Curules, Impuestos, Promesas y Comunicación en este gran árbol de Navidad

Martin E. Botero

Martín Botero

Queridos lectores, no es ningún secreto que el país atraviesa actualmente por una situación muy difícil y delicada desde el punto de vista político y social, y afrontarlo es una de las prioridades del Gobierno. La necesidad de hacer frente a esta creciente amenaza de elementos internos y externos constituye un desafío estratégico cuyo valor e importancia no pueden subestimarse. Corresponde al presidente, no su tecno burocracia, tomar las precauciones necesarias para evitar una merma de la imagen y la fiabilidad, así como desarrollar un entendimiento mutuo más firme, un enfoque más coherente, amplio y equitativo para la evaluación y gestión de los riesgos a nivel central. No obstante, existe la necesidad aún más importante de recuperar la confianza de los ciudadanos de a pie en el proyecto – país, mantener la credibilidad ante el público en general y toda credibilidad al proceso de vuelta al orden constitucional. Dicho esto, esta crisis debería brindar la oportunidad de imprimir un cambio de rumbo radical, esto también significaría un cambio de política para reorientar el camino que está tomando el país, y hacer frente a posibles crisis futuras que constituyan una amenaza para la estabilidad nacional.

La necesidad de hacer frente a esta creciente amenaza de elementos internos y externos constituye un desafío estratégico cuyo valor e importancia no pueden subestimarse Clic para tuitear

 La reciente elevación del tono de las críticas contra la clase política o las acciones del gobierno o incluso contra algunos ministros en particular es nada menos que un trueno en un cielo sereno. Es preciso pasar de las palabras a los hechos y reconocer la urgencia de la situación. Hoy en día, en la era digital, la opinión pública examina más detenidamente la forma y velocidad con la que las personas que ocupan el poder cumplen y materializan sus promesas, compromisos y discursos electorales. Y si la legalidad y la convivencia democrática exige unas elecciones libres, la legitimidad depende en primer lugar de la capacidad del Gobierno de cumplir sus promesas electorales, rendir cuentas de su actuación a los ciudadanos y de responder al sector público y privado. El irrespeto a la voluntad de todo un pueblo expresada en elecciones justas y libres aumenta la distancia, el rencor y la apatía entre los electores y sus representantes, reduce proporcionalmente la participación de los votantes y abona la frustración y el desencanto por la democracia. La primera regla de moralidad y honestidad política en una democracia es la garantía de que se respeta la voluntad popular y el voto del pueblo, junto con la esperanza de que el gobierno mantenga todas sus promesas electorales. Si los políticos quieren ganarse el respeto de los ciudadanos tienen que demostrar la voluntad política de asumir el reto que supone comprender los valores, las preocupaciones y las necesidades del electorado. La mejor manera para perder dicho respaldo es multiplicar las promesas no cumplidas. Se acabó la época en que los ciudadanos temían pedir respuestas y rendición de cuentas al Gobierno por su utilización de los fondos.

Si los políticos quieren ganarse el respeto de los ciudadanos tienen que demostrar la voluntad política de asumir el reto que supone comprender los valores Clic para tuitear

Quisiera referirme ahora a los puntos que siguen: Curules, Impuestos, Promesas y Comunicación que están siendo objeto de debate hoy.

