¿Cuál vacuna me pongo?

Santiago Ospina

Con las vacunas han salido muchas teorías de conspiraciones y mal uso de distribución de información no confiable que se ha popularizado rápidamente en las redes sociales.   Sin embargo, aunque estamos aprendiendo de “la ciencia en tiempo real”, es importante resaltar que las vacunas para prevenir las manifestaciones graves o la muerte por CoViD19 no generan infertilidad, no implantan un chip 5G que “va a controlar a la humanidad y hace parte del nuevo orden mundial que los gobiernos de las grandes potencias quieren ponerles a los seres humanos para controlarlos”, entre otras muchas que no van más allá de la especulación.   Obviamente, siendo respetuoso de quienes comulguen con dichos pensares, pero que desde los estudios científicos no tendría cabida al momento de realizar este escrito y confiando en que, como lo veremos posteriormente, no sobrepasen estos pensamientos en más del 25 % de las personas.

Actualmente contamos en nuestro país con tres (3) vacunas de las muchas disponibles:

  • Covishield (AstraZeneca): “la del Reino Unido, fabricada en la India”.
  • Sinovac/Coronavac: “la china”
  • Comirnaty: “La de Pfizer” (Pfizer/Biotech/Fosun)

Cualquiera de ellas es buena, con diferente tecnología (vector viral, virus inactivado, tecnología mRNA; respectivamente).   Así como su conservación, algunas a -70 °C, – 20 °C y, la mayoría entre 2-8 °C (transporte y mantenimiento en temperaturas de refrigeración), óptimas para nuestros país tropical y con duración de conserva entre 6-18 meses, en promedio).   También cada una tiene periodos de intervalos diferentes entre la aplicación de la primera y la segunda dosis, entre 21 días y hasta 2-3 meses, dando cierta gabela para los posibles retrasos que acontecen con ciertas vacunas en nuestro país.   Se espera la llegada de Sputnik V “la rusa”; quien sabe si la Jansen “la de Jonhson & Johnson” y la mRNA 1273 “Moderna” “la gringa”.

Con inicio de una protección hacia el 57 % con la primera dosis, que se incrementa en un 10-12 % cada semana y llega a estar cercana o por encima del 90 %, posterior a la aplicación de la II dosis.   La eficacia de la vacuna se da hacia el día 45 de la aplicación de la primera dosis (incluyendo la aplicación de la segunda dosis, en este periodo de tiempo) y protegiendo de severidad y mortalidad en un promedio de seis (6) meses, hasta donde se han realizado los estudios, pero con la esperanza puesta en que la protección sea por mucho tiempo más.   ¡Ojo! No significa que no nos contagiemos, que no podamos ser portadores asintomáticos y/o que no se transmita el virus.  Por ahora, y en los próximos dos años, la recomendación del autocuidado (distanciamiento físico de dos metros, lavado de manos y uso correcto de la mascarilla – tapa bocas/narices -), permanecerá vigente.

Los efectos adversos inmediatos “las alergias”, afortunadamente no muy comunes, se dan en los primeros 15-30 minutos, de presentarse; razón por la cual es el tiempo que se permanece en vigilancia y más que asociarse directamente a la “porción del virus” en las vacunas, podría estar más relacionado con los excipientes (los ingredientes) de las mismas.   Algunas personas pueden manifestar dolor de cabeza, fiebre, dolor muscular en el sitio de la aplicación, en los tres primeros días luego de la vacunación.   Las personas anticoaguladas (aquellos que toman medicación para tener “la sangre más aguadita”), pueden recibir la vacuna, simplemente dejan de utilizar la dosis del medicamento usual para su enfermedad de base el día de la vacunación, van y se aplican la vacuna, y retoman las dosis usuales del día a día unas cuantas horas después de la vacuna, sin saltarse en ningún momento las dosis total del día ni omitirlas.

Exceptuando, en el caso de las mujeres en edad fértil (18-46 años), donde probablemente desde el Ministerio de Salud se recomendará en dicha población cuando se inicia la Fase de ese grupo de edad, evitar la aplicación de la AstraZeneca/Covishield (y tal vez la Jansen – Johnson & Jonhson si llega al país esta vacuna de una sola dosis de aplicación), pues, aunque han sido efectos adversos en pocas personas (todas ellas mujeres), han sido alteraciones trombóticas (coágulos, trombos de sangre) con complicaciones delicadas.   Sin embargo, sigue siendo mucho más el riesgo de no vacunarse y que se complique el virus naturalmente y/o incluso para quienes fuman cigarrillo y/o las mujeres que utilizan ciertos medicamentos orales para la anticoncepción (para no quedar en embarazo); ¡otro punto a favor de la vacuna!

Más que escoger o no una vacuna, es ponerse la que haya disponible para lograr controlar, en el mediano plazo, la pandemia: “El virus no escoge; no se escoge entonces la vacuna” y para llegar a la inmunidad de rebaño en Colombia (vacunación del 75% de la población), se tiene estimado un promedio de dos años, hacia junio de 2023.   En algunos países, como Cuba, Estados Unidos (ciertos Estados), Rusia, Serbia, Maldivas y Emiratos Árabes (Dubái), les aplican la vacuna a los turistas; ya irse a aplicar la vacuna en otro país depende de la capacidad económica de unos cuantos.   En el corto plazo, a poco más de un mes, alcanza Dubái la inmunidad de rebaño; seguido por Estados Unidos, Chile y Uruguay, en dos a tres meses, aproximadamente; México en un año; Brasil en dos; Marruecos en cuatro; y Perú e Indonesia en seis años.

¡La invitación, desde el gremio salud, es a V A C U N A R S E pues!Más que escoger o no una vacuna, es ponerse la que haya disponible para lograr controlar, en el mediano plazo, la pandemia: “El virus no escoge; no se escoge entonces la vacuna” Clic para tuitear

Santiago Ospina Fonnegra
Acerca de Santiago Ospina Fonnegra 16 Articles
Soy Santiago Ospina Fonnegra; nací el 8 de julio de 1.982 en Medellín, Antioquia; orgullosamente de nacionalidad colombiana y montañero pues es imposible negar las montañas del hermoso Valle de Aburrá. … Soy escolar – 1992 – de la escuela Alfredo Cock Arango; bachiller – 1998 – técnico industrial en fundición y metalurgia del Instituto Técnico Industrial Pascual Bravo; Médico & cirujano – 2007 – de la Universidad de Antioquia; especialista en salud ocupacional – 2015 – de la universidad Ces.