Departamento de Córdoba, entre corrupción y delincuencia.

Juan Sebastian Diaz Duque

@JuanSDD1 

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Córdoba es un departamento cuyas fronteras delimitan entre la corrupción y la delincuencia, pero los cordobeses hemos pasado el límite de la tolerancia. La falta de liderazgo nos ha costado históricamente, cada rincón del departamento se encuentra asediado por problemas graves que difícilmente se solucionarán si seguimos apostándole a los mismos políticos, quienes por medio de redes clienterales y compra de votos se han robado poco a poco nuestra amada tierra ganadera. Es necesario hacer una autoevaluación de todos los escándalos en los que nos hemos visto envueltos para comenzar a darnos cuenta que estamos en malas manos, que la compra de votos ha comenzado a degenerar nuestro futuro, sabiendo que 50.000 pesos no financian las oportunidades de desarrollo que sin corrupción sí existirían, ni la construcción del departamento estable que todos merecemos.

Comencemos hablando de los escándalos en corrupción. El cartel de la hemofilia, donde se vio acusado el ex gobernador Alejandro Lyons después de que la contraloría descubriera un plan para defraudar el departamento por más de 60.000 millones de pesos, o las estafas en la universidad indígena donde más de 770 estudiantes de familias humildes resultaron estafados por la institución que según investigaciones de la fiscalía,  les ofreció programas profesionales de medicina, derecho, psicología, trabajo social, posgrados, licenciaturas, maestrías y doctorados a través de una página web, a pesar de que no tenían los certificados de registro calificado ni la personería jurídica para ser abiertos al público. Estos son algunos de los casos que demuestran la grave situación institucional que afronta el departamento.

Por otro lado, producto de la corrupción la educación no avanza, los colegios se encuentran en un estado crítico y las denuncias ciudadanas no se escuchan, por ejemplo, la más despreciable forma de corrupción es la que entristece la cara de nuestros niños que no obtienen alimentación por culpa de la ineficiencia de los contratistas encargados de la repartición de esta. En el libro “Grandes hallazgos”, la Contraloría general de la nación cuenta como en un colegio de cerete 350 niños hacen fila desde las ocho de la mañana para que tres operarios le entregan medio vaso de peto y una galleta de soda, alegando que los desayunos no les pueden costar más de 70 pesos, cuando a los contratistas se les paga 971 pesos por desayuno.

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Además de esto, la falta de educación es un factor que crea verdaderos problema de fondo. Primero, las pocas oportunidades de avanzar en los escalafones sociales o de salir de las necesidades básicas insatisfechas, esto a su vez provoca condiciones perfectas para conducir a los afectados a integrar bandas criminales; segundo, la falta de cultura política posibilita el aumento de corrupcion y aceptación de todos los fenómenos políticamente negativos que hoy en día tienen estancada a esta región.

También es necesario tocar el tema de la delincuencia, ya que el crimen organizado ha sido una constante histórica en este departamento. Aún cuando no podemos desmeritar los grandes golpes que ha tenido la policía nacional contra los grupos delincuenciales, debemos decir que no son suficientes. El clan del golfo sigue siendo una organización que intimida con todas sus fuerzas a los habitantes, ejemplo de esto es que en Junio de este año profesores del departamento denunciaron que los grupos al margen de la ley les prohibían el uso de cascos al momento de conducir sus motocicletas para así poder visualizar sus rostros y tener un mejor control en la zona.

Por último, hay que hacer un análisis de lo que está ocurriéndonos como sociedad. La corrupción y la delincuencia son problemas graves, sin embargo, estos se pueden combatir, pero producen un efecto que muy difícilmente podremos remediar, dicho efecto es la desconfianza en las instituciones gubernamentales. Los cordobeses han sobrepasado los límites de lo que como ciudadanos se puede aceptar, normalizaron toda conducta corrupta, se acostumbraron a que la política no sea quien los gobierne, sino que hicieron de la politiquería un acto de su diario vivir. Con esto no quiero decir que los cordobeses seamos malos ciudadanos, sino por el contrario, por ser gente de bien es que necesitamos darnos la oportunidad de salvar a nuestro departamento de las manos de quienes han desangrado los recursos de la tierra del Sinú y San Jorge.

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Juan Sebastian Diaz Duque
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Juan Sebastián Díaz Duque, nacido el 4 de agosto de 1999 en el municipio de Planeta Rica, Córdoba. Curse mi primaria y bachillerato en el colegio Juan Pablo II de este municipio. Desde muy temprana edad me sentí inclinado por los temas políticos y me dedique a la oratoria en la cual fortalecí mi discurso político y tuve logros a nivel regional. Actualmente soy estudiante de ciencia política de la Universidad del Norte, milito en el partido Centro democrático y soy líder de las juventudes del partido dentro de la universidad.