Crimen organizado en Medellín, una Hidra de mil cabezas

César Augusto Betancourt Restrepo

@C88Caesar 

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El tema de la seguridad en Medellín preocupa mucho, pero eso no significa que el Alcalde Federico Gutiérrez no haya hecho nada por atacar a las estructuras criminales que delinquen en la ciudad, como muchos de sus contradictores aseveran.

De hecho, a la fecha, las autoridades les han dado captura a 315 cabecillas de bandas criminales de la ciudad, sin embargo, la génesis del problema radica en que la mafia es como el monstruo mítico de la Hidra, a la que le cortaban la cabeza y le salían más.

Aunque la historia del crimen organizado en Medellín viene de mucho tiempo atrás, es importante señalar que la actual problemática empieza desde el año 2000, cuando el paramilitar “Don Berna”, controlaba la llamada Oficina, la cual era una confederación de estructuras criminales que delinquía en el Área Metropolitana del Valle de Aburrá, y que controlaba la inmensa totalidad de bandas y combos de la ciudad; ese período es conocido popularmente como la “donbernabilidad”.

Aunque la historia del crimen organizado en Medellín viene de mucho tiempo atrás, es importante señalar que la actual problemática empieza desde el año 2000, cuando el paramilitar “Don Berna”, controlaba la Oficina Clic para tuitear

Durante ese tiempo, La Oficina controlaba todo el negocio del narcotráfico, microtráfico, rentas ilegales, y se encargaba de las alianzas con carteles de otros países.

Cuando extraditaron a “Don Berna” en el 2008, el poder que ejercía “La Oficina” sobre las demás estructuras criminales empezó a disminuir, y se generaron unas “disidencias” enfrascadas en una lucha por el poder, sin embargo, en ese tiempo en Medellín se empezó a hablar del “Pacto del Fusil”, una especie de alianza entre criminales para no escalar esa lucha a lo que se podría denominar “conflicto urbano”.

Durante el tiempo del “Pacto del Fusil”, varias administraciones locales hicieron alardes de los “avances en seguridad”, pero lo único que ocurría, era que estas estructuras criminales seguían haciéndose más poderosas mientras muchos políticos se hacían los de la vista gorda.

En el 2013, “La Oficina” se dividió entre dos combos, el primero, el de alias “Tom” de la estructura criminal Los Chatas (de Bello), y el segundo, el de alias “Douglas” del grupo delincuencial organizado conocido como “La Terraza” (comuna 13 y Manrique).

Desde ese tiempo, empezaron los conflictos en “La Oficina”, y a su vez, tanto los Chatas como los de la Terraza, empezaron a tener divisiones internas, y al ver estas divisiones, otras organizaciones criminales más pequeñas empezaron a reclamar “independencia”, y a raíz de eso, se generaron disputas por el control de las rentas, el territorio y las plazas, las rutas, entre muchas otras.

Cuando el Alcalde Federico Gutiérrez señaló que iba a empezar a luchar contra estas mafias, se convirtió en objetivo de las mismas, pues quebrantaba el status quo que hasta el momento reinaba, y cuando se empezaron a generar las capturas a los cabecillas, las pugnas internas de las estructuras criminales, así como las divisiones, se empezaron a hacer más evidentes y punzantes.

Hoy, lo que se conoce como “La Oficina”, está conformada por las estructuras criminales de los Chatas, los Pachelly, Picacho, La Unión, Caicedo y Triana, y controla el 65% de las casi 350 bandas que delinquen en el Valle de Aburrá. A su vez, se creó una “oficina paralela”, conformada por La Terraza, Robledo y Trianón. Ambas macroestructuras criminales en pugna y con divisiones internas en sus propias organizaciones, además de conflictos con otras bandas por el control del territorio.

Además de eso, existe otra Organización Delincuencial Organizada conocida como “La Sierra”, la cual es el brazo urbano del Clan del Golfo, y controla el 25% de las estructuras criminales del Valle de Aburrá.

