Centrales de Abasto y su contexto Capitalista

Juan Toro Escobar

@jote95

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A mediados del siglo pasado se construyeron las principales centrales de abasto o plazas de mercado en el mundo y, en su concepto base, se desarrollaron para tener espacios de almacenamiento y bodegaje de los diferentes alimentos que se comercializan en cualquier ciudad. El desarrollo y la expansión de las metrópolis trajo consigo el crecimiento demográfico y urbano, que a su vez marcaron una tendencia de cambio en conceptos de los mercados tradicionales. 

Estos espacios que en otrora se usaron para grandes bodegas, se comenzaron a usar también para otro tipo de comercio y de servicios, dado a la afluencia de público y a las necesidades de las concentraciones urbanas donde las centrales se establecieron.

Los cambios en las concepciones logísticas en el mundo y su desarrollo tecnológico en los últimos años han generado, por ejemplo, que algunos productos no tengan que pasar por las centrales para llegar a algún eslabón de la cadena comercial o agroalimentaria, si no que éstos se distribuyen desde los puertos, zonas francas o los mismos centros de cultivo.

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Con estas premisas, las centrales de abasto en el mundo se han constituido en espacios representativos para las ciudades y se han convertido en centros de experiencias para las personas, al ser un referente de las costumbres y de las tradiciones de cada territorio. Se convirtieron en un ícono, un lugar de visita obligada de cada localidad, un destino gastronómico y, a su vez, en la despensa de productos y servicios agroalimentarios que une la oferta y la demanda; esos conceptos básicos de las estructuras de capital y que traen consigo dinamizar la economía de las regiones, lo cual en nuestro país se convierte en algo maravilloso, pues en estos espacios convergen todos los actores de la cadena, desde el campesino – agricultor, productor, comercializador hasta el cliente final.

Un día de mercado “muy a.m.” en una central de abasto del país renace el concepto económico de la oferta, miles de vehículos de carga llegan con diferentes productos de todas las regiones a abastecer un mercado, a regular los precios de los mismos que son fundamentales para que una familia colombiana (promedio) pueda subsistir y a contribuir con la dinámica económica de las regiones con los empleos generados, con su peculiar gastronomía y con los procesos logísticos propios del escenario mercantil de la oferta; donde todo transcurre en un pequeño fragmento de tiempo, a tempranas horas de la mañana, en el cual se siente vida, se siente el campo en la ciudad y se refleja el esfuerzo y el sudor del campesino a través de una exhibición de frutas, un mostrador de hortalizas, un bulto de papas o una estiba con carga de maíz. 

Consecuentemente, llega la concepción económica de la demanda, donde miles de empresas, almacenes de cadena, supermercados, tenderos, venteros y personas confluyen en un escenario espectacular para realizar la compra final; los productos, los colores y los sabores de las regiones en su máximo esplendor se encuentran en un contexto maravilloso para poder llegar al consumidor, a un buen restaurante y a la cocina de cada hogar.

Ahora, los invito a dar un paseo por la central de abasto de Medellín que es un dinámico modelo de gestión, con una transformación e infraestructura moderna y que cuenta con una amplia gama de productos y servicios. Hoy, un conglomerado comercial como este, ofrece a todas las partes interesadas un lugar seguro, cálido y agradable; es un espacio que responde a las diversas necesidades de los habitantes, de los negocios y de las empresas de una ciudad innovadora, pujante y hermosa.

Quiero compartirles finalmente, que hay vida pero mucha vida en nuestro país, en el campo colombiano, en los pequeños cultivadores y en los empresarios e innovadores, quienes día a día trabajan y se esfuerzan por sacar adelante sus negocios y proyectos; cuyo resultado final tendrá que ser para ellos el mejor, con una buena venta y una ganancia justa obtenida del esfuerzo. Destacando que en cada familia, comunidad y región de nuestra sentida nación prevalece siempre la esperanza. 

Que hay vida pero mucha vida en nuestro país, en el campo colombiano, en los pequeños cultivadores y en los empresarios e innovadores, quienes trabajan y se esfuerzan por sacar adelante sus negocios Clic para tuitear

¡La compensación es proporcional al esfuerzo y a la dedicación!

JUAN TORO ESCOBAR
Acerca de JUAN TORO ESCOBAR 2 Articles
Ingeniero de Productividad y Calidad del Politécnico Colombiano Jaime Isaza Cadavid, Profesional MBA en Administración de la Escuela Europea de Dirección y Empresa y Especialista en Alta Gerencia con énfasis en Calidad de la Universidad de Antioquia, Patriota apasionado, Profesional Oficial de la reserva grado Capitán, promotor de la “Gerencia Triangular”.