De candidatos presidenciales

Jorge Mario Pérez Solano

Jorge Pérez Solano

De candidatos presidenciales. Por Jorge Mario Pérez Solano Clic para tuitear

Jorge Pérez Solano

A cumplirse el próximo 7 de agosto los dos años de este gobierno, ya empiezan a sonar los nombres de los que probablemente llegarían a heredar semejante tamaño de problemas pandémicos como el desempleo, encaramado en un 25%, después de haberse mantenido entre un 10,1% a un 11%, la caída del consumo que oscila en 57 billones de pesos del PIB, la inactividad económica que va en un -7%, presupuestos desfinanciados, vigencias futuras comprometidas, unas regiones maltrechas y mal administradas, la caída de las exportaciones, y lo peor, una insolvencia y pérdida de capacidad de pago de más de 20 millones de colombianos que les quedará difícil responder por los impuestos que a hoy no sobrepasa en su recaudo en un 20% con respecto a vigencias anteriores. 

Me atrevería a decir, sin sonrojo alguno y con extendida confianza, que de los candidatos que mencionaré en líneas, serán los únicos que con sobrados méritos, logren darle una estabilidad política y económica al país, después de los enormes sacrificios que han resultado de las medidas tomadas con ocasión a la pandemia – que son impopulares – y que deberán seguir el curso, de lo contrario, correríamos el riesgo de retroceder y caer en la propuestas facilistas y demagógicas que ya están calando en medio de tanta dificultad como la renta básica y el peligroso regresó del santismo. 

De este gobierno destacaría y rescataría el liderazgo de José Manuel Restrepo y Fernando Ruiz, donde el primero, como ministro de comercio, se ha encimado al hombro y ha sido el cerebro de todo el andamiaje del tema de la reactivación económica en medio de la pandemia, de la competitividad, de la productividad y de la inversión. Del segundo, como ministro de salud, no ha desfallecido en medio del recorrido que hace del país de forma diaria, atendiendo las necesidades e inquietudes de las EPS, de la red hospitalaria, apagando incendios con prudencia y entrelazando la confianza entre el gobierno nacional y los mandatarios locales con el concepto, la decisión y el acompañamiento de los mejores. Lo que los opaca y no los resplandece por ser técnicos, es que no son políticos, dirán los calculistas y estrategas de marketing. 

De los que todavía no anuncian su candidatura, pero se sabe que serían buena fórmula presidencial: Federico Gutiérrez y Alejandro Char. Del primero, recuperó la seguridad de Medellín, se la jugó por disminuir la desescolarización e inversión en la educación, trabajó por las contingencias ambientales y los corredores verdes, y los más importante, bajó la tasa del desempleo y la muestra de la transparencia en la ejecución de los contratos. Del exalcalde de Barranquilla, recuperó la confianza de la ciudadanía, le devolvió a la ciudad su posición de capital de la región caribe, reinvirtió en la maltrecha infraestructura vial y de arroyos, así como el mejoramiento de las instalaciones educativas y hospitalarias, recuperó el espacio público y de esparcimiento, gestionó el nuevo puente Pumarejo, pese a que existe un endeudamiento, hay un manejo adecuado de las finanzas, sin mayor compromiso de la contratación, la proyectó internacionalmente y regionalmente, con tasas de crecimiento y con indicadores sociales considerables, dejó retos pendiente como la seguridad, que ha sido el problema mayúsculo de todos por razones del desplazamiento nacional y la llegada de nacionales extranjeros. En fin, ambos son gerentes y políticos. 

En ese mismo orden, de Enrique Peñalosa se podría decir lo mismo, con sobradas virtudes en la planificación y ejecución de ciudades cosmopolitan, con liderato para trabajar en equipo, muy perseverante y conocedor de las problemáticas urbanas, a veces muy imprudente con sus diálogos y confronta muchas veces sin posibilidades de acuerdos por su extensiva terquedad. Sería un buen candidato, pero Bogotá lo consumió políticamente.  

Por el lado del CD, están el actual ministro de defensa Carlos Holmes Trujillo y el excandidato Rafael Nieto Loaiza. Del primero, está haciendo el trabajo duro de la lucha contra la disidencia de las Farc y la recaptura de todo el “exsecretariado”, la disminución de la erradicación de los cultivos de coca y la reorganización de las FFMM y de Policía, después de encontrar muchas manzanas podridas del anterior gobierno. Del hoy exviceministro, se le ve un protagonismo de opinión, conocedor de todos los temas, estudioso, recatado y prudente en sus apreciaciones y de línea fuerte y continua a la hora de criticar al gobierno. Entre uno y otro, hay suficientes razones para sus aspiraciones, pero sin consenso y sin empatía al interior de la propia colectividad del expresidente, sin poder recoger los frutos por el notable desgaste que ha traído consigo esta pandemia con el gobierno actual.    

Del lado de los progresistas, verdes, tibios, polo, la U, liberales disidentes, los reincorporados de las Farc y los santistas, están tratando de trazar una nueva línea con algo nuevo llamado “de convergencia”, tal como lo sugirió el excandidato y diseñador del fracasado acuerdo de la Habana, Humberto de la Calle, que por cierto propuso hace una semana en El Espectador, llegar a un acuerdo nacional para enfrentar la actual “amenaza y fuerza del extremismo” que detenta hoy el presidente Duque, lo cual no deja de producir nauseas semejante propuesta de agremiación desolada, cuando gracias a ellos, hemos heredado un aparato político y armado que no está desmovilizado, un sistema de justicia transicional que produce vergüenza, unos departamentos y municipios sitiados por las bandas criminales, el regreso del secuestro, de la extorsión, de las voladuras de oleoductos, y aun así pretenden, llegar con la inusitada oferta de cambio en medio de tanta criminalidad endosada y legalizada por estos en el pasado y que ha conllevado a que asesinen a los verdaderos líderes sociales por oponerse al negocio de la coca. Mejor dicho, el terrorismo no lo tienen en la sala de su casa. 

No existe mayor crédito para quienes desde el sector territorial y nacional han demostrado con lujos el manejo de los recursos, la sostenibilidad fiscal, la ejecución de los proyectos, la modernización de las ciudades y las entidades, en contravía de los que desde la capital y otros sectores de oposición a hoy, han demostrado ineficiencia, derroche de la contratación para pagar favores, designación de funcionarios con documentos falsos, canalización de recursos a través de sociedades ficticias y de parientes ya denunciados, el obscuro acto criminal de mentir sobre los mercados y ayudas a quienes nunca llegaron, el pago para enderezar los flases y las pantallas con micrófonos, sobre hechos que de por sí son desgracias de administraciones ya conocidas.

El país no puede repetir esa historia a la que intentan devolvernos los que alguna vez se sirvieron de la seguridad para insistir en lo que hoy y siempre nos han chantajeado: sin la paz nos llega la guerra. Hay que recordarles que la guerra nos llegó cuando le entregamos la paz al servicio de los criminales. 

ANEXO. Feliz día Santa Marta en tus 495 años. Algún día serás protagonista de tu grandeza cuando superes “esos de antes y esos de ahora”.

JORGE MARIO PEREZ SOLANO
Acerca de JORGE MARIO PEREZ SOLANO 27 Articles
Abogado,Especialista En Derecho Administrativo, ha sido asesor y consultor en el sector nacional y territorial socio en Safey & Lawyers SAS - Bogota. Fue columnista en el hoy diario del magdalena, bloguero en kienyke,columnista en seguimiento.co. Samario de nacimiento,Barranquillero y Bogotano por adopción;su domicilio y residencia están en Bogotá y Barranquilla