Todo esto en el contexto nacional en el que Colombia tiene más de 200 mil hectáreas de cultivos ilícitos, y volvimos a ser el mayor productor de cocaína del mundo (1200 toneladas métricas de cocaína al año), mientras la izquierda y las cortes se niegan a que en el país se vuelva a asperjar los cultivos ilegales con glifosato.

Federico Gutiérrez ha mantenido su palabra de combatir a las estructuras criminales que delinquen en Medellín, pero hay que mencionar que mientras Santos fue el Presidente de Colombia, el apoyo en seguridad fue mínimo y el hampa criminal creció descontroladamente. Hoy con Iván Duque la cosa pinta diferente, pero es necesario ser enfático en que sin apoyo del Gobierno Nacional, la lucha contra el crimen organizado en Medellín no es efectiva, mucho más, si el Poder Judicial, lleno de mafiosos con toga, dejan libres a los criminales que con tanto esfuerzo capturan la Policía y el Ejército. 

Antioquia, corredor estratégico 

La pregunta natural es ¿Por qué en el Valle de Aburrá y Antioquia proliferan estos grupos delictivos?

La respuesta, aunque amplia, se podría resumir en dos componentes, el primero de carácter geoestratégico y el segundo, de origen cultural.

Antioquia tiene una posición geográfica privilegiada, principalmente por la salida al mar Caribe que tiene el departamento por el Golfo de Urabá, lo que facilita el tráfico de drogas, personas y bienes (contrabando), razón por la cual la misma subregión de Urabá ha presentado problemas de orden público desde hace muchos años.

Además de la ubicación geográfica, el difícil acceso y el poco control institucional de algunas zonas, hacen que haya proliferación de delincuencia y mucho más, de crimen organizado, que usan esas áreas extensas y poco controladas, como corredores estratégicos, no solo para el tráfico de oro o droga, sino también de armas.

Una de esas zonas de difícil acceso y que ha presentado más dificultad de control para el Estado, es la del tapón del Darién, la cual tiene un límite internacional para el departamento de Antioquia con Panamá.

Adicionalmente, Antioquia tiene un límite con el Chocó, Departamento con poca institucionalidad, con salida al mar, y en el que varias GAO –Grupos Armados Organizados-, delinquen, como el ELN, los Caparrapos y las llamadas “disidencias” de las Farc.

Culturalmente hablando, las bonanzas cocalera y marimbera de los años 70 y 80 en Colombia, dejaron grandes estragos en el tejido social paisa, por la cultura de la ilegalidad y del dinero fácil.

Culturalmente hablando, las bonanzas cocalera y marimbera de los años 70 y 80 en Colombia, dejaron grandes estragos en el tejido social paisa, por la cultura de la ilegalidad y del dinero fácil. Clic para tuitear

Mucho tiempo ha pasado desde que Pablo Escobar fue dado de baja, pero su espíritu sigue vivo en algunas zonas de Medellín, lo que ha creado una escala de antivalores y antihéroes, que se convierten en el modelo a seguir de muchos niños y jóvenes, que ven como la unión a combos o bandas criminales les da un sustento y una especie de estatus en estos lugares de donde al Estado le cuesta mucho llegar.

Esto crea un círculo vicioso que pareciera no tener fin, pues cuando hay golpes contundentes contra esos cabecillas, simplemente quienes ascienden en el escalafón criminal son los mandos medios y empiezan a reclutar menores para que se unan a estos combos o bandas, pero no hay una consolidación de la victoria, llevando toda la oferta institucional y la autoridad férrea y contundente del Estado a los territorios.

Hay que consolidar la victoria, y mientras se desmantelen las bandas criminales, hay que llevar el círculo virtuoso de la legalidad, el emprendimiento y la autoridad, para hacer una verdadera disrupción del crimen.

Este diagnóstico está contemplado en la Política de Defensa y Seguridad del Gobierno Nacional, y es necesaria la articulación con los gobiernos locales y departamentales, para combatir, disminuir y eliminar al crimen organizado.

