Deberíamos estar hablando de esto.

JORGE LUIS CALLE

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El país ajusta 15 días de protestas y manifestaciones en las principales ciudades del país. 

Las razones de los marchantes son diversas y parecen mutar con el correr del tiempo. Pero al margen de los motivos, y de si los compartimos o no, vale la pena reflexionar sobre dos tipos de consecuencias generadas por el paro:

  1. Las económicas que se contabilizaron en 7 días:

 

  1. Según Jaime Alberto Cabal, presidente de Fenalco, el comercio ha perdido 1.4 billones de pesos, situación que afecta los ingresos de los 790.000 tenderos del país y pone en riesgo los  260.000 empleos que normalmente se generan en temporada navideña.
  2. Acopi calcula que las pérdidas podrían alcanzar los 427.000 millones de pesos para las pequeñas y medianas empresas. 
  3. El Alcalde Enrique Peñalosa señaló que las pérdidas por vandalismo ascienden a 40.000 millones de pesos, y que cada día, cerca de dos millones y medio de personas no han logrado desplazarse con normalidad a sus actividades de rutina. 
  4. Asobares indicó que durante el fin de semana hubo pérdidas por 64.000 millones de pesos que afectaron cerca de 34.000 empleos entre directos e indirectos.
  5. Cotelco ha calculado pérdidas acumuladas diarias por 2.000 millones de pesos debido a una menor ocupación hotelera.
  6. Acodres –Asociación Colombiana de la Industria Gastronómica- ha calculado pérdidas por 12.400 millones de pesos por menor consumo en la industria gastronómica.
  7. El dólar ha superado la barrera de los 3.500 pesos, entre otras razones, por el retiro de capitales extranjeros.
  8. En medio de las protestas actuales, que también se viven en otros países del continente, Telefónica puso a la venta todas sus filiales en América Latina con excepción de Brasil. La compañía decidió priorizar los mercados donde pueden crecer. 

 

  1. Las que impactan negativamente el imaginario colectivo: 

Es cierto que Colombia no atraviesa su mejor momento, y que desde 2010 no se percibe una mirada colectiva esperanzadora. En ese entonces, había una visión conjunta de país y un modelo de sociedad compartido por la mayoría de colombianos. El rechazo hacia el terrorismo era unánime y la sensación de positivismo era común en muchos. Los indicadores macroeconómicos, además, respaldaban ese sentir ciudadano. Sin embargo, desde ese año, y por diversos factores que no son objeto de este escrito, la situación cambió drásticamente, la polarización aumentó de manera significativa, el negativismo se expandió y cada fracción de Colombia parece tener ahora un sueño de construcción de patria propio.

Esa realidad con la que convivimos hace dos cuatrienios, se ha agudizado en los últimos días, y lo que me preocupa en particular, es el deseo que cada vez expresan más personas preparadas, con muchas habilidades y con la capacidad para generar empleo, de abandonar el país debido a la inestabilidad política, jurídica y económica, que existe hoy en nuestro territorio y que se agrava con la continuidad del paro.

Cuidado, porque al paralizar la economía de una nación, se impide que se creen más y mejores oportunidades para todos. 

Es imposible llevar un barco a buen puerto, si los marineros deciden tirar anclas en vez de ayudarle a su capitán.  

Cuidado, porque al paralizar la economía de una nación, se impide que se creen más y mejores oportunidades para todos. Clic para tuitear
Jorge Luis Calle
Acerca de Jorge Luis Calle 4 Articles
Administrador de Negocios, especialista en Mercadeo y en Comunicación Política. Opinador de temas de país.