiones españolas de América eran parte esencial e integrante del Reino de España y tendrían representación en dicha junta. Así mismo dispuso su presencia en igualdad de condiciones, en las Cortes Españolas: ordenó que cada Virreinato y Capitanía General nombrara un Diputado. Era lo que desde varios años atrás venían buscando los criollos. 

El Virrey Amar y Borbón hizo reconocer al Consejo de Regencia como representante de Fernando VII. Entonces la regencia envió a Cartagena a dos “Comisarios Regios”, un criollo oficial de la Real Armada, natural de Quito, llamado Antonio Villavicencio, que iría a Santafé. Y don Carlos Montufar, con destino a Quito.

La recepción a don Antonio Villavicencio

La llegada de don Antonio Villavicencio generó un serio problema en Santafé de Bogotá, entre los españoles llamados despectivamente “chapetones”, y los “criollos” que eran los descendientes de españoles, pero nacidos en el nuevo mundo. 

Los encargados de organizar el ágape al Comisario regio, necesitaban un florero para que sirviera de centro de mesa, y tal vez el más bello que había en la ciudad lo tenía un español que vivía en la esquina nororiental de la Plaza Mayor, don Antonio González Llorente. En el primer piso de la casa, don Antonio tenia una tienda de abarrotes, en la cual atendía al público. Más conocido por su segundo apellido, Llorente no era amigo de los nacidos en el nuevo continente. 

¿A quién encargarle la tarea de pedir prestado el florero?

Hay quienes dicen que la selección de Antonio Morales para esa tarea fue espontánea. Hay quienes dicen que no, que fue premeditada para generar el problema. Lo cierto es que, entre el padre de Morales y el dueño del florero, había inquina. Y también es cierto que un grupo de patriotas santafereños ya tenían planeado armar el desorden ese día que era de mercado y estaría llena la Plaza Mayor de tenderos y compradores. 

José María Carbonell ya tenía la consigna de visitar casa por casa a quienes ya habían manifestado su deseo de ser independientes de España. Algunos historiadores dicen que José Acevedo y Gómez famoso por su discurso llamando a la insurrección, ya tenía listas sus palabras. 

Lo cierto es que el 20 de julio de 1810, Morales padre e hijo, llegaron a pedir el florero a Llorente para el banquete al Comisario Regio, es decir a la persona que menos quería que ese banquete se realizara. Y eso terminó en discusión, luego en palabras ofensivas y finalmente en reyerta a trompadas.  La gente se amotinó a ver el desagradable espectáculo, y empezaron las consignas. 

El Grito de Independencia del 20 de julio de 1810

Esto condujo al Grito de Independencia.  El pueblo se amotinó, pidió Cabildo abierto y desconoció la autoridad del Virrey y de los Oidores.  Todos ellos fueron apresados por los insurrectos, y se organizó una Junta Suprema.  Este día se firmó el Acta de Independencia, en uno de cuyos apartes se reconocía a Fernando VII como gobernante de estas tierras y se le invitaba a hacerlo desde ellas. De ese histórico documento, el Acta de Independencia, solo queda una copia, porque el original se quemó el 9 de abril de 1948, cuando las huestes de Cuba, los que nos han mancillado la libertad que se logró en 1810, incendiaron a Bogotá.

 

COMENTARIO

En la práctica el grito de independencia era una insurrección contra el poder francés. Fernando VII llegaría unos años después al trono y en lugar de aglutinar a las colonias americanas y darles la representación a que aspiraban en las Cortes, la cual había sido decretada por el Consejo de Regencia, eliminando la discriminación existente; prefirió enviar fuertes contingentes de tropa que asolaron al Nuevo Reino y bañaron en sangre la nación.

Las tropas de Fernando VII ejecutaron a los líderes políticos de la América Hispana, quienes en el fondo querían un asiento en las Cortes, para sentirse realmente españoles. En cambio, obligaron a los criollos a tomar el único camino que les quedaba y para el cual no estaban preparados: la independencia absoluta.

