Cultura Traqueta

ARGIRO CASTAÑO

@ArgiroCasta58

Cultura Traqueta Columna de Argiro Castaño Clic para tuitear

Comencemos por decir que yo también tuve 20 años y un corazón vagabundo. Que viví en las épocas de Pablo Escobar, Gonzalo Rodríguez Gacha, De los Ochoa, de Iván Urdinola etc etc. Que conozco hasta el cansancio como la mayoría de Colombianos la historia de estos señores. Conocí de sus extravagancias, de sus gustos y del inmenso mal que le hicieron a Colombia y a toda la sociedad.  

Pero hoy no vengo a hablar de ellos, vengo hablar de los colombianos que madrugamos a trabajar duro cada día de nuestra vida por nuestros sueños. Voy a hablar de mi región la cual conozco muy bien. De mi Antioquia la grande, porque sé que muchos se identificarán con este relato. santuario, Cocorná, Granada, Marinilla, Yarumal, San Pedro, Ciudad Bolívar, Andes, Jardin, Betania, Maceo etc etc. son pueblos de Antioquia de los cuales la mayoría por no decir todos somos descendientes de arrieros, hábiles pa´ los negocios, disciplinados pa´ madrugar a trabajar y finos como un Roble pa´ aguantar adversidades. Trabajando duro algunos logramos salir adelante, con mucho o poco dinero, pero orgullosos de nuestros negocios y nuestras tradiciones; Y es q pa´ nosotros un buen negocio es: una panadería, una revueltería, una carnicería, una carpintería o un taller de mecánica o confecciones. Pa´ nosotros no hay negocio pequeño ni que nos cause vergüenza.

Y es q pa´ nosotros un buen negocio es: una panadería, una revueltería, una carnicería, una carpintería o un taller de mecánica o confecciones. Pa´ nosotros no hay negocio pequeño ni que nos cause vergüenza. Clic para tuitear

El Santuario y Marinilla son pueblos situados al oriente de Antioquia, de donde hace muchos años salieron cientos de jóvenes llenos de ilusiones a recorrer Colombia y el mundo. Salieron de sembrar repollo y arracacha y regresaron llenos de billete a llevar progreso a sus pueblos, y es que la malicia y la picardía pal negocio de los habitantes de esta región es algo innato, natural. Dicen que en esta región se asentaron Árabes, Turcos y Alemanes que se cruzaron con los nativos y por eso la variedad de rasgos físicos de los habitantes de estos pueblos.

No es raro ver a un mono “candelillo“ en el parque de Marinilla escondiéndose del sol, o una linda rubia oji azul vendiendo buñuelos en el parque del Santuario, o un negro bigotudo peli indio como era mi papá y abuelo, tomando aguardiente en el parque de Cocorná. Los Santuarianos y los Marinillos han progresado bastante, no es raro verlos viajar a la China y filar 20 o 30 contenedores llenos de cachivaches pa´ vender en Colombia y por todo sur América, dueños de casi todos los san Andresito del país y de casi todas las plazas de mercado.

Solo por mentar una:  “la mayorista“ de Medellín. ha progresado enormemente y ahora sus hijos (que hasta mandarín hablan) son los encargados de ayudarle a los viejos y seguir como aplanadoras consiguiendo billete. De origen campesino y humilde somos casi todos los de estas regiones, descendientes de arrieros y de agricultores y aserradores. Desde las épocas de los abuelos nos ha gustado (casi a todos) chicaniar con lo mucho o poco de lo conseguido, mi abuelo materno Manuel mostraba con orgullo sus 4 dientes de oro (quise mucho a este abuelo) oriundo del santuario; mi abuelo era negociante de cualquier cosa, a mí me vendió mi primer Reloj “Cornavin“ de 32 rubíes (dijo él), yo tenía 12 años y no creía en nadie con semejante “pepa“ de reloj en mi muñeca. Mi papá tenía su gigante anillo de oro con una piedra roja que lucía orgulloso cuando tocada la guitarra. En mi juventud me compré mi esclava de oro y mi gargantilla que exhibía con orgullo dejándome la camisa sin abrochar y ponía caminao de “tumbador” rumbo a los bailaderos del pueblo a conquistar alguna montañera.

Así somos, así crecimos y esas son nuestras costumbres arraigadas en el alma.

No es raro ver en estos pueblos una Toyota Prado TXL del año afuera de un granero y su dueño atendiendo el mostrador, es q nos gustan las cosas bonitas y trabajamos pa´ conseguirlas. 

La casita revocada y estucada, los pisos en cerámica y si estamos muy “largos” (ricos) en mármol, las puertas y las ventanas en roble macizo, cuando podemos le metemos bañera a nuestro baño con luces indirectas y todo pa´ meternos ahí con la vieja a tomar vino “Cherrynol” una noche de despeluque;  podemos entrar a un restaurante y pedir frisoles con garra y una botella de Old Parr , los carros nos gustan “engallados“ la llanta balón con rines de lujo, luces led y exploradoras, buen equipo de sonido y le sacamos brillo cada 8 días. 

Descendientes de arrieros nuestro amor por los caballos es algo único y en medida de nuestras posibilidades tenemos 1-2-3 o 4 pedorros de estos, eso sí, nos gustan los buenos, los briosos pa´ salir a chicaniar un sábado al parque del pueblo, en las cabalgatas importantes nos ponemos el traje de fantasía y salimos a montar con todos los juguetes: buen sombrero, poncho, chamaras y si hace sol hasta gafas oscuras nos ponemos, echamos la botella de Old Parr en la alforja y tomamos a pico de botella, eso si cada q nos echamos un trago miramos pa´ todo lado pa´ estar seguros q si nos están viendo. Amamos a nuestras familias, nos hacemos desgüevar por nuestros amigos y somos unos enamorados de nuestras tradiciones. (a uno no lo ven si no bebiendo y pasando bueno) pero no lo ven levantándose a las 4 am. a jornaliar me dice algún amigo.

Ahora en épocas donde la izquierda se nos apoderaron de las banderas del “animalismo“ solo queda decir: en mi casa se compra primero el cuido pa´ los caballos y si queda comemos nosotros! los amamos y los cuidamos como a un miembro más de la familia; Por que para tener un caballo no se necesita ser un traqueto, solo se necesita ser un hombre juicioso que se levante a trabajar pa´ sostener sus pasiones. 

La cultura Colombiana de la cual me siento orgulloso viene desde los dientes de oro de mi abuelo Manuel, del anillo con piedra roja de mi padre, del carriel Jeriquano de mi tío Ruperto, de los 24 de Diciembre con voladores, trago y comida, del sancocho con cierre de cuadra de los barrios populares, de las serenatas con merenderos, del mariachi en los 15 de la hija, del paseo al río con neumático, y es que así somos la mayoría de personas, las cuales nos hemos hecho a pulso en Colombia y que nunca esperamos nada de nadie, que nos levantamos a trabajar y que con mucho o poco dinero sabemos disfrutar de la vida. Por eso como no dependemos de nadie nos gastamos la plata honradamente ganada como nos da la gran puta gana!  Gracias.

La cultura Colombiana de la cual me siento orgulloso viene desde los dientes de oro de mi abuelo Manuel, del anillo con piedra roja de mi padre, del carriel Jeriquano de mi tío Ruperto Clic para tuitear
Argiro Castaño
Acerca de Argiro Castaño 5 Articles
carpintero de profesión, campesino de corazón, enamorao de mi negra y mas uribista que un putas.