Del Marxismo-leninismo al tráfico de cocaína y el terrorismo como método.

J. Sebastián Gutiérrez Herrán

@SebastianGutih1 

Del Marxismo-leninismo al tráfico de cocaína y el terrorismo como método. Columna de J. Sebastián Gutiérrez Herrán Clic para tuitear

Para julio de 1962 se publicaba un libro llamado “la violencia en Colombia” que tomaba como sustrato histórico las denominadas “violencias” de los 40s y 50s, experiencias como las “repúblicas independientes” de Marquetalia en el Huila, y guayabero; Dicha publicación fue llevada a la luz por los académicos, Germán Guzmán Campos, el sociólogo que junto con el “cura guerrillero” Camilo Torres Restrepo, años antes en (1959) abrían fundado la primera facultad de sociología en Latinoamérica en los claustros de la Universidad nacional de Colombia sede Bogotá, Umaña Luna es el último de los colaboradores de dicha publicación; hasta acá todo muy romántico, muy académico, nada fuera del marco normativo, Pero que sucedió los posteriores años a 1962, más específicamente en 1964 con el nacimiento de las FARC?

El nacimiento de las FARC, Nacidos desde la Sangre para la Sangre.

Inicialmente se tenía como referencia histórica a la luz de las ideas de muchos académicos que el surgimiento de la FARC era una causa justa, de campesinos sin tierra que reclamaban una reforma agraria y una dignidad por la propiedad de la tierra. Así al menos hasta el día se concibe no solo dentro del imaginario colectivo, sino también en algunos de los elementos que sustentan el proceso de paz que hoy por hoy es tan mencionado en nuestro país. La comisión de la verdad redacto no solo un documento donde son ponentes dos de los académicos elegidos por ellos mismos para crear esta “historia” como lo son Eduardo Pizarro Leongómez (hermano del guerrillero del M-19 Carlos Pizarro Leongomez) y el Profesor marxista Víctor Manuel Moncayo Cruz, ellos como los dos ponentes principales que redactaron la “historia” de todos estos procesos de la violencia en Colombia, según ellos y el entonces gobierno de turno de Juan Manuel Santos Calderón para mediar por el proceso y las víctimas.

Inicialmente se tenía como referencia histórica a la luz de las ideas de muchos académicos que el surgimiento de la FARC era una causa justa, de campesinos sin tierra que reclamaban una reforma agraria Clic para tuitear

Dicho con lo anterior, nada más acomodado y sesgado de la realidad porque de antemano en los texto se desconoce algunos elementos claves que no permiten que hayan puntos fundamentales en un acuerdo de esta naturaleza, como lo son la verdad, la justicia y la no repetición, en ninguna parte de estos texto se tiene en cuenta de antemano esos elementos, y mucho menos las víctimas, pareciera más un texto acomodado a los victimarios de las FARC (que sin duda lo es).

Tenemos entonces acá hechos concretos, las FARC nacen con sangre, no solo por sus referentes históricos como el marxismo que para la década de los 60s había hecho estragos en el mundo con más de 70 millones de muertos, sino también con lógicas políticas despreciables e inhumanas como la de Lenin en Rusia, que había masacrado tantos de sus conciudadanos de su patria por imponer ideas utópicas que luego en 1991 terminarían por fracasar como todo ejemplo histórico relacionado con el marxismo y sus múltiples formas.

De las “Ideas” a la Cocaína.

No siendo de antemano las mejores ideas tomando como referencia a Lenin o Stalin, a Mao o a Castro, la Guerrilla de las FARC optaron por otros “métodos” para sustentar su guerra que según ellos era contra el Estado y las oligarquías nacionales, nada más alejado de la realidad por que terminaron siendo ellos los mayores verdugos de la historia de la patria, y acomodados en las arcas institucionales como cualquier “oligarca” que hoy en día vemos en instancias institucionales. Es así pues que desde mediados de los años 70 las FARC han trasegado por negocios ilegales como la cocaína y el tráfico de armas, sino que también a través de otros métodos como el secuestro, la extorción, el abigeato, “la pesca milagrosa” y otros métodos han patrocinado de manera directa su campaña político militar por imponer sus ideas y realizar lo que según ellos es la toma del poder legitima por parte de las clases menos favorecidas (escribo esto con un sentimiento de risa que es inevitable jajaja).

Esta inocencia entonces que empieza con un romanticismo Robin Hoodesco, termina por transformarse en el aparato criminal más grande no solo de nuestro país, sino también de todo Latinoamérica, una estructura criminal tan grande que llego a ser el Cartel número uno del mundo en producción de cocaína, aliado política y militarmente con otras estructuras criminales como los carteles mexicanos, el cartel de los soles en Venezuela, al qaeda en el medio oriente, y algunos otros criminales de esta nación como el ELN.  Siendo así no solo el tráfico de drogas era uno de las grandes deformidades que sufrió esta organización, otros elementos trasversales que según ellos nunca ocurrieron como el reclutamiento de menores, la violación sistemática de niños y niñas dentro de las filas, las presiones psicológicas y físicas para hacer abortar a las mujeres (algunas muchas siendo menores de edad aun) las bombas a poblaciones civiles, las extorciones y el robo, todo ello en una vorágine inasible de poder e inmoralidad que nunca los detuvo ni los detendrá, puesto que el único elemento que realmente los podría haber detenido es la Ley y también se la saltaron, se hicieron los de la vista gorda y crearon su propia justicia especial para no ser juzgados, totalmente lo contrario, para juzgar a las FFAA y a la sociedad civil que justamente tuvo que poner freno a las acciones de estos bandidos narcoterroristas.

Conjetura final:  Mucha tinta se ha derramado sobre este tema, algunos acercándose a los parámetros de la realidad histórica, otros muchos desde la misma académica tratando de retocar un poco hechos verídicos y resonantes como el tráfico de drogas por parte de esta organización criminal, algunos otros vejámenes dentro de esta organización como el reclutamiento a menores, las violaciones sistemáticas a menores de edad entre otras, son otros de los elementos que quieren ocultar algunos de los “académicos” más sonados de las letras nacionales. Esta columna es entonces una pretensión justificada de la mayoría de sectores sociales que hemos vivido en carne propia la violencia y quienes nos sumamos a consignas políticas como NO A LA JEP o no a las FARC, porque estamos en todo nuestro derecho como ciudadanos a no comernos ese sapo tan grande que nos quieren meter a la boca.

NO A LA JEP o no a las FARC, porque estamos en todo nuestro derecho como ciudadanos a no comernos ese sapo tan grande que nos quieren meter a la boca. Clic para tuitear
J Sebastian Gutierrez Herran
Acerca de J Sebastian Gutierrez Herran 47 Articles
Padre de Viko, nieto de Flaminio Herrán. Caldense por fortuna de Dios; Padre Manizaleño y Madre del oriente de Caldas. Coaching en Trabajador Social empresarial y organizacional. Tres años de experiencia laboral en el sector privado y un año en proyectos del sector público. Aficionado amateur de la filosofía-política, la Historia, la sociología el Derecho. Me gusta el cine clásico de John Wayne, Ford y Clint Eastwood. Amante de la música de Vikernes, Piazzolla y Antonio Aguilar.