El 20 de julio de 1810, terminó la llamada “época de la colonia”.

La guerra por la libertad.

A partir del 20 de Julio de 1810, se desencadenó una guerra entre españoles y criollos que tuvo características de guerra civil.  Los cuadros de mando de los ejércitos patriotas eran en su mayoría hijos o descendientes de españoles y la tropa en su totalidad nativa.  Los cuadros de mando del ejército español aún sin la cabeza del Virrey y la Audiencia, eran españoles.  Las tropas eran algunas españolas y otras muchas nativas.  Con frecuencia en las batallas a la ejecución, prisión o extrañamiento de los mandos seguía el traslado de tropas de un bando al otro.

Entre 1810 y 1815 la guerra se condujo en diversos frentes.  Miranda, en Venezuela, pronto capituló, en 1812.  Bolívar surgió ese mismo año con el manifiesto de Cartagena. Llevó a cabo varias campañas importantes, todavía sin la fuerza política necesaria y solo de carácter militar:  la del bajo Magdalena de 1812.  La campaña admirable, en 1813.  Y la de Venezuela, en la cual inicialmente triunfó, pero finalmente lo derrotaron.

En el sur Nariño y Baraya vencieron a los españoles, 1811-1813, inicialmente. Al final Nariño cayó prisionero en Pasto, el 14 de enero de 1814.

Bolívar reapareció en Tunja y recibió el apoyo de Camilo Torres quien estaba enfrentado al gobierno central ejercido por don Manuel Bernardo de Álvarez, el tío de Antonio Nariño quien estaba apresado por los españoles. Bolívar con las tropas de Tunja ocupó a Bogotá el 24 de noviembre de 1814. Luego se dirigió a la Costa Atlántica, donde tuvo problemas con el Coronel Manuel del Castillo, razón por la cual renunció al mando y se embarcó para las Antillas.  Allí escribió su famosa Carta de Jamaica.  Por ese entonces los ejércitos españoles en el Nuevo Reino estaban muy mal.

Entonces en 1815, el rey Fernando VII envió una expedición “pacificadora” al mando del General Pablo Morillo, quien al mando de 15.000 hombres emprendió “La Reconquista Española”.

Morillo fue el primer “Pacificador”. Hace no muchos años llegó otro “Pacificador”, que también acabó con nuestra adolorida nación.

El General Morillo ocupó con éxito la Nueva Granada; destruyó los mal organizados ejércitos criollos; sitió a Cartagena de Indias durante tres meses; ejecutó a los jefes políticos y militares por todo el territorio virreinal; y obligó a los patriotas a confirmar su decisión por la libertad absoluta, que se logró en la Batalla del Puente de Boyacá el 7 de agosto de 1819, nueve años más tarde.

Compatriotas:

– El 20 de julio de 1810 es el día de la Independencia.

– El 7 de agosto de 1819 es el día de la Libertad.

Luis Alfonso Plazas Vega
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Sin duda el más caracterizado y eficiente director de estupefacientes de Colombia. Enfrentó a las mafias del narcotráfico siendo funcionario durante el gobierno de Álvaro Uribe Vélez, entre agosto de 2002 y noviembre de 2004. Oficial del Ejército Colombiano, ingresó a la edad de quince años como cadete de la Escuela Militar y alcanzó el grado de coronel, con el cual se retiró en 1992. Es Administrador de Empresas de la Universidad América, especializado en Administración Pública de la ESAP, Diplomado en Alta Gerencia en la Universidad de Los Andes y Diplomado en Asuntos Internacionales en la Sociedad de Asuntos Internacionales de Madrid. Se ha desempeñado como agregado militar en Madrid, Ministro plenipotenciario en Pretoria (Sudáfrica). Delegado de Colombia en la Novena Conferencia de la UNCTAD en Midrand (Sudáfrica).