El pueblo asumió su destino al presentar una mayoría fresca que busca, simplemente integrándose así misma, la purificación de la acción política, sumergida en la más grosera corrupción. Clic para tuitear

 

En una forma casi providencial, que asume un destino que se planteaba incierto y conocido en su forma como una metamorfosis kafkiana, cuando todo se mostraba con la simple apariencia del fenómeno marxista de la toma del poder, ocurrieron ayer unos hechos que implican que el pueblo ha tomado la decisión de dirigir su propio destino al votar mayoritariamente dejando abierto el camino que conduce al rescate pleno de la democracia.

Hasta ayer la alternativa ganadora de los «progresistas» -como les gusta hacerse llamar-, hoy parece decirle a esta patria que sí somos conscientes, en una gran mayoría, de los enormes daños que han hecho a Cuba, a Venezuela, a Nicaragua y ahora mismo al Perú y a Chile; y que esta patria seguirá trajinando por los senderos de la libertad y la democracia, sin que la fuerza imponga, conforme a su conducta, el sendero atrabiliario de aquellas dictaduras.

El pueblo asumió su destino al presentar una mayoría fresca que busca, simplemente integrándose así misma, la purificación de la acción política, sumergida en la más grosera corrupción. Hay una imperiosa necesidad de cambio de esa forma de actuar en que subrepticiamente los inescrupulosos y oportunistas hallaron el camino de enriquecerse, aun a costa de la alimentación de la población escolar, de la vivienda de las clases trabajadoras y todavía peor que eso, de la salud de los colombianos. En todo hallaban el filón del latrocinio.

Esa forma de actuar -la corrupción- ha sido rechazada por las nuevas mayorías que suman: Rodolfo Hernández cerca de seis millones de votos más los cinco largos de Fico que superan los once millones, contra los ocho millones largos de Petro, quien está congelado en las encuestas. Esas claras mayorías ahora están integradas entre los seguidores antiguos de Fico Gutiérrez, quien pidió generosamente votar por su antiguo émulo y nuevo candidato por decisión popular, el ingeniero santandereano Rodolfo Hernández.

El propio Petro ha alegado contra Rodolfo que éste tiene un proceso -en el que no han dictado ninguna otra medida a la imputación- y además el cachetazo al concejal que todos recordamos. No obstante de estas cosas y de cualquier pequeña falla en el inmediato pasado, ha sido absuelto por el poder popular. Todo porque es el pueblo el que soberanamente así lo ha determinado.

Aunque el gárrulo amigo de los fajos de billetes y de las trapisondas, Roy el ardoroso cambiador de su propia imagen, lo condene. Aunque no sería raro éste también ande al acecho de una nueva traición. Piensa que para eso sirve la vida.

Lo cierto es que el pueblo, especialmente la juventud, se ha identificado con los sueños y programas expuestos por el ingeniero. Ha sido la suya una campaña sui generis, sin antecedentes, sin maquinaria, ni las grandes manifestaciones que tanto gustan a Petro; pero eficaz en transmitir su sinceridad y convencimiento interno. Ha dicho lo que el pueblo esperaba que dijese un candidato; y en realidad nada hay postizo en él. Dice las cosas con pasión y la sinceridad se transmite en su gestos no estudiados sino espontáneos.

En mi caso personal, que no soy un idealista de derecha sino un practicante de la centro izquierda de mi partido liberal, no estoy vinculado a ninguna campaña política ni a directorio alguno. Solo doy opiniones sujetas a una verdad, sin que haya el cálculo de algún beneficio.

Voté por convicción por Federico y me gustó hacerlo. Pero se ahora lo que significó ese prodigio de salvar la democracia colombiana en esa forma providencial, contra la arrogancia de los Petros y Roys, y Benedectis y el tal Bolívar, que hizo suicidar al hijo honrado de Bruno Díaz por trampearle un contrato; y los entendimientos a que llegaron para rebajarles la pena a los hermanos Moreno Rojas, condenados por el carrussel de la contratación. Ah y los invaluables servicios prestados por Teodora o Piedad Córdova, todavía en sus actividades «económicas» y el que se llamó el Pacto de la Picota obviamente a favor de Petro.

!Vergüenza!

Por supuesto ese camino y la lista de atropellos como el vandalismo de «primera línea» y los policías quemados son largos. Pero son ellos los del discurso de la paz con insensatez, aunque han creado la violencia.

Pues bien, esos personajes siniestros y antidemocráticos, con la ayuda de varios medios importantes de comunicación, ya se sentían en el poder socialista. Ha sido pues una especie de designio espiritual de los grandes hombres de la historia de Colombia y al mismo tiempo de las nuevas generaciones limpias de crímenes los que han producido ese cambio verdadero. Que se dará el próximo 19 de junio.

Ese será el inicio de una época en la que el sol radiante brille con la misma honradez con que debe brillar el servicio público. Sí, todos estamos listos a la nueva era.

Armando Barona Mesa
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Abogado, escritor, periodista, historiador, excongresista, exembajador

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