El Ánimo de la Justicia III

Juan Camilo Vargas

El Ánimo de la Justicia III

@JuanCVargas98 

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Debo confesar que no pensé en la necesidad de dedicarle una nueva columna, la tercera de esta serie, a nuestra precaria y insulsa justicia colombiana. Cuando pensaba que todo había fraguado con la publicación de mis anteriores escritos, como una inesperada tormenta de frustración y decepción llega la publicación de la misiva escrita desde el presidio por el ministro Andrés Felipe Arias. Una carta tan diciente y reveladora no puede menos que acentuar aquellas susceptibilidades de la solidaridad humana que estremece a cualquier ciudadano que se oponga a la injusticia y a la persecución política.

¿Cómo explicarles a los estudiantes de derecho en este País, al que le ha faltado todo menos abogados, que lo que aprendan sobre las cortes y su manera de actuar se aleja completamente de la realidad? ¿Cómo decirles que los fallos no dependen de sus pruebas, de sus capacidades profesionales, incluso de la inocencia de sus clientes, sino de la voluntad de quien maneja los hilos detrás de ellos? ¡Es simplemente ridículo! Colombia es por tanto una república, nominalmente, claro está. El modelo republicano del que tanto nos enorgullecemos ha sido nuestro caballo de guerra a la hora de hablar sobre una de las democracias más longevas en América, pero ¿en verdad actuamos como República?

Una carta tan diciente y reveladora no puede menos que acentuar aquellas susceptibilidades de la solidaridad humana que estremece a cualquier ciudadano que se oponga a la injusticia y a la persecución política. Clic para tuitear

En la búsqueda de nuestra identidad, de hallar quiénes somos y para qué estamos aquí, llevamos varios siglos ensayando modelos, iniciando rebeliones, creando y finiquitando instituciones con cada nuevo mandato; editando la Constitución Nacional, dialogando con los terroristas, amnistiando y congraciándonos entre hermanos. Así mismo hemos desarrollado una rama judicial que no sigue los principios más elementales del derecho y que en vez de «no hacer daño a nadie» se ha conformado como un arma estatal para la persecución de sus opositores y detractores. Es inaudito que en el órgano de cierre, al menos penalmente, y aún a medias, porque tenemos una corte para cada cosa y para cada fallo, esté en su mayoría representado por unos personajes deprimentes que son sindicados de vender sus votos.

¿Depositamos nuestra justicia en los principios del Derecho que deberían regir a esos «ilustres» juristas de la Patria, o más bien tentamos la suerte al poner nuestro futuro en manos de quienes financian a el Cartel de la Toga?

No quiero argumentar lo mismo que el ministro ya ha manifestado en su carta, pero sí puedo decir que no hay que ser de izquierdas o de derechas, ni uribistas o no uribistas para entender que este problema no es de partidos ni ideologías, sino un directo atentado contra las garantías constitucionales que nos amparan en esta Patria. Un inocente no merece que se le prive de su libertad por cuenta de las ansias de poder que el tartufo saliente siempre padeció. Andrés Felipe Arias es inocente y su caso no es sino el más terrible de los demás perseguidos políticos del uribismo que Colombia haya conocido.

Con Andrés Felipe Arias en su presidio no perdió sólo él, no perdió sólo su familia que ha padecido el peor de los dramas en un exilio involuntario, no perdió el uribismo a un magnífico candidato a la Presidencia: con Andrés Felipe Arias preso, perdió la Patria. Perdió Colombia un líder, una juventud, un entendimiento y una regeneración, la esperanza de una generación que veía en él la laboriosidad y el empeño del que gusta del trabajo.

Perdió Colombia un líder, una juventud, un entendimiento y una regeneración, la esperanza de una generación que veía en él la laboriosidad y el empeño del que gusta del trabajo. Clic para tuitear

A eso nos hemos dedicado, «al caído, caerle», viendo de manera desdeñosa los acontecimientos más dolorosos y nocivos para nuestra democracia con la atrevida ignorancia que petulantemente nos abstiene de actuar y apoyar las causas nobles. Arias pasará a la historia como un perseguido político víctima de la más corrupta y lamentable emulación de justicia, su ejemplo de templanza y fortaleza a pesar de la adversidad es la caracterización que sólo los grandes hombres pueden mostrar en el más oscuro momento de sus vidas, donde se llega a pensar que hasta Dios les dio la espalda.

#AriasInocente.

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Acerca de Juan Camilo Vargas 48 Articles
Joven santandereano de nacimiento, Huilense por adopción. Estudiante de Política e Historia en Hillsdale College, ubicado en Michigan, Estados Unidos. Ganador de las becas “Hillsdale Merit Scholarship”, “Weber International Private Enterprise Scholarship” y “Gogel Scholarship, Werner J & Mar”. Caballero Andante, poeta inquieto, enemigo de la corrección política y defensor de la tradición moral y las buenas costumbres. Haciendo Patria