Dalí, el artista amigo del General Francisco Franco.

J. Sebastián Gutiérrez Herrán

@SebastianGutih1 

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Escribir sobre la historia, y más propiamente sobre la vida de grandes personajes de la humanidad es quizá una de las narrativas más íntimamente relacionadas a los géneros clásicos, casi que una épica de la personalidad; ello puede notarse desde el siglo VIII A.C en la antigua Grecia con Homero u Horacio en Roma 68 antes del nacimiento de nuestro señor Jesucristo. Hablar de la Hispanidad, y todo lo que conlleva a ello sin ser un ciudadano propiamente peninsular siempre dará de que hablar, y más por los enemigos de la herencia de dichos pueblos y Cultura, lo cierto y lógico de antemano es que la cultura hispánica la llevamos en la lengua y en las venas y no está de más hablar un poco de su historia desde perspectivas relativamente aisladas geográficamente. La historia del arte y la política serán siempre un aliciente para inquietos e intelectuales ávidos, sedientos de desplegar sus letras y perspectivas en torno a dichas temáticas, no están al margen de ello grandes personajes de las letras, la política y el arte Hispánico como: Francisco Franco, Cervantes, José Ortega y Gasset, Diego Velásquez, Tirso de Molina, Francisco de Quevedo y por supuesto el particular y excéntrico artista Salvador Dalí.

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Y es que de Dalí se ha dicho infinidad de cosas, algunas exacerbadas e iconoclastas y generalmente falacias mediáticas y clichés baratos. Lo cierto es que Dalí en términos de política se autodefinía como un “monárquico” cercano a la idea de la aristocracia clásica europea, o al menos previa a la revolución francesa de 1789, la valoración de la biología, la genética y otras cualidades eran los puntos que enfatizaba Dalí a la hora de precisar sobre el liderazgo político de los sujetos. Las historias sobre Franco y Dalí son relativamente poco conocidas por la ciudadanía, para algunos causa escozor que uno de los más grandes artistas de la historia de la humanidad haya sido tan cercano y fraternal con la figura de lo que dentro de los mismo espectros de artistas suelen llamar un “dictador”, ello es polémico y Dalí lo sabía, no se sabe a ciencia cierta sí era ese efecto de polémica lo que buscaba el artista al relacionarse con Franco, de él (Dalí) nunca se sabe nada con certeza. 

Historias paralelas en torno a Dalí y su obra hay por cantidades alarmantes, algunas de ellas cargadas de polémica como la de “dance” o el Baile, una de las obras compendio de 7 piezas que culminaron incineradas en apartamento en la ciudad de Nueva york finalizando los años 40s y que Dalí tuvo que volver a hacer a mediados de los años 50s, paradójicamente la historia confusa de dicha anécdota no es el incendio, sino como terminó está obra en manos del narcotraficante colombiano Pablo Emilio Escobar Gaviria. 

Así como muchas hay infinidad de anécdotas sobre este polémico artista cuya vida culminaría un 23 de enero de 1989. Su cercanía con Franco, que en esencia es lo concerniente en este escrito, se remonta a los años de la guerra civil española de 1939, cuando el pintor de una u otra manera desde el año 1929 empezaba a ser famoso por sus obras “la persistencia de la memoria”, “el enigma del deseo” y “El gran masturbador”. Picasso  por su parte con su obra “Guernica” (1937) era solo una burda interpretación cubista las atrocidades de la guerra, mientras que de las maravillas surrealistas de Dalí marcaban pauta en la vanguardia artística del momento, siempre se tuvo el sentimiento dentro de las esferas artísticas de la rivalidad entre los dos artistas, siempre postulándose del lado de Picasso, quizá por perspectivas más “políticamente correctas” que propiamente artísticas, pero lo que concierne respectivamente al Arte Dalí era el verdadero genio que encarnó el espíritu de su tiempo. 

Franco y Dalí, Dalí y Franco, una relación reciproca de admiración, una constante reverencia entre ambos, para algunos enfermiza, para algunos otros magnifica y sin igual, con ese tinte real de una obra surrealista en carne vida. Lo cierto es que los encuentros entre ambos, artista y político-militar fueron constantes durante toda su existencia, algunas veces ocultas mediáticamente por la piensa “bien pensante” Europea y en general del mundo entero, algunas otras veces vociferado abiertamente por sectores Franquistas para vender una figura más “light” del Generalísimo, lo realmente claro es que la admiración mutua era algo más allá de asuntos políticos, artísticos o militares, sentiría, a juicio personal y con temor a equivocarme en los densos parangones de la interpretación, que dicha admiración provenía más de esa clásica reverencia hispánica que hay sobre la sacralización de la carne, la omnipotencia de Dios en los hombres, esa manifestación divina que le dan nuestros pueblos y sangres a lo que místicamente , gnósticamente no podemos explicar de las personalidades humanas llevadas a tan semejante grandeza terrenal. 

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Se fue primero del mundo carnal, terrenal, el generalísimo  Francisco Franco Bahamonde en 1975, y muchos periódicos y medios lo registraron, con titulares variables según el juicio de valor político de cada tribuna, lo cierto es que ese día Dalí lloró como niño sin su madre en la habitación “1610” del lujoso Hotel St. Regis de Nueva York, así lo hizo saber el artista años más tarde en múltiples entrevistas, ello se conoció como “el día que Salvador Dalí lloró”. 

J Sebastian Gutierrez Herran
Acerca de J Sebastian Gutierrez Herran 77 Articles
Padre de Viko, nieto de Flaminio Herrán. Caldense por fortuna de Dios; Padre Manizaleño y Madre del oriente de Caldas. Coaching en Trabajador Social empresarial y organizacional. Tres años de experiencia laboral en el sector privado y un año en proyectos del sector público. Aficionado amateur de la filosofía-política, la Historia, la sociología el Derecho. Me gusta el cine clásico de John Wayne, Ford y Clint Eastwood. Amante de la música de Vikernes, Piazzolla y Antonio Aguilar.