Promesas 

Para mantener la legitimad el gobierno debe respetar las expectativas de cambio de quienes lo eligieron, lo que implica cumplir las principales promesas de campaña. Se trata de una cuestión políticamente delicada y que exige potenciar la fiabilidad, la seriedad y el discernimiento ético entre la política y la moralidad. La honestidad política significa respetar los acuerdos y mantener las promesas y acercar los ciudadanos comunes y corrientes a las instituciones. Si las promesas y el contenido de esas promesas no se materializan, esa crítica aumentará, claro está. Cuando el Gobierno no está dispuesto a asegurar un seguimiento y continuidad, mantener las promesas y desarrollar confianza; su legitimidad es escasa. Hoy más que nunca, el gobierno debe cumplir sus promesas si quiere recuperar la confianza de los ciudadanos. El incumplimiento de las promesas “proporcionará el pábulo necesario para poder formular acusaciones contra los gobiernos electos”. No cabe duda de que Duque logró capitalizar la insatisfacción y frustración del electorado por su honestidad, integridad, capacidad práctica y creatividad, incluida la desastrosa crisis económica (culpa del gobierno anterior), los escándalos de corrupción, el surgimiento de nuevos espacios de crítica social y el desgaste de la retórica gubernamental, pero en particular por sus promesas electorales de modificar o cambiar la realidad de la situación social, la frustración de las esperanzas de los electores, de introducir o aplicar los cambios a los acuerdos y presentar un proyecto político dio lugar al triunfo electoral y fue elegido como más indicado para dirigir el país. El verdadero desafío al que se enfrenta ahora es pasar de las palabras y las promesas de la campaña electoral a los hechos porque de no ser así se corre el riesgo de decepcionar a millones de votantes que esperan una verdadera revolución política, social y económica y de que, en consecuencia, se rebelen enseguida contra ese gobierno que habían elegido;  un vacío de confianza y castigo que ha se ha visto claramente reflejado en las pasadas elecciones.

Se trata de una cuestión políticamente delicada y que exige potenciar la fiabilidad, la seriedad y el discernimiento ético entre la política y la moralidad. Clic para tuitear

Curules en disputa en la Cámara de Representantes

No se pueden financiar promesas del futuro con el dinero destinado a promesas del pasado (no deberíamos ignorar la voluntad de los votantes); eso desconcierta a la opinión pública, que ya no tiene una idea clara de qué es lo que defiende el Gobierno. Siempre está presente la tentación de hacer excepciones, compromisos ambiguos, posiciones contrastantes, sin embargo, somos de la opinión de que debería finalizar el tiempo de los compromisos ambiguos sólo por mantener las relaciones con las fuerzas políticas de oposición. Se debe mantener la transparencia y una posición coherente, firme y responsable en este asunto, porque lo que necesitamos es voluntad, y se precisa una gran cantidad de ella aquí. En un momento en que el electorado está más dividido que nunca, el cumplimiento de los compromisos asumidos en el programa de Gobierno debe realizarse directamente a la luz del sol, con transparencia y a la luz del día, sin objetivos oblicuos, nunca desafiando la voluntad clara y expresa de los votantes. Esa es la forma de recuperar el interés del electorado por el gobierno. El electorado, además de ser soberano, es también el único que no tiene faltas o responsabilidades morales y, por lo tanto, no puede ser víctima de maniobras contrarias al espíritu y la sustancia de la democracia. En términos políticos tiene sentido: antes o después, los políticos ambiguos son castigados por el electorado, pues nunca contará con la comprensión del cuerpo electoral. Necesitamos una política que sea generosa, pero no permisiva, una política que sea exigente y eficaz para no decepcionar las expectativas legítimas de la opinión pública. No se puede olvidar que la primera regla de moralidad política en una democracia es cuando se respeta el voto popular, a las grandes masas de votantes. 

No se puede olvidar que la primera regla de moralidad política en una democracia es cuando se respeta el voto popular, a las grandes masas de votantes. Clic para tuitear

Impuestos (más bajos y gastos estatales más limitados)

La diferencia entre quien tiene mucho y quien tiene poco o nada es cada vez más grande, además quien tiene mucho últimamente pide más sacrificios a quien tiene poco o nada. No me encuentro entre quienes saltan en defensa de aumentar los impuestos sin una estricta reestructuración de la deuda, recortar el gasto público, aplicar medidas de austeridad, congelar los sueldos de los funcionarios y las personas relacionadas con ellos, congelar y recuperar los activos robados por los políticos y del producto de la corrupción, al igual que a combatir internacionalmente los paraísos fiscales. Pero es que, de aumentar los impuestos, aumentará también el fraude fiscal. Antes de pedir más sacrificios se necesita urgentemente la implementación del plan de austeridad y ahorro de los recursos públicos a través de medidas de austeridad a sus presupuestos para reducir el gasto gubernamental y reducir el déficit público. Literalmente ya no se sabe si se trabajaba para sobrevivir o para pagar los impuestos. Para obtener éxito, necesitamos contar con políticas salariales destinadas a reducir las desigualdades salariales y a lograr mejores salarios para los trabajadores mal pagados, entre los que predominan las mujeres.

