Don Excelso Derecho ha muerto

Francisco José Tamayo Collins

francisco Jose Tamayo

Don Excelso Derecho ha muerto

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El capuchino “relajado” de los domingos Don Excelso Derecho ha muerto Columna de Francisco José Tamayo Collins Clic para tuitear

Estrenamos nuevo horario, con una noticia que nos ha tomado por sorpresa: Don Excelso Derecho ha muerto.

Su señora, Rama Judicial Vda. de Derecho, desconsolada, nos recibe en la funeraria para tomarse este primer capuchino de los domingos, con “saudade” –como dicen los brasileros-, pero relajados.

En medio de la nostalgia, compartimos con ella la memoria del difunto. Recordamos su egregio origen, como hermoso fruto de la fusión feliz entre la Justicia y el sentido común. Nació para este mundo con el propósito de garantizar la convivencia racional entre las personas, impulsando el bello principio de “dar a cada quien lo que le corresponde”, para que se hiciera presente, como pan, en la vida de todos.

En la práctica, don Excelso Derecho siempre se valió de la filosofía profunda para aplicar la Ley, resultado del consenso que la sociedad acataba, pasando por encima de las opiniones o caprichos de los individuos o de las ideologías.

Después de un largo periodo de garrote y “ojo por ojo, diete por diente”, la importancia de don Excelso Derecho emergió desde Grecia, inspirado por la Ética como punto de partida y de avance social. Su etapa adulta se desarrolló inicialmente en Roma, donde juristas destacados, entre los cuales brillaron con luz propia: Tiberio Coruncanio (insigne profesor), Marco Junio Bruto, Quinto Musio Escévola, Servio Sulpicio Rufo, Proculus, Iulius Paulus, Dominicius Ulpianus, magníficamente compilados por Justiniano.

En la Edad Media, no sólo su impronta fue evidente, sino que Derecho, como empezó a reconocerse en salones de clase, recibió la acogida entusiasta de numerosos jóvenes que se hicieron a la tarea de estudiar a fondo la armoniosa esencia de lo que se denomina Jurisprudencia.

Más adelante, en la Modernidad, época donde la razón arropó a don Exceso Derecho con inmensa gratitud y, luego de los devaneos de una revolución impregnada de sangre y guillotina, a finales del siglo XVIII, llegó el orden en torno a tan insigne personaje, auspiciado por el Código de Napoleón, firmado en Francia como tributo.

Desde entonces, cuando se hablaba de Derecho, se hacía con mayor reverencia. Entero: los diferentes gobernantes, afianzaron su amistad con el difunto, promulgando espacios de crecimiento para sus pueblos, a partir del máximo decoro en el cumplimiento de la Ley, con un sentido pleno de Justicia.

Los diferentes gobernantes, afianzaron su amistad con el difunto, promulgando espacios de crecimiento para sus pueblos, a partir del máximo decoro en el cumplimiento de la Ley. Clic para tuitear

Sin embargo, esto fue propósito común hasta que apareció una ideología materialista y asesina, creada por un par de locos que, apoyados en una feroz propaganda, terminaron convirtiéndose en referente “intelectual” de muchos desadaptados. El atentado del comunismo contra don Excelso Derecho no se hizo esperar.

Con un lenguaje belicoso, tergiversaron las cosas, asestaron un duro golpe en contra de le ley y borraron del mapa argumentativo cualquier asomo de trascendencia. El siglo XX fue su momento de lucha contra el egregio finado que hoy despedimos.

Con un lenguaje belicoso, tergiversaron las cosas, asestaron un duro golpe en contra de le ley y borraron del mapa argumentativo cualquier asomo de trascendencia. Clic para tuitear

En esta centuria, adoctrinados y bien pagados, enviados a instituciones académicas donde recibieron formación alejada de las fuentes prístinas del Derecho, una infeliz banda de pseudo-abogados tuvieron la desfachatez de empezar a hacerse llamar juristas, alcanzando lugares de privilegio; llegando, incluso, a las poltronas de los grandes magistrados en las altas cortes de sus correspondientes países.

En medio de las lágrimas, la señora Rama Judicial Viuda de Derecho, no oculta su dolor. Se pregunta por la impavidez del mundo entero cuando los abogados, jueces, magistrados y profesores de las nuevas generaciones, se olvidaron de la Ley y amañaron la Justicia a su acomodo, ideologizándola perversamente con el tufo funesto del marxismo: ¿Dónde quedaron los principios que hicieron grande el legado de mi marido? ¿A qué horas se colaron tantas abyecciones en las sentencias que profieren los “juristas del horror de nuestra era”, si don Excelso Derecho es tan claro y preciso?

#DeRelax: ¿Qué tipo de sociedad nos espera, “honorables magistrados” de las altas cortes de Colombia y del Consejo de Estado, si ustedes se pasan por la faja el Derecho y dictan sentencias con un evidente trasfondo ideológico, en las cuales  terminan premiando a los delincuentes y castigando a quienes no han cometido delito alguno?  

Tripartina y globus, manjares de la pastelería clásica romana, para acompañar el capuchino de hoy.

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Acerca de Francisco Jose Tamayo C 70 Articles
Filósofo, publicista, humanista, profesor, guionista. Por encima de todo, amante de la Libertad, la música y los libros; el cine y el teatro, como ejercicio creativo. Me encanta hacer radio. En lo humano, soy sobreviviente a un infarto masivo y tres paros cardíacos que me encimaron en apenas 40 horitas. Me gusta el humor. Como ya fui y volví, no trago entero. Además, me encanta ponerle picardía a lo que escribo. El mundo gourmet me acompaña desde siempre. Por ahí dicen que cocino muy sabroso.