Quiere decir esto, que la lucha por la seguridad de nuestra población y contra las mafias debe darse tanto en el plano tangible, como en el plano de lo imaginario, es decir en las mentes de nuestros niños y jóvenes, en el mundo platónico de las ideas, y eso solo lo logramos ganándonos el corazón y la confianza de la ciudadanía. 

Acciones concretas para acabar con la mafia 

Pese a que Federico ha mostrado dientes y temple para desafiar la estructura criminal de Medellín, es necesario contemplar nuevas alternativas, y muchas de ellas, coordinadas con el Gobierno Nacional. Enumeraré algunas que creo que son pertinentes, a pesar de que la legislación y el poder judicial en Colombia le pongan tantas trabas a poner tras las rejas a los delincuentes.

  1. Desmantelar las finanzas ilegales: Al igual que con la Hidra, cortar una cabeza en la mafia de Medellín traerá dos cabezas más. Es necesario quitarles el financiamiento a estas bandas.
  2. Acción judicial efectiva: Se necesita la rápida judicialización de estos criminales, penas ejemplares, y en lo posible, la extradición de cabecillas y mandos medios.
  3. Evitar el reclutamiento de jóvenes y menores: mientras haya estímulos para pertenecer al mundo criminal, así como una cultura de la ilegalidad, sumado a la falta de valores y oportunidades, las estructuras criminales de Medellín siempre encontrarán carne de cañón fresca para sacrificar.
  4. Acabar con la corrupción: Muchas de estas bandas tienen compradas a las autoridades, de distintas índoles. Hay que desmantelar esas redes de apoyo dentro de las instituciones del Estado.
  5. Hacer a la ciudadanía corresponsable de la seguridad: Sin el apoyo de la ciudadanía, no hay acción eficaz de la autoridad contra el hampa. Hay que reactivar la cooperación ciudadana por la seguridad.
  6. Nuevos héroes: Hay que derrumbar el mito de que los bandidos son los héroes. Hay que crear nuevos héroes y valores para desmantelar la cultura de la ilegalidad.
  7. No más zonas de tolerancia: No se puede luchar contra el crimen organizado mientras siga habiendo plazas de vicio, zonas donde se delinque sin que la autoridad interfiera. Debe haber presencia institucional efectiva en todo el territorio.
  8. Renovación judicial: la ley tiene que cambiar, no podemos enfrentar a los grandes capos de la mafia, mientras las penas que reciben son circenses y además terminan con rebajas de condenas.
  9. Trato diferenciado: Los capos y miembros de estas bandas no deberían ser tratados como reos comunes, una vez capturados. Deben ser tratados con el rigor más extremo que permite la ley, y creo, que habría que cambiar la constitución, para que estos hampones no sean tratados como princesas por el sistema penitenciario colombiano ¿Qué tal cárceles de aislamiento total para estos bandidos? Sin torturas físicas, pero sin visitas, sin compañeros de celda, sin tener alguien con quien compartir, sin prostitutas, sin fiestas, sin lujos. Solo una celda de dos por dos, y media hora de sol al día por 40 años. Eso disuadirá a más de uno.
  10. Debe acabarse eso de que después de 20 años no han podido hacer el proceso de extinción de dominio. Se le deben quitar todos los bienes a los bandidos, a su familia y a sus testaferros.

ANEXO 1 

El mapa de la criminalidad

En Colombia existen 23 Grupos Delincuenciales Organizados-GDO-, que son estructuras criminales mafiosas con un alto poder económico, gracias a las rentas del narcotráfico y la minería ilegal.

De esas 23 GDO, 10 delinquen en el Valle de Aburrá y Antioquia, y 8 directamente en Medellín, lo que de alguna manera explica el porqué es tan difícil acabar con el maldito crimen organizado en la ciudad.

Además de este número tan alto de Estructuras Delincuenciales, según inteligencia, hay cerca de 10 organizaciones criminales internacionales delinquiendo en la ciudad, de países como Argentina, Brasil, Panamá y México.

