Detrás del Pizarrón

Jennifer Arias Falla

Jennifer Arias Falla

El abuso sexual a menores es uno de los delitos más graves y aberrantes que se puedan cometer. Se trata de un acto horroroso, que no solo atenta contra la integridad física de los menores, sino que también deja huellas sicológicas en la víctima, que son casi imposibles de borrar. Es como arrancarles de tajo la inocencia causando un dolor tan grande, que resulta indescriptible.

Fecode le debe una respuesta clara y precisa al país. Su silencio cómplice ante tantas aberraciones pone en grave peligro la integridad de miles de niños en Colombia. Respeten la educación, a los niños. ¡Respeten a los colombianos! Clic para tuitear

Jennifer Arias Falla

Los estudiantes de muchos planteles educativos no están exentos de vivir esta tragedia. Son innumerables los casos en que los menores, -niños y niñas- han sido víctimas de este flagelo al interior de sus colegios, saliendo de ellos, o hasta en su casa, donde sufren el acoso desde sus redes sociales, y lo peor es que estos actos son cometidos en ocasiones, no por desconocidos, sino por sus propios docentes, los que -se supone- son los “segundos padres” de esos niños.

Las cifras de abuso y acoso sexual a menores de edad en colegios y escuelas de nuestro país son aterradoras, y aunque en este caso hablaré solo de los casos que se conocen de manera oficial, la realidad es que son cientos de estudiantes los que a diario sufren acoso y abuso sexual por parte de sus profesores, como en el caso reciente de dos docentes en el Cauca, destituidos e inhabilitados por 15 años tras abusar a niñas de menos de 14 años. En ambos casos no pasó de eso; una destitución y una inhabilidad, pero no una sanción de tipo penal. Es decir; este delito queda por lo regular impune ante las autoridades.

Hablar de esta realidad le molesta a muchos, en especial a directivos de organizaciones sindicales del área de la educación, como FECODE, entidad que agremia al grueso de los docentes en Colombia, y que parece ignorar la gravedad del asunto. Tanto, que pese a las elevadas cifras de denuncias sobre el tema, guardan silencio, o muy eventualmente se pronuncian, y eso con algún escueto comunicado, pero en nada colaboran con las autoridades denunciando estos casos, porque, según ellos, “eso es trabajo de la Fiscalía”, y además a les parece un insulto que alguien ponga el dedo en la llaga.

En las últimas horas, y por absurdo que parezca, las propias directivas de ADEM, sindicato que agremia profesores en el Meta, publicó un comunicado en mi contra, cuestionándome porque en mis redes sociales exijo que FECODE deje de guardar silencio y denuncie a los profesores cometen delitos sexuales contra niños. Es decir; todo parece indicar que para ellos es más importante proteger a como dé lugar la imagen de sus sindicatos, antes que velar por la integridad de los niños. ¡Así de invertidos están los valores!

El tema no es nuevo en Colombia.  Solo en el 2016, se registraron 326 investigaciones por posibles casos de abuso sexual perpetrados por profesores en contra de estudiantes en el País. Para 2018, solo en colegios distritales de Bogotá 116 docentes estaban siendo investigados por casos de acoso y abuso sexual, en tanto que al menos otros 130 estaban en la lupa de las autoridades. Ese mismo año, 21 profesores de Cali fueron investigados y retirados de sus cargos. 11 docentes y un administrativo investigados por acoso sexual en la Secretaría de Educación del Huila, y en el Meta, 22 casos están en etapa de investigación por parte de la Fiscalía, y 5 docentes ya fueron investigados y sentenciados por casos ocurridos Mapiripán, Acacías, Granada, Puerto López y La Macarena.

Lo triste, es que en la mayoría de los casos, los docentes ni siquiera son retirados de su actividad, sino que son trasladados a otros municipios y departamentos donde siguen ejerciendo su actividad bajo la mirada impoluta de entes que como FECODE,  parece estar ocupada en su afán por seguir convocando paros y marchas en apoyo a grupos políticos opositores al Gobierno, antes que velar por el bienestar de los niños, niñas y adolescentes que son víctimas de algunos de los docentes que ellos agremian «agremia».

Llama la atención el boletín número 13, emitido hace unos meses por esa agremiación, en el que condenan la violación a una niña indígena y hablan de “la descomposición del Ejercito Nacional y la podredumbre de la justicia colombiana.” Sin embargo, se ve la doble moral de los directivos de una agremiación que no se pronuncia ante tantos casos de docentes investigados por acoso y abuso sexual, aun cuando las víctimas son niños cuyas edades oscilan entre los 4 y 17 años de edad, cuyos casos en su mayoría quedan impunes porque las víctimas por ser precisamente niños, no tienen la capacidad de defenderse.

De otra parte es preciso decir que valoro profundamente el enorme trabajo educativo que adelanta el magisterio colombiano. También es de aclarar que no se trata de estigmatizar a todo el profesorado ante esta ignominia. Pero no es menos cierto que Fecode le debe una respuesta clara y precisa al país. Su silencio cómplice ante tantas aberraciones pone en grave peligro la integridad de miles de niños en Colombia.

Señores de FECODE, ADEM y demás organizaciones sindicales que tienen que ver con la educación y por ende la protección de nuestros niños: Sepan que por mucho que se indignen, no estoy dispuesta a guardar silencio. Seguiré denunciando, seguiré exigiendo de ustedes el cumplimiento de sus deberes, no crean que su trabajo es solo exigir derechos, armar paros y afectar la educación. Sigo firme en mi postura de defender los derechos de las víctimas, mucho más tratándose de los niños.

No puede ser que ustedes, que tienen el deber implícito de velar por el estudiantado colombiano, no solo se dediquen a torpedear adrede los procesos educativos, para conseguir mezquinos intereses políticos, sino que además guarden silencio ante la infamia, protegiendo a predadores sexuales que se esconden detrás de un pizarrón desde donde acechan a sus víctimas.

Respeten la educación, respeten a los niños… ¡Respeten a los colombianos!

Jennifer Arias Falla
Acerca de Jennifer Arias Falla 12 Articles
Ingeniera Industrial de la Universidad de Los Andes, con opción en Economía, Magister en Gobierno y Políticas Públicas de la Universidad Externado en alianza con la Universidad Columbia de Nueva York. Es Representante a la Cámara, Periodo Constitucional 2018 - 2022 por el Departamento del Meta, obteniendo la mayor votación de la lista del Centro Democrático. Hace parte de la Comisión Séptima Constitucional Permanente, la Comisión Legal de Cuentas, de la que fue Vicepresidente en el periodo legislativo 2018 – 2019, la Comisión Legal para la Equidad de la Mujer, Comisión de emprendimiento, Bancada pro Bici, Comisión de la Niñez y Comisión para seguimiento de Conexión Pacífico-Orinoquia.