Diferencias

Cecilio José Contreras G

@Ceciliojosecont 

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Como cada semana, Álvaro Uribe volvió a marcar la agenda política en el país. Esta vez por un fuerte pronunciamiento contra Gustavo Petro, que se dio en la plenaria del senado. Tal vez haya Sido una de las intervenciones más duras, pero tengamos en cuenta que la paciencia y la serenidad tiene su límite y después de tantos años calumniando al expresidente y a su familia, este no se contuvo y concluyó su intervención diciéndole a Petro, “sicario, sicario, sicario”.

El ataque al expresidente Uribe no se hizo esperar y todos los antiuribistas se unieron, incluso aquellos que la semana pasada discutían por los petroleaks. Salieron a relucir las acusaciones de siempre que ha tenido el expresidente por paramilitarismo, los señalamientos (fantasiosos) por narcotráfico y uno que otro mito respecto a la ley 100 y al tamaño del uberrimo.

Salieron a relucir las acusaciones de siempre que ha tenido el expresidente por paramilitarismo, los señalamientos por narcotráfico y uno que otro mito respecto a la ley 100 y al tamaño del uberrimo. Clic para tuitear

Desde hace muchos años, han tratado de criminalizar a Uribe, su conducta, sus palabras y a su familia. Parece que esa es la única forma de ponerlo al nivel de Petro. Pero nada más alejado de la realidad.

Uribe en sus más de 30 años de vida pública siempre ha estado en la legalidad, actuando de manera transparente ante cualquier circunstancia y defendiendo siempre a Colombia. Contrario a Gustavo Petro, quién tuvo una vida clandestina. Se escondió detrás de una capucha, perteneciendo al grupo terrorista M19,  fue capturado siendo concejal de Zipaquirá, por porte ilegal de arma de fuego además tenía 50 cartuchos y material explosivo. Y aunque Petro no planeo ni estuvo presente en la  creación del plan para tomarse el palacio de justicia, este señor, con una sonrisa de orgullo y su actitud arrogante, siempre saca pecho por esta acción terrorista cometida por sus camaradas.

No sé puede desconocer la superioridad moral de un hombre que fue presidente de Colombia, frente  aquel que vivía en la clandestinidad del terrorismo. Aunque Petro haya logrado la transición a la vida civil, en parte, gracias a las gestiones de Uribe como senador, sus seguidores no pueden borrar su pasado criminal y aunque traten a Uribe como paramilitar, narcotraficante o le inventen cualquier cosa, no podrán tachar una vida pública y privada transparente, la cual ha sido examinada centenares de veces por sus opositores, y siempre llegan a la misma conclusión: como no se le puede demostrar una conducta delictiva, hagamos un manto de duda.

Replico las palabras del Dr. Iván Cancino: “las nuevas generaciones, no pueden comparar,  bajo ningun pretexto, la figura de un señor que fue presidente de Colombia durante dos periodos,  que puede gustarles o no gustarles, que ha sido investigado el y su familia hasta la saciedad, sin que hoy en día haya tenido una condena en firme; con un señor que delinquió, que tuvo acuerdos con el narcotráfico, que no ha pedido perdón, que no ha reparado a sus víctimas y que ha gozado de una impunidad absoluta”.

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