Salvemos a Colombia con @FicoGutierrez, ese paisa sencillo y preparado al que le duele nuestra patria como a todos nosotros. Sabe ganar y sabe mandar. Clic para tuitear

 

Los marxistas saben hacer sus cosas. Lo primero es que ellos no son ni los violentos ni los abusivos. Ellos están camuflados y son los amantes de la paz y trabajan para ella y por supuesto para la democracia. Los violentos son aquellos que se les oponen. Pero son ellos, los marxistas, quienes entienden filosóficamente que la violencia es la gran partera de la historia y que para poder lograr el cambio es preciso que otros mueran. En la guerra tienen que morir muchos, piensan y hacen de ello una filosofía.

De ahí que se inventan la revolución violenta, los colectivos y matan y secuestran y ponen bombas, como ahora, y asesinan niños. Porque son terroristas en pro de su revolución. Castro nos trajo a las Farc y al ELN. Y no hemos podido lograr que la paz nos alcance porque ellos, los marxistas, son los nobles y quieren las reivindicaciones sociales. La paz es un prurito pequeño burgués, dicen con convicción. Ah, cuantas cosas hacen en pro de esa guerra que le declaran a un país desarmado y con ganas de paz.

Ellos son los buenos, así organicen, como en el caso colombiano, a la guerrilla y a los vándalos que queman policías y a los que Petro señalaba sin ningún rubor como los grandes héroes de su revolución lista -porque se siente elegido- a comenzar elevando los aranceles, es decir los impuestos de importación, sin pensar en el aumento inmediato de la inflación y la subida de las materias primas. Y listo igualmente -así lo he oído- a acabar con la producción del petróleo, sin calcular -él que dice ser economista- lo que le ha de ocurrir a una economía que solo se sostiene básicamente del crudo. Y a “democratizar” la propiedad de la tierra dizque para hacer la revolución de la producción agrícola, que jamás pudieron hacer los comunistas rusos, después de matar a diez millones de agricultores.

Hay algo peor: dentro de la demagogia y el populismo que practica el señor Petro, como un mago fomenta el odio de clases y levanta él y sus paniaguados la lucha de clases, que cobra por boca de la señora Márquez, como si el país de hoy hubiera sido el culpable de la esclavitud. Ella, usando lugares comunes, acumula el odio de la raza negra a los colombianos que hemos democratizado a través de la historia las grandes conquistas laborales, la educación, la vivienda y la salud de un pueblo creciente en las esferas más pobres de la sociedad. Somos líderes en la conquista de un derecho laboral de los más avanzados del mundo.

¡Cuidado!, la cuestión de la revolución comunista no es ni sencilla ni fácil ni tiene retroceso. Si llegasen a ganar para acabar con las esperanzas de todo un pueblo que antes ha practicado la solidaridad de todos con sentido patriótico y colombianístico, lo primero que harán será montar la dictadura que se ve, como es de conocimiento público, en Cuba, Nicaragua, Venezuela y ahora Lima y Chile. Petro hace parte de toda la cofradía y está suficientemente entrenado para entrar a acabar con la democracia. Ese es su destino, si es que los demás nos dejamos.

Federico, que no es de derecha como dicen de mala fe, es un colombiano sin partido. Le duele Colombia, la escucha e interpreta y va aglutinando las mayorías. Hay que llamar a somatén con alarmas. Nunca estuvimos más cerca del desastre sin regreso y la mentira.

Salvemos a Colombia con Federico, ese paisa sencillo y preparado al que le duele nuestra patria como a todos nosotros. Sabe ganar y sabe mandar.

Armando Barona Mesa
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Abogado, escritor, periodista, historiador, excongresista, exembajador

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