De la Catedral de Pablo al Vaticano de las Farc.

JULIAN BUITRAGO

@jbagbam74

De la Catedral de Pablo al Vaticano de las Farc. Columna de Julian Buitrago Clic para tuitear

Los adultos contemporáneos, esos que nacimos antes de 1.980 y que Andrés López nos bautizó como la Generación de la Guayaba en la pelota de Letras, tuvimos que pasar nuestra adolescencia con la amenaza terrorista de los carteles de la droga. No era solo el miedo a que una bomba nos explotara al lado, era el temor a que un lavaperros se enamorara de la novia de uno, o que de la nada sacara su “fierro” porque no le gustó la forma en que alguien lo miró. Después del asesinato de Galán, ese que nos impidió tener un presidente decente y a cambio nos dejó unos delfines inútiles que explotan su magnicidio en cada campaña, fue elegido César Gaviria, cuyo gobierno se encargó de negociar con Pablo Escobar. A punta de atentados terroristas, asesinar o secuestrar a políticos, jueces y periodistas , logró que el Estado claudicara, primero prohibiendo la extradición en la Constituyente de 1.991 y después aceptando entregarse si podía ser recluído en una “cárcel” construída y administrada por él. Nos debíamos tragar esos sapos en nombre de la paz. Pardo, Carrillo y De la Calle fueron protagonistas de esos bochornosos actos de sumisión. La dicha de tener encerrado al cartel duró poco más de un año. Cuando se hizo imposible seguir ocultando los excesos y crímenes que ocurrían en la Catedral, el Gobierno decidió intervenir para cambiar a los capos de prisión, no sin un oportuno aviso previo que permitió su fuga. A partir de ese momento volvió la zozobra. Escobar y sus secuaces andaban sueltos y el terrorismo de nuevo a las ciudades. Tuvo que recurrir la administración de Gaviria a asociarse con otros bandidos igual de malos, los famosos Pepes, archienemigos de Pablo aunque antes fueron sus socios, para poder darlo de baja.

Cuando se hizo imposible seguir ocultando los excesos y crímenes que ocurrían en la Catedral, el Gobierno decidió intervenir para cambiar a los capos de prisión, no sin un aviso previo que permitió su fuga. Clic para tuitear

Después de esa desastrosa experiencia de agacharle la cabeza a unos narcos creíamos que la lección quedaba aprendida, pero no, los mismos del 90 volvieron recargados y nos repitieron la dosis, pero esta vez se aseguraron de involucrar a muchos más porristas para darle algo de legitimidad a otra claudicación. No nos digamos mentiras: las Farc hace mucho dejaron de ser un grupo insurgente para convertirse en un cartel más. La democracia colombiana demostró que la izquierda podía llegar al poder en las urnas, no con los fusiles. La mayor prueba es que en el gobierno de la seguridad democrática, consiguieron el segundo cargo en importancia, la alcaldía de Bogotá y tuvieron todas las garantías para gobernar, tantas que lo mantuvieron por tres períodos, pese a los escándalos de corrupción y la pésima gestión.

Esta vez fueron más osados, en vez de decir que los capos eran los peores terroristas de la historia y que por eso había que darles todo lo que pedían, como hicieron con Pablo, nos metieron el cuentazo que eran unas hermanitas de la caridad, que sus delitos, si es que habían cometido alguno, eran conexos con su lucha revolucionaria , pero que si se firmaba la paz, les dábamos impunidad, les lavábamos la plata y de ñapa les encimábamos curules en el Congreso terminaba la guerra de 50 años y  ellos iban a ayudar al Estado a acabar con el narcotráfico. No se había secado la tinta de la firma del acuerdo cuando Santrich, uno de los negociadores y futuro parlamentario, ya estaba cuadrando un cargamento de coca con carteles mexicanos. Esta vez no fue una llamada anónima la que posibilitó la fuga del capo, fue una acción concertada de las cortes, primero dándole un fuero inexistente para quitarle el caso a la Fiscalía, y después absteniéndose de dictarle medida de aseguramiento para que pudiera andar como Pedro por su casa y salir del país.

Escobar primero fue representante y después fue perseguido por narcotráfico. En el país del realismo trágico, treinta años después, Santrich fue posesionado como representante después de ser pedido en extradición por traqueto. Si al cartel de Medellín le hicieron una catedral, al cartel de las Farc le dieron el Vaticano entero.

El Estado de Opinión negó el narcoacuerdo, pero el Estado de Derecho lo tramitó. El Estado de Opinión pedía la extradición de Santrich pero el Estado de Derecho permitió su fuga. El Estado de Opinión pide pena de muerte o cadena perpetua para violadores de niños pero el Estado de Derecho les da casa por cárcel y  a veces hasta les da curules en el Congreso. Será que sacamos adelante el referendo?

El Estado de Opinión negó el narcoacuerdo, pero el Estado de Derecho lo tramitó. El Estado de Opinión pedía la extradición de Santrich pero el Estado de Derecho permitió su fuga. Clic para tuitear
Julián Buitrago
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Administrador de Negocios, economista.