En Colombia existen 23 Grupos Delincuenciales Organizados-GDO-, que son estructuras criminales mafiosas con un alto poder económico, gracias a las rentas del narcotráfico y la minería ilegal. Clic para tuitear

Además de esta compleja realidad, las autoridades han señalado que hoy por hoy, hay 13 disputas entre Grupos Criminales en Medellín, lo que deja a su paso bajas entre bandidos, muertes entre inocentes que nada tienen que ver en ese asunto, y un gran deterioro para el tejido social de la ciudad.

Dichas disputas son:

Tomado de El Colombiano:

https://www.elcolombiano.com/antioquia/seguridad/muertes-selectivas-que-sacuden-a-la-mafia-en-el-valle-del-aburra-NG10439172?fbclid=IwAR2pAo12w3sHL4qhuvIvJC-7ZugBlKwG2J8qA6jScop8EiNnngaDcN1Rpwk

  1. “Pachelly” vs “El Mesa” y “Niquía”: El conflicto se activó el 10 de febrero/19, en las comunas Niquía y Altos de Niquía, en el municipio de Bello. A la fecha, han muerto 10 personas en la confrontación de estos tres grupos. Uno de los casos más graves fue un triple homicidio, en el que una de las víctimas fue un cabecilla disidente de “Pachelly”, Mauricio Arias (“Guerrero”).
  1. “Trianón” vs Disidencia “la Terraza”: Una facción disidente de la banda “la Terraza” está tratando de apoderarse de unos territorios en Envigado y Sabaneta, para el tráfico de drogas.

Para lograrlo, se enfrentó a la línea tradicional de “la Terraza” (Manrique) y a la banda “el Trianón” de Envigado.

El pleito comenzó en mayo de 2018, dejando hasta ahora 14 muertos y 8 heridos.

Uno de los hechos más graves fue un doble homicidio del (13/12/18), en el que murió un expolicía, en el barrio envigadeño San Rafael.

  1. “El Acopio” vs “Curazao”: La confrontación afecta a la comuna de Robledo, en Medellín. Las diferencias comenzaron en 2013, cuando “Curazao” se fortaleció en el territorio gracias al patrocinio de la banda “los Triana”.

La tensión aumentó tras el homicidio de Juan Chica, el cabecilla de “Curazao”, el 24 de abril de 2018, en una zona dominada por el combo “el Acopio”.

  1. “El Diamante” vs “La Imperial”: El escenario de esta disputa es la comuna de Robledo, en Medellín. Antes eran aliados y terminaron enemistados por diferencias entre sus cabecillas encarcelados, generando cerca de 15 homicidios entre 2017 y 2018.

La alarma continúa, aunque el nivel de violencia mermó con el asesinato de Nelson Álvarez, alias “Pátula”, coordinador de “el Diamante”, el 23 de octubre de 2018.

  1. “Córdoba” vs “Robledo”: Afecta una franja fronteriza entre las comunas de Robledo y Castilla, en Medellín. La rivalidad está latente desde 2016, cuando “Córdoba”, al mando de “Alejo Cachama”, se separó de la confederación ilegal de la banda “Robledo”, liderada por “el Diablo”.

La guerra ha dejado cerca de 14 muertos. Mermó la intensidad de los ataques el año pasado, con la captura de ambos cabecillas, pero persiste la hostilidad.

  1. División en “la Viña”: El epicentro es la comuna de Manrique, en el nororiente de Medellín. Al parecer hay una disputa interna en “la Viña”, agravada por la participación de “la Terraza” en el problema.

Uno de los cabecillas de “la Viña”, Luis Jaramillo (“Luis el Paraco”), ha sobrevivido a dos atentados en diciembre de 2018 y febrero de 2019.

A la fecha van 5 homicidios ligados a la situación.

  1. División interna en “la Terraza”: Dos cabecillas que antes eran socios,alias “Chicho” y “Tréllez”, se enfrentaron por el controlde la organización criminal.