Antes de pedir más sacrificios se necesita urgentemente la implementación del plan de austeridad y ahorro de los recursos públicos Clic para tuitear

Comunicación

El país vive hoy un momento decisivo en lo relativo a contrarrestar los efectos sobre los riesgos -reales o percibidos- y las consecuencias relativas a los intereses tejidos detrás de las campañas de propaganda injustificadas para desprestigiar al gobierno, difamar o injuriar a las Fuerzas Armadas, sin “sustancia ni justificación”, que llevan a cabo periodistas, personas sesgadas por su militancia política y los medios de comunicación con fines de desinformación y por un cínico cálculo político, específicamente diseñados para manipular a la opinión pública, influir en el desarrollo de acontecimientos, desestabilizar, etc., gangrenadas por la instrumentalización del derecho a la libertad de expresión y de opinión. Vivimos en un país en el que existe un uso abusivo e injustificado de la libertad de expresión que parece más bien un ejercicio de hipocresía e instrumentalización de los derechos humanos y no existen definiciones jurídicas claras. Esta tendencia se ha visto reforzada por un proceso de estigmatización y discriminación contra determinados grupos de la sociedad civil y la influencia política de diferentes grupos de presión. Es indudable e indiscutible que cualquier periodista o defensor de los derechos humanos puede infringir la ley con impunidad, bien por la utilización o instrumentalización de su condición de activista, amparado en la libertad de expresión, bien por cualquier otra razón, haciendo caso omiso de la prohibición de cualquier forma de incitación al odio y a la violencia, la difamación, el atentado contra el honor, la libertad y los derechos de la persona. Una estrategia de comunicación eficaz adoptada por el Gobierno y dirigida a la opinión pública es esencial para mantener la confianza de la población y lograr un diálogo eficaz a la consecución de los objetivos nacionales (revisión del marco legislativo, sobre impuestos, programa gubernamental, etc.), podría ayudar a despejar las dudas y preocupaciones de los ciudadanos. Ese tipo de política tiene sus ventajas, entre las que se cuenta la de dar mayor transparencia y justificación a las propuestas y las actividades socioeconómicas del gobierno y respaldar todos los cambios y, teniendo en cuenta que los jóvenes representan un grupo objetivo esencial entre los destinatarios de la comunicación. En este sentido, resultará de utilidad una estrategia eficaz de información y comunicación en todos los niveles de las actividades propuestas y, en su caso, emitir informe sobre las medidas a aplicar (incorporadas en la Visión conjunta). Se trata a la vez de una cuestión de derechos humanos y de uno de los mayores retos al que se enfrentan ahora el nuevo jefe de las comunicaciones del presidente Duque. Le auguramos los mejores éxitos en esta importante labor. Amen 

Martín Eduardo Botero
Acerca de Martín Eduardo Botero 71 Articles
Abogado Europeo inscrito en el Conseil des Barreaux Europèens Brussels. Titular de Botero & Asociados, Bufete Legal Europeo e Internacional con sede en Italia y España. Letrado del Ilustre Colegio de Abogados de Madrid. Presidente y fundador de European Center for Transitional justice y vicepresidente en la Unión Europea de la Organización Mundial de Abogados. Graduado en Jurisprudencia por la Universidad de Siena (Italia) con Beca de Honor y Licenciado en Derecho por la Universidad Católica de Ávila (España). PhD en Derecho Constitucional Europeo por la Universidad de Bolonia con Beca de estudio del Ministerio de Exteriores italiano y la Unión Europea. Colabora con universidades, institutos de investigación especializados y organismos de la sociedad civil en los programas de cooperación jurídica y judicial internacional. Consultor Jurídico independiente especializado en anticorrupción. Su último libro lleva por título “Manual para la Lucha contra la Corrupción: Estrategia Global: Ejemplos y Buenas prácticas”.