Deportista de alto rendimiento de nuestro país: ¡A nadar!

Dr. Santiago Ospina Fonnegra

Santiago Ospina

@SpiderDoc

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Hace unos pocos días fui convidado por Felipe Acevedo, periodista deportivo de un importante noticiero del canal regional antioqueño.   Para mi sorpresa, le habían facilitado mi número telefónico para darle respuesta a algunas dudas del coronavirus SARSCoV2/CoViD19, el contagio o no al utilizar las piscinas, y la reactivación deportiva pendiente para nadadores de alto rendimiento.   De piscinas y cloro, más allá de lo recreativo, no tenía en ningún momento un conocimiento suficiente del tema para participar en una entrevista de alto calibre en tan reconocido medio televisivo.   Después supe, a través de Rubén Cartagena, director deportivo del noticiero, que era una nota que llevaban buscando ya hace un buen tiempo.

¡Qué bueno haber tomado la decisión de “echarme un chapuzón” en el tema y es éste, precisamente, el contenido que pude revisar y poner en práctica de una forma contextualizada y que me llevó a escribir esta columna con todo el cariño y admiración que se merecen nuestros deportistas de todas las disciplinas en nuestro país!

Revisando el contenido del decreto 847 del 14 de junio del año en curso, junto al comunicado emitido el 11 de junio del mismo año por el Ministerio del Deporte y basado en el ítem 35 del artículo 3. Garantía para la medida de aislamiento; queda claro que es potestad de gobernaciones y alcaldías, en sus respectivas jurisdicciones: “… ser garantes del derecho a la vida, a la salud en conexidad con la vida y la supervivencia… en el marco de la emergencia sanitaria…”.   Además, del ejercicio al aire libre para mayores de 18 años y hasta los 69, así como en otros grupos etarios.   Y, en cuanto a los deportes reglamentados según cada disciplina y de forma diferenciada, menciona el parágrafo 1., la posibilidad del entrenamiento deportivo para profesionales, los de alto rendimiento, por períodos no superiores a dos (2) horas diarias y de forma individual (natación, clavados, entre otras que se me puedan escapar).

En cuanto al ácido hipocloroso (el cloro disuelto en el agua), técnicamente se recomienda una concentración mínima de cloro de 0,14 – 0,2 – 0,5 miligramos por litro de agua – mg/L –.   Siendo incluso mayor en algunas albercas, donde se pueden tener concentraciones incluso de 1,5-2,0 mg/L, pues concentraciones más altas generan molestias oculares y en la dermis; por eso es por lo que “nos arden los ojos” y la piel “se pone seca”, cuando salimos de piscina y sentimos que “le echaron mucho cloro”, literalmente.   Para la Organización Mundial de la Salud – OMS –, la concentración mínima es de 0,2-0,5 mg/L.

Para que esta sustancia química esté mínimamente con un 70% de disponibilidad (cloro residual), y sea una dilución de “agua desinfectante” debe tener un pH neutro, estar a más de 18°C, y realizar una mezcla homogénea de ambos compuestos por un mínimo de 30 minutos.   Por los malos entendidos que hubo en algunos países del mundo después de que un alto mandatario de una de las potencias mundiales emitiera un concepto erróneo en su cuenta de Twitter, el Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos – INVIMA – emitió un comunicado el 22 de abril del presente año donde aclara que para que este tipo de diluciones tengan un carácter desinfectante, deben garantizar que la concentración de cloro sea de 500 partes por millón – ppm – y qué, en ningún momento, previene “el coronavirus” al ingerirlo, pues es netamente para uso externo.

En cuanto a la normatividad olímpica de las piscinas, encontré que tienen una longitud de 50 metros de largo por 21 metros de ancho, y un promedio de 2,7 a 3 metros de profundidad (5,4 metros para clavados).    Siendo para las primeras, algo así como 3.150 metros cúbicos – m3 – del bien más preciado del mundo; y qué, para garantizar las condiciones relatadas en párrafos previos, la proporción de la mezcla sería de 2 litros de cloro líquido o 200 gramos de cloro granulado, por cada 10.000 litros de agua (10 m3).

Después de analizar los datos encontrados revisando la bibliografía general, considero respetuosamente que nuestros deportistas acuáticos ya pueden – y desde hace ratico ya – regresar a sus entrenamientos individuales, pues los carriles están distribuidos cada 2,5 metros (respetando la distancia mínima del aislamiento físico inteligente), y según la longitud referida podrían nadar 8 personas “a lo largo” y 20 “a lo ancho”.   Además, de estarse reacondicionando y subiendo nuevamente el rendimiento al que venían acostumbrados.

Eso sí, incluso quienes practican clavados (plataformas de tres, cinco, siete y 10 metros de altura), también deben respetar el distanciamiento físico mínimo mientras caminan y suben escaleras entre las plataformas, pues allí ya no estarían “protegidos” por el ácido hipocloroso de la piscina, inmerso, textualmente, en esta reactivación de la natación en Colombia.   Así como cuando estén deambulando por las instalaciones del complejo deportivo: un correcto lavado de manos, el uso adecuado del tapabocas, que no es útil si se humidifica; y la permanencia de no más de 15 minutos mientras hacen uso de las duchas y/o los servicios sanitarios, no siendo un sitio para ir a conversar o a desatrasarse de la cuarentena sino netamente para bañarse, retirar el exceso de cloro de la piel, secarse y vestirse.   Así como contar con personas encargadas de hacer las mediciones respectivas, previas al entrenamiento, que garanticen la seguridad y la salubridad del agua, la calidad de la misma; sin descuidarse tampoco, quien haga los chequeos, del uso correcto de los elementos de protección individual – EPI –.

No sobra decir que es momento de empezar a tomar decisiones y contextualizarlas, sin saltarnos la norma.   El presidente y los entes gubernamentales en general emiten “mínimo lo mínimo” para hacer y del deber ser, en esta emergencia sanitaria; pero tampoco podemos pretender que Iván Duque Márquez vaya y nos lave las manos, nos ponga el tapabocas/narices, nos distancie a dos metros y nos limpie la suela de los zapatos, indiferente de que sean o no sus simpatizantes.   Hay cosas que, claramente, son de compromiso y auto cuidado, netamente individuales; valga la redundancia: “me cuido porque me quiero y quiero a quienes me rodean”.   Esperando, de todo corazón: ¡NO MÁS DÍAS SIN IVA!, mínimo hasta después de septiembre, epidemiológicamente hablando.

Para finalizar, sólo me resta decir que sigan entrenando de forma juiciosa para las competencias venideras, continúen el acondicionamiento físico idóneo; cumpliendo las normas de autocuidado y bioseguridad cuando estén en la superficie, para que nos puedan seguir llenando, aún más, de las alegrías que nos trae este magnífico deporte, entre medallas y podios:

¡Peces, al agua!

Santiago Ospina Fonnegra
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Soy Santiago Ospina Fonnegra; nací el 8 de julio de 1.982 en Medellín, Antioquia; orgullosamente de nacionalidad colombiana y montañero pues es imposible negar las montañas del hermoso Valle de Aburrá. … Soy escolar – 1992 – de la escuela Alfredo Cock Arango; bachiller – 1998 – técnico industrial en fundición y metalurgia del Instituto Técnico Industrial Pascual Bravo; Médico & cirujano – 2007 – de la Universidad de Antioquia; especialista en salud ocupacional – 2015 – de la universidad Ces.