La disputa, que ha dejado 6 muertos en las comunas de Aranjuez y Manrique, en el nororiente de Medellín, comenzó con un atentado contra “Chicho” en un establecimiento del barrio Estadio (mayo 22/18), al cual sobrevivió con heridas en las piernas.

  1. “Betania” vs “la Torre” y “el Salado“: El pleito que involucra a estos combos inició en 2018 y ha dejado cerca de 20 muertos en la comuna de San Javier, en Medellín.

Se agravó por la participación de otros grupos, que llegaron a apoyar a uno y otro bando. Por parte de “Betania”, el cabecilla de “Juancito”, mientras que su exsocio “Samir” representa a “la Torre” y “el Salado”.

Entre los crímenes de esta disputa, está el recordado secuestro y asesinato de tres jóvenes, hallados en una fosa (noviembre 30/18).

  1. “La Agonía” vs “el Coco”: Perjudica a las comunas de San Javier y La América, en Medellín. La rivalidad data de 2008 y tuvo un pico de violencia en 2018.

Al parecer hay un endeble pacto de no agresión, que incluyó la “entrega” del barrio La Pradera a “el Coco”, a cambio de la muerte de dos jóvenes de ese grupo, que fueron decapitados y botados en Copacabana (enero 13/19).

El cabecilla de “la Agonía” es alias “Pocho”, mientras que el líder de “el Coco” es conocido como “Toco”.

  1. “13 de Noviembre” vs “los Conejos”: Afecta a la población de la comuna Villa Hermosa, en Medellín. Desde abril de 2018 comenzó la disputa, pero se complicó en enero de 2019, con siete homicidios relacionados.

Al combo “13 de Noviembre” lo respalda la banda “la Terraza”, mientras que a “los Conejos” los apoya “Caicedo”.

Pelean por las rentas ilegales en el Centro. Uno de los crímenes más atroces fue un doble homicidio perpetrado durante un almuerzo familiar, en una casa del barrio Llanaditas (enero 10/19).

  1. “Los Chivos” vs “los Pájaros”: La disputa perjudica a los habitantes del corregimiento Altavista y su frontera con la comuna de Belén, en Medellín.

En 2017 establecieron una alianza temporal para frenar a grupos enemigos (“Mano de Dios” y “Zafra”). Tras un periodo de calma en 2018, la nueva reconfiguración territorial que dejó el pleito anterior generó otra vez la disputa, que ha dejado dos muertos desde enero de 2019.

A “los Chivos” los lidera alias “Hugo Chivo”, mientras que a “los Pájaros” los comanda “Juan Pájaro”.

  1. “El Coco” vs “la 24”: Son dos grupos tradicionales del sector Barrio Antioquia, en la comuna Guayabal de Medellín, que pelean por territorios para la venta de drogas.

El primero tiene apoyo del Clan Osorio de “la Oficina”, mientras que el segundo es respaldado por “la Unión” de Itagüí. La disputa está activa desde 2016, con atentados y muertos.

  1. “La Raya” vs “San Rafael”: El escenario de la disputa es el sector La Raya, en la frontera de Itagüí con Guayabal. La enemistad está vigente desde 2011, por las rentas del tráfico de drogas.

Se reactivó en mayo de 2018, cuando sicarios de “San Rafael” hirieron a cuatro personas en un atentado, entre ellas a alias “el Burrito”, un coordinador de “la Raya”.

El jefe de esta estructura es su tío “el Burro”, mientras que a los rivales de “San Rafael” lo comanda alias “Davicito”. La disputa ha dejado ocho muertos.

César Augusto Betancourt Restrepo
Acerca de César Augusto Betancourt Restrepo 16 Articles
Soy Profesional en Comunicación y Relaciones Corporativas, Máster en Comunicación Política y Empresarial. Cordovista hasta los tuétanos, ciclista amateur enamorado de Medellín y admirador de Oscar Wilde, Freddy Mercury y Salvador Dalí. Escribo con alma, vida y sombrero. #DogLover #MejorEnBici