¡Desde las Nubes Victoria! Cinco Brincos

Coronel Danilo Andres Arboleda Martínez

Coronel Danilo Andrés Arboleda
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Coronel Danilo Andrés Arboleda

Con respecto al “Ejército de batas blancas” concepto recogido de exánime dictador cubano rindiendo cuentas no sé a quién ni en donde; burgomaestres montañero, samario y salsero pretenden incorporar mencionados contingentes en su ciudad, sin saber los electores su finalidad, pero conociendo la doctrina del país de origen, más que un contexto médico traen un amplio espectro político ideológico marcado; con un antifaz filantrópico, altruista y compasivo, no obstante queriendo implantar ideas en poblaciones vulnerables con el último fin de influir en su intención de voto y porque no, adelantar labores de espionaje, vulnerando así nuestra seguridad y defensa nacional, nuestro galenos están mejor capacitados.

Enlazo mi columna anterior. Comandando una contraguerrilla de soldados profesionales en el BCG 29 Brigada 16 en Yopal (Casanare), me encontraba en la vereda Curisi municipio de Pajarito (Boyacá), llevábamos 3 meses pegados al punto custodiando la reconstrucción de un puente que días atrás voló el “hidalgo” frente 28 de las farc que incomunicó a Aguazul con Sogamoso, llegó en apoyo otro pelotón del mismo batallón al mando del subteniente Juan Manuel Vega Gaitán compañero de promoción, nos hicimos buenos amigos, me contó que había pedido la baja porque que ya tenía cupo en la universidad para estudiar, compartimos el gusto por el grupo de rock alternativo Jane’s Adiction, poseía el cassette original traído de la “Yunais” que me regaló un primo y que escuchábamos en nuestras tertulias diarias. Notificaron retiro del lanza, lo evacuaban en el helicóptero que nos abastecía y me pidió que le regalara la pieza musical a lo cual accedí, hoy después de 25 años, me confiesa que tiene la cinta, espero compartir un café o quizá una fría con las notas Californianas cuando pase todo esto.

Pasaba una de tantas noches de zozobra por la pasividad en el sitio y la preocupación de estar estáticos en área de influencia subversiva, mi panorámica diaria al amanecer era amplia vista a la Charanga ¿la recuerdan? (Columna anterior) viéndonos en la obligación de cambiar horarios, dormir en el día y velar la oscuridad; en esos momentos de soledad y reflexión noctámbula, decidí, no voy más, me retiro. Apenas despuntó el alba, baje al caserío, saque mi caleta monedera para llamar del único teléfono disponible, contestó mi padre, como siempre optimista, orgulloso de su hijo subteniente; cuando le salgo con la perla “papá me voy de baja estoy aburrido” al viejo no le entro ni aire, imagino que pensó en ese momento “me salió con un chorro de babas este muchacho”, noté un tono de nostalgia, pero de apoyo por la decisión.  

En la noche se hizo programa radial con el comandante del batallón allí se reportaban novedades en cuanto al entorno operacional, administrativas y demás, cuando me dice el Señor Mayor “¿SUICHE ARBOLEDA, USTED ES PARACAIDISTA?” imaginé que me iba a decir que me mandaba de candidato, “EN 8 DÍAS DEBE ESTAR EN APIAY INICIANDO CURSO” replicó, mi grito silencioso supongo estremeció desde la Bóveda celeste hasta el tártano, madrugue nuevamente a darle la noticia al viejo, se considera que le volvió el alma al cuerpo.

El día que debía salir del área de operaciones fue una odisea; no entró el pecho e’ lata (helicóptero) por condiciones climáticas, pedí autorización para viajar por tierra y me dijeron “a su cuenta y riesgo” y lo tome; sudadera azul, botas de caucho, saco de lana negro, empaqué el morral de campaña en un costal de fibra, bajé a la carretera a coger bus y a orar hasta llegar a puerto seguro, cuando llegue a la Brigada en Yopal el comandante de guardia me preguntó, usted se viene a desmovilizar?

Una vez en Apiay comenzó para mí una de las mejores etapas de mi vida, era abrir las puertas a la acción, jugar con adrenalina, pues en la época 1995 no tenían tanto auge los deportes extremos, lo máximo era correr de huida de la chancla boomerang o del correazo de la mamá.

Iniciamos la instrucción y las fases del curso las primeras tres semanas eran técnicas de paracaidismo en tierra, aterrajes, balanceo y caídas, torre de 14 metros, para culminar con la cuarta fase, salto de aeronave en vuelo a 1500 pies, es un entrenamiento exigente en pistas hasta la tarde, pero mucho más descansado que el de Lancero, se necesita tener ojos abiertos y oídos despiertos a la hora de saltar al vacío.

En la fase de tierra se trabajan mucho los reflejos, los instructores gritaban alerta mentol, y contestamos la novia del paracaidista, el táctico respondía, como NO vuelta al meón (árbol frondoso) o a la torre forman en hilera y corra, al último le tocaba cargar a Vicentico o conformar la escuadra de transportes del curso y figuraba rodar una llanta por todas las pistas, dependiendo del lugar en la fila era el tamaño de la misma. al que le diera miedo saltar en las maquetas lo tildaban de gallina y de una vez a prohijar una debajo del brazo, o a los que se tronchaban un pie iban al dispensario y al otro día tenían su maletín de médico con una cruz roja, una corbata y gafas, eran épocas muy divertidas, pero encasilladas en la disciplina militar.

Llegó la hora de la verdad, aterrizó el avión AC- 47 en la base aérea de Apiay, aliste equipos y a saltar, el requisito mínimo es graduarse con 5 saltos, sabíamos que el impacto de la caída con rata de descenso alta era fuerte, y la consigna era pegue la roñosas y descomponga porrazo, debo confesar que por brioso que alguien sea el primer salto es nocturno (ojos cerrados) y como dijo el filósofo popular Argiro Castaño el martes, “ A VECES LOS PASOS MÁS FIRMES SE DAN CON LAS PIERNAS TEMBLANDO” y complemento hasta con el pantalón goteado, terminada la jornada satisfactoria, oficialmente cinco brincos, caballero de las alas doradas.

¡PALABRA DE ESPARTANO!

Danilo Andres Arboleda Martinez
Acerca de Danilo Andres Arboleda Martinez 13 Articles
Oficial del Ejercito en uso del buen retiro, profesional en Ciencias Militares, Especialista en Seguridad y Defensa Nacional, con credenciales como consultor de Superintendencia de Vigilancia y Seguridad Privada, caminante de la vida por Colombia como gitano y vago a la vez, pero con mi casa a cuestas como Soldado de la Patria, fui a donde muchos les dio miedo ir a pie y